El Salvador: Nayib Bukele toca techo

A escasas semanas de cumplir un año al mando del Ejecutivo, la forma de gobierno de Nayib Bukele revela tres patrones claramente identificables:

  1. Doble juego en sus relaciones políticas. De un lado duro enfrentamiento público a derecha (con la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) e izquierda (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de otro geometría variable de pactos para superar su minoría en el Congreso.
  2. Comunicación política centrada en su figura e hiperactividad en redes sociales (donde alcanza a los jóvenes, sus principales adeptos).
  3. Centralización del poder en su persona.

Los tres rasgos se han acentuado durante la pandemia.

Bukele en tiempos de COVID-19

  • Nayib Bukele fue uno de los primeros presidentes en establecer políticas restrictivas para enfrentar la emergencia sanitaria. Sin ningún caso de COVID-19 en El Salvador, Bukele decretó Estado de Emergencia, estableció una cuarentena obligatoria, cerró sus fronteras y puso todas las carteras del Estado al servicio del Ministerio de Salud.
  • Los decretos ejecutivos dejan a la Policía Nacional Civil (PNC) y al Ejército a cargo de patrullar las calles y hacer cumplir la cuarentena domiciliaria: la persona que la incumple es arrestada y, supuestamente, de acuerdo a la valoración del personal de salud, se lleva a un centro de cuarentena o a su domicilio. Este segundo paso rara vez se cumple; en la práctica, son la PNC y el Ejército quienes deciden quién va -o no- a un centro de cuarentena.
  • El rol central de los aparatos represivos en la política sanitaria ha disparado las denuncias sobre violaciones a los Derechos Humanos. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) ha contabilizado hasta 900 casos de violaciones a Derechos Humanos por parte de la PNC y el Ejército: estos van desde detenciones ilegales hasta violaciones a la integridad personal, entre otras.
  • Paradójicamente, las medidas de la cuarentena domiciliar se han visto solo suspendidas en parte por algunas de las políticas públicas aprobadas por Bukele:
    1. Después de prometer un bono de 300 dólares a familias afectadas económicamente por la emergencia se dio una gran concentración en las afueras del Centro Nacional de Atención y Administración de Subsidios (CENADE) en San Salvador.
    2. Los centros de cuarentena -creados para personas que se encontraban en el extranjero o que violentaron las drásticas medidas de la cuarentena domiciliar- no cuentan con las condiciones básicas de salubridad y consisten, más bien, en focos de contagio.
    3. Como respuesta al aumento de homicidios -pese a la tregua a la que se habían comprometido las maras- hacinó a los miembros de pandillas privados de libertad, violentando las condiciones mínimas de distanciamiento social.
    4. El 1 de mayo permitió una marcha de respaldo a su Gobierno.
  • Mientras tanto, el Ejecutivo no está brindando información sobre las compras del Estado en el marco de la pandemia. El Ejecutivo vendría amparándose para ello en la declaración de Estado de Emergencia, la cual suspende los procesos administrativos.
  • Otra muestra de falta de transparencia lo relatan organizaciones que pertenecían al “Comité del Fondo de Emergencia, Recuperación y Reconstrucción Económica”, creado por la Asamblea Legislativa para la fiscalización de los 2 mil millones de dólares aprobados para el Ejecutivo. La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), la Cámara de Comercio, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, (FUSADES) renunciaron el 11 de mayo por la falta de transparencia del Ejecutivo en relación a las acciones que se tomaron para la creación del Comité; solamente recibieron un Power Point por parte del Ejecutivo.

Plano político

  • En el frente político el principal choque se vivió cuando la Sala de lo Constitucional demandó a Bukele el final de las detenciones arbitrarias y estipuló que violentar la cuarentena domiciliar no podía ser objeto de privación de libertad. A este llamado se unieron organizaciones salvadoreñas e internacionales en defensa de los Derechos Humanos. Según la Sala, es la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) la que debe dirigir la política sanitaria de modo tal que prevenga la violación de los derechos humanos. Bukele, vía Twitter, anunció el desacato al llamado de la Sala: ¿La Sala de lo Constitucional delega al procurador inconstitucional para que tutele la cuarentena y trata de quitarnos todas las facultades para hacerla que se cumpla? El chiste se cuenta solo. NINGUNA resolución está por encima del derecho constitucional a la vida y salud del pueblo salvadoreño”.
  • La emergencia del COVID-19 abre un nuevo enfrentamiento entre Bukele y los otros poderes de la República. Una vez más, como cuando incursionó en la sede del Legislativo en febrero, Bukele desconoce la división de poderes.
  • En el plano partidista Bukele habría logrado disolver parte de la hostilidad de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), con mayoría en el Congreso, logrando así la aprobación de la Ley de “Regulación para el Aislamiento, Cuarentena, Observación y Vigilancia por el COVID-19”.
  • En la lógica de centralización del poder las negociaciones con los y las diputadas fueron dirigidas por Karim Bukele, hermano de Nayib, quién no tiene un cargo electo y tampoco tiene un puesto designado en el Ejecutivo.
  • La Ley de la cuarentena -como se le conoce popularmente- contradice abiertamente lo dispuesto por la Sala