Colombia Humana: la movilización popular hacia 2022

Análisis Político
Colombia Humana rumbo a 2022

Colombia Humana disputa, desde las calles y el Parlamento, un nuevo sentido común cuyo eje es la amplitud de derechos para las grandes mayorías.

En la campaña electoral que concluyó en junio, la propuesta de Colombia Humana congregó a millares de personas en las plazas, despertó una ilusión de cambio en un segmento de la sociedad y generó una impresionante movilización en las urnas: más de 8 millones de votantes. A pesar de que los resultados de la segunda vuelta no alcanzaron para derrotar a la clase política tradicional, constituyeron, por primera vez en décadas, un doble desafío para la clase política colombiana. Para la élite política tradicional, el reto de tener como oposición una opción competitiva capaz arrebatarle el cerrado control político y cultural sobre el Estado. Y, para los diversos sectores del cambio, al verse en obligados a consolidar las adhesiones sociales de su proyecto político y traducirlas en una organización con poder territorial.

Gustavo Petro y Ángela María Robledo –sus principales referentes– están articulando, desde el Senado y el Congreso de la República, los debates en contra de las políticas conservadoras y autoritarias impulsadas por el Gobierno de Iván Duque. De esta forma, motivan al sector atraído por su proyecto político y se convierten en nucleadores de la convergencia de las bancadas progresistas que están en el Parlamento. La respuesta de la élite política tradicional, amenazada por el movimiento de masas que constituye la Colombia Humana, es la ejecución –por vía institucional– de todo tipo de medidas de ‘acoso y derribo’ en contra del nuevo progresismo colombiano. Una de las más recientes fue la negativa del Consejo Nacional Electoral (CNE) de inscribirlos como partido o movimiento político, un derecho que tendrían por ser parte de las fuerzas parlamentarias. Así, los sectores vetustos que manejan las instituciones tratan de forzar a la oposición a un espacio de resistencia político, algo que, en definitiva, impacta en el avance de la agenda de consolidación de la organización. Pero también mantiene latente la percepción en la ciudadanía de que la política tradicional no tiene interés alguno en el ejercicio democrático, resignificando así las motivaciones y luchas de la Colombia Humana.

Colombia Humana, en las calles y en el Parlamento

En estos últimos meses, Colombia Humana ha mantenido a sus simpatizantes movilizados y en las calles, como estrategia que da continuidad a las marchas de la campaña electoral en la primera mitad de 2018. Comenzaron con una movilización nacional el día de posesión de Iván Duque, que congregó a quienes conocían las dificultades por venir para el país con el regreso del uribismo, también participaron en la movilización nacional en contra de los asesinatos a líderes y lideresas sociales y, en las últimas semanas, se han sumado a las masivas movilizaciones del estudiantado y los docentes, quienes expresamente invitaron a Petro a subir a la tarima en la Plaza Bolívar, algo que fue calificado como oportunista por lo sectores políticos más conservadores del país[i]. De igual manera -y ante el embate del CNE- el pasado 28 de septiembre Petro dirigió la primera Asamblea Nacional de Colombia Humana, en la Plaza de Bolívar, donde acudieron en torno a 6 mil personas.

La movilización social está cada vez más articulada con la agenda política y responde con vehemencia a la oleada de contrarreformas impulsadas desde un Gobierno, deteriorado por el clima de descontento presente en los sectores más vulnerables de la sociedad, causado por la desigualdad económica y política estructurales del modelo neoliberal. Muchas de las medidas regresivas eran de esperarse con el triunfo de Duque, como el aumento del presupuesto para las Fuerzas Armadas (un contrasentido en pleno postacuerdo con las FARC-EP) o una reforma a la Justicia para blindar aun más a sus copartidarios acusados de crímenes de lesa humanidad o de corrupción, como el propio Álvaro Uribe[ii].

Lo que quizás no se esperaba es la agenda de Duque para atacar a los sectores sociales más cercanos a las posturas críticas de la oposición, dirigiendo sus acciones en contra de las universidades estatales y de todo el sistema educativo nacional, para socavar la crítica académica y la fuerza de los sindicatos docentes. No es nueva la asfixia presupuestal de las universidades, como tampoco es nueva la agenda de privatización del sistema educativo. Lo que resulta llamativo es que la agenda del uribismo agudice un problema ampliamente discutido en la campaña, en la que los candidatos Gustavo Petro y Sergio Fajardo expusieron muchas propuestas para salvar la educación estatal y promover una agenda de derechos educativos que ganó la simpatía de amplios sectores sociales, por representar una aspiración (en especial juvenil) de ascenso social.

La disputa sobre la educación, tan central en la campaña electoral, explica también por qué uno de los principales oradores del cierre de las movilizaciones fue Gustavo Petro, quien con legitimidad se paró frente a los estudiantes y repitió algunas de sus propuestas de campaña, esta vez, expresadas como programa político de futuro. Un asunto paradójico, pues el ataque del uribismo a la educación pública estatal (que parece una vendetta por el respaldo de los sectores académicos a Petro y Fajardo) le da más oxígeno al proyecto de cambio expresado por Colombia Humana. Esta situación hizo retroceder al Gobierno nacional, ampliando el presupuesto educativo –en lo que parece ser una nueva versión del programa Ser Pilo Paga del Gobierno Santos[iii]–, sin llegar a resolver el problema de fondo que es la histórica desfinanciación de la universidad pública.

