En 2018 el ex-alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, irrumpió abruptamente en la liza política y desplazó del escenario a la alternativa progresista moderada que planteaba Sergio Fajardo. La clave del éxito de Petro se puede explicar por varios factores, entre los que la construcción narrativa efectiva -que confluye con un periodo de fertilidad de una opinión pública más abierta a la pluralidad- es de gran relevancia.

Por su parte, la joven lideresa de Nuevo Perú y ex-candidata presidencial, Verónika Mendoza, logró ocupar un lugar vacante en la política peruana: el de un(a) centro-izquierda/progresismo electoralmente competitivo. Esto quedó evidenciado en las elecciones generales de 2016, cuando alcanzó el tercer lugar en los comicios quedando a escasos 2,31 puntos porcentuales de Pedro Pablo Kuczynski.

I

Gustavo Petro dio un vuelco importante a las campañas políticas recientes. Durante los meses de la campaña realizó un recorrido por todo el país, donde tuvieron lugar multitudinarias manifestaciones en plazas con miles de ciudadanos congregados. El discurso que fue construyendo el candidato presidencial colombiano interpeló de forma directa a la ciudadanía.

Lo hizo por medio de la construcción de una narrativa que precisó de la inclusión de acuerdos generales compartidos por la opinión pública, la formalización de un núcleo argumentativo a través de estas realidades, su organización en un relato y la configuración de un contenido orientado a subvertir los valores del establecimiento.

En los discursos del candidato Gustavo Petro podemos identificar la evocación a estas verdades que los ciudadanos colombianos identifican:

La corrupción. Se escenifica en la política tradicional colombiana con nombre y apellidos propios. Es una realidad para el ciudadano que la política tradicional ha sido la ejecutora de proyectos infraestructurales cuyos fondos han desaparecido, que han llevado a cabo empresas que pagan coimas para su contratación, o que han sido innecesarios. La corrupción es una realidad que la ciudadanía identifica como un hecho que le afecta en su cotidianidad y le causa indignación.

La violencia. Presente en el país por más de medio siglo, se explica –en la actualidad– como resultado de la persistencia de dinámicas de narcotráfico que siguen permeando el territorio colombiano. Ello deja en evidencia el escaso impacto de la política de seguridad democrática como solución al problema de las drogas en Colombia.

La desigualdad. Es una problemática que atraviesa y cicatriza el imaginario colectivo en Colombia. La evidencia de la desigualdad social se explicita en cada una de las ciudades y los barrios que marcan con fronteras reales la distancia entre ricos y pobres. Esta distancia supone la dificultad de acceso a los bienes y servicios básicos de las personas más necesitadas: la salud, la educación y el bienestar son privilegios a los que pocas personas tienen acceso.

Buen ejemplo para ver el impacto de la candidatura de Gustavo Petro en los ciudadanos más afectados por la pobreza es la configuración del voto de clase en Bogotá, donde el sur de la ciudad (estratos 1 y 2) votó mayoritariamente por él.

Figura 1. Distribución por Localidades de Bogotá del voto (2018)[i]

Uno de los aspectos más interesantes en la construcción de la narrativa de Petro es la voluntad explicativa de todas las intervenciones. Ello impacta, definitivamente, en el manejo temporal de la exposición, produciendo intervenciones de largo aliento que difícilmente siguen los medios de comunicación tradicionales, pero que es capaz de permear en los asistentes a las manifestaciones masivas. Por ejemplo, si observamos el discurso de cierre de campaña en la Plaza de Bolívar[ii], es visible que, durante su exposición, el candidato dedica la mitad de una intervención de dos horas a desglosar la problemática social de Colombia y su causalidad para expresar, en el tiempo restante, una propuesta que busca acabar de raíz con la problemática expresada.

Las explicaciones en las que ahonda el candidato progresista funcionan, además, como un mecanismo para disputar el sentido común de la ciudadanía, logrando alejarse de propuestas políticas de izquierda o derecha. Pero dicotomiza el campo político: política de la muerte–política de la vida / desigualdad–justicia social / público–privado… son algunas de las antítesis que se pueden identificar en sus intervenciones.

Construye un pueblo decidido a cambiar la historia y un nosotros en el que caben todos. Establece una nueva voluntad colectiva que confronta con los corruptos de siempre, cuyas prácticas han acabado con el bienestar general. El candidato apela transversalmente al electorado, tratando de soslayar el eje izquierda-derecha.

Sumado a ello, la virtud de organización discursiva visible en las presentaciones públicas es insuficiente sin la consolidación de un contenido narrativo capaz de subvertir los valores establecidos y encaminar a la gente hacia un nuevo modelo social. La formulación discursiva del nuevo progresismo en Colombia se basa en su capacidad de articular las diferentes concepciones y luchas sociales para construir, en esa diversidad, nuevos espacios hegemónicos (evocando los intereses de los afrodescendientes, las mujeres, los indígenas, los campesinos, las víctimas de la violencia…).

En sus discursos, Petro comienza a amalgamar un imaginario diverso que se contrapone a la falta de correspondencia que la política tradicional ha evidenciado, hasta ahora, en sus discursos y propuestas políticas, siempre lejana a las realidades de los colectivos sociales periféricos, ignorados por una guerra que duró más de medio siglo en el país.

La narrativa que organiza y explica las luchas sociales de la ciudadanía “periférica” funciona también como un aparato cohesionador de la sociedad civil y explica este “nuevo” imaginario compartido por un pueblo decido a cambiar la historia en busca de un nuevo modelo social: política de la vida, espíritu democrático y justicia social para la paz.

Colombia Humana articula la diversidad de luchas sociales en el espacio de una tensión contradictoria que constituye la especificidad de las distintas coyunturas políticas para una construcción positiva de lo social[iii]. En fin, la construcción de un discurso capaz de articular diferentes visiones de la sociedad. Éstas, incluso, integran liderazgos históricos del liberalismo (Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán) y del conservadurismo (Álvaro Gómez Hurtado), que en momentos anteriores de la historia colombiana comprendieron la necesidad democrática de iniciar la insurrección contra el statu quo establecido.

II

En el caso de Verónika Mendoza, el mayor éxito de su narrativa fue haber identificado con claridad el principal clivaje de la política peruana: fujimorismo-antifujimorismo. En este aspecto, la divisoria de aguas tradicional entre izquierda y derecha queda subsumida en la historia no saldada, la herida abierta, la dictadura o la democracia. En este punto pueden coincidir tanto Verónika Mendoza como Mario Vargas Llosa.

En su discurso proliferan las señales tanto a los espacios constitutivos del imaginario andino como a los urbanos: el ecosocialismo, el indigenismo, el progresismo y el feminismo.

Nacida en Cusco e hija de padre peruano y madre francesa, logra apelar a las tradiciones propias del indigenismo hablando literalmente en su propia lengua, el quechua. La política, antropóloga y psicóloga peruana se forjó permeada de símbolos identitarios de la cultura andina.

Encauza el reclamo por la conservación del medio ambiente en un país donde el impacto de la minería ha llegado a un punto crítico en el que tanto el ecosistema como sus habitantes presentan elevados índices de contaminación, especialmente entre la población rural e indígena. Esta demanda ciudadana por la conservación del medio ambiente no sólo expresa un reclamo del ecosocialismo de cariz indigenista, sino que se ha vuelto cada vez más una preocupación relevante para el votante joven, urbano y progresista. De este modo, dos imaginarios diametralmente distintos son interpelados en la narrativa de Mendoza.

La proba formación académica le otorga un plus de favorabilidad. En primer lugar,  gracias al valor de la educación en la sociedad peruana y, en segundo término, gracias a que sus estudios están acreditados en prestigiosas universidades europeas, lejos de las sospechas de plagio o fraude de algunos otros políticos-empresarios de la educación superior en el país. De forma tal que cuenta con una alta dosis de “peruanidad”, es decir, un vasto abanico de valores distintivos de la sociedad peruana y una impronta de profesional cosmopolita.

Verónika es mujer, antagonista por antonomasia de Keiko, la lideresa del fujimorismo. En una sociedad que pugna por modernizarse y donde el debate en torno de los derechos y la libertad de las minorías étnicas y sexuales -si bien no ha logrado aún una óptima expresión- ha cuestionado el conservadurismo de corte religioso. Ejemplos de ello son la polarización social en torno a la educación sexual, el cajoneado proyecto de unión civil[iv] entre personas del mismo sexo y los movimientos de mujeres –especialmente focalizados en la  violencia de género[v]-.

Sin duda, encontrar la justa medida entre respeto y reivindicación de la tradición cultural, por un lado y modernización social, por el otro, no es una ecuación sencilla. Sin embargo, Mendoza logra conjugar ambos de una manera opuesta a la resolución keikista, donde la primera apela al respeto por la pluralidad y una progresiva ampliación de derechos de la ciudadanía, mientras que la segunda propone conservadurismo cristiano y punitivismo (especialmente en casos de violación)[vi].

Por último, en el contexto de una triple crisis –de representación de los partidos; crónica de gobernabilidad, por la presión de un Congreso de mayoría opositora al Ejecutivo; y la  crisis de Gobierno que culminó en la destitución de PPK a principios de año- sitúan a Verónika Mendoza como una de las pocas representantes de la política peruana sin casos de corrupción en su haber. Este dato es especialmente relevante cuando el caso Odebrecht ha tenido graves consecuencias para sus tres últimos mandatarios y ha salpicado al propio fujimorismo -que además está implicado en más de una causa por narcotráfico, lavado de dinero y sospechas sobre la financiación de su campaña-.

A modo de conclusión

Tanto Petro como Mendoza dan cuenta de la emergencia no sólo de un nuevo discurso sino de una nuevo estilo de progresismo latinoamericano que amalgaman distintas inquietudes ciudadanas de una manera sui generis, sin vínculos con las experiencias populistas de comienzos de milenio. Sus propuestas, lejos de regirse en torno a un eje regionalista, por el contrario, parecen forjadas a la medida de los valores, las identidades y las particularidades de cada país. Al mismo tiempo, logran brindar una respuesta política a una emergente ciudadanía urbana permeada por valores globales.

Sólo resta saber si sus propuestas conseguirán torcer la inercia de Gobiernos de derecha que -sustentados discursivamente en el miedo a una izquierda de la lucha armada hoy virtualmente vencida- lograron garantizar y consolidar su poder. Estos nuevos liderazgos progresistas se sitúan por fuera de las viejas categorías de izquierda-derecha que cierran filas en torno a propuestas antagónicas y mutuamente excluyentes. En ambos casos, los clivajes parecen más lejos de las ideologías del siglo pasado para asumir la forma de una disputa entre continuidad y cambio, una opción entre lo nuevo y lo viejo.

 

 

 

[i] Fuente: Mesa Técnica de Trabajo Altos de la Estancia. Mapa similar visible en https://www.elespectador.com/noticias/bogota/bogota-y-sus-36-millones-de-votos-en-disputa-para-la-segunda-vuelta-presidencial-articulo-791442
[ii] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=w03n-jyIp28
[iii] Laclau, E. y Mouffe, C. (1987). Hegemonía y estrategia socialista. Madrid: Siglo XXI. Disponible en http://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/laclau_hegemonia_estrategia_socialista_3.pdf
[iv] https://elcomercio.pe/peru/peru-evalua-acata-pedido-corte-idh-matrimonio-homosexual-noticia-488811
[v] https://elcomercio.pe/peru/realizo-marcha-pais-noticia-476727
[vi] https://larepublica.pe/politica/1205830-fujimorismo-presenta-nuevo-proyecto-que-propone-pena-de-muerte-para-violadores