La situación de la Colombia Humana en el Parlamento es distinta a su performance en las calles. Está representada por un grupo pequeño de parlamentarios que resultaron [iv]elegidos en una lista de convergencia que se llamó la ‘lista de los decentes’, con cuatro senadores y tres representantes a la Cámara[v], luego reforzada por la llegada al Parlamento de Gustavo Petro y Ángela Robledo (por norma del Estatuto de Oposición). Dicha bancada ha propuesto nueve proyectos de ley, en conjunto con las demás bancadas de la oposición, para generar una agenda legislativa progresista y mantener una tribuna de debate con repercusiones mediáticas, pues debido a las diferencias ideológicas resulta casi imposible que convenzan a las bancadas ‘independientes’ de Cambio Radical y el Partido Liberal, para sumar mayorías que concreten sus proyectos de ley.

Gustavo Petro tiene una gran experiencia parlamentaria (fue uno de los más destacados senadores que se opusieron a Uribe), y, además, el Senado es un escenario donde pueden generarse las bases de convergencia con las demás bancadas de la oposición para encarar las elecciones regionales del 2019. Pero la continuidad en la construcción de la agenda de ‘política en la calle’[vi] con perspectiva de sedimentarse organizativamente en el nivel territorial de cara a las elecciones de 2022 es, sin lugar a dudas, la clave de futuro de la Colombia Humana.

Principales retos de la Colombia Humana

Esas fortalezas políticas construidas por el proyecto encabezado por Gustavo Petro no son suficientes para superar los retos de la construcción organizativa hacia 2022, entre los cuales se identifican los siguientes:

  • Aunque, por ahora, la figura de Petro resulta la síntesis que referencia a los miles de seguidores de ese proyecto, es una gran fortaleza que puede ser atacada con relativa facilidad. Desde su destacado papel como senador, Petro ha sido el blanco de acciones políticas y judiciales con el objetivo de inhabilitarlo para la disputa electoral. Vale recordar que el exprocurador Alejandro Ordoñez desató una guerra judicial contra Petro cuando éste resultó elegido alcalde de Bogotá, apartándolo unos meses del cargo.
  • Ya se empiezan a advertir las medidas estatales para impedir la consolidación del movimiento político de la Colombia Humana. El CNE negó la personería jurídica para la constitución de esa marca electoral en partido político. Esta decisión impide recibir financiamiento para los partidos y acceso a la televisión pública, quita el derecho a réplica que tienen los partidos de oposición y retira el poder de avalar candidaturas en las próximas elecciones municipales y departamentales de 2019. Si bien esta herramienta puede ser un arma de doble filo para la política tradicional (pues podría convertirla, una vez más, en la principal amenaza contra la democracia, evidenciando la necesidad de un cambio), lo cierto es que el laboratorio de la Alcaldía de Bogotá Humana evidenció hasta dónde pueden llegar las fuerzas retardatarias armadas de instrumentos ‘legales’ para socavar la voluntad de las mayorías.
  • La definición de una organización que sea inclusiva, transversal y que contenga con éxito los debates o disputas por el poder interno, también se constituye en un reto, pues la heterogeneidad de pensamientos que convergen allí puede convertir a la Colombia Humana en un espacio de discusiones interminables y luchas intestinas que, en vez de fortalecer, debiliten el proyecto –algo muy usual en los proyectos de izquierda y progresistas–. La identificación de las fuerzas alternativas afines y de liderazgos con perspectivas comunes es un potencial que todavía no se ha explorado suficientemente, pero que puede ser funcional, especialmente para la construcción territorial del movimiento.

La complejidad de constituir un movimiento político manteniendo la heterogeneidad y la transversalidad, los posibles ataques estatales y judiciales en contra de la principal figura de la Colombia Humana y los obstáculos para convertirse en partido político son dificultades centrales de la agenda política de esta plataforma de la oposición colombiana. Hasta ahora, no se notan los esfuerzos o las estrategias para encarar tales dificultades, o por lo menos la más urgente que está en manos del liderazgo político, y es darle forma organizativa territorial al movimiento. Las demás son parte de la disputa contra la clase política y estarán en la agenda de acciones de las fuerzas del cambio para impedir un regreso al ‘unanimismo’ que tanto le gusta al uribismo.

 

 

[i] https://www.elespectador.com/noticias/politica/criticas-petro-por-intervenir-durante-la-manifestacion-estudiantil-articulo-817379

[ii] https://www.rcnradio.com/judicial/corte-suprema-adelanta-28-procesos-contra-alvaro-uribe

[iii] https://www.vanguardia.com/colombia/448408-generacion-e-es-el-nuevo-ser-pilo-paga

[iv] https://www.rcnradio.com/politica/petro-anuncia-nueve-proyectos-de-ley-sobre-acuerdo-de-paz-y-derechos-sociales

[v] Uno de los senadores elegidos por esa lista, miembro del partido Alianza Social Independiente-ASI, decidió declararse parte de la bancada de Gobierno y abandonó por completo a la Colombia Humana.

[vi] https://catalog.princeton.edu/catalog/3917924

Ava Gómez Daza

Ava Gómez Daza

Dra. en Ciencia Política (USAL) (Colombia)

Ava Gómez Daza es investigadora posdoctoral del CONICET en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires (IEALC-UBA). Es doctora en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca (USAL), con maestría en Estudios Latinoamericanos y pregrado en Comunicación Audiovisual y en Sociología,…

Javier Calderón Castillo

Javier Calderón Castillo

Magister en Sociología (UBA) (Colombia)

Javier Calderón Castillo es magíster en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmete cursa el Doctorado en Ciencias Sociales de la UBA. Es miembro del Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, IEALC-UBA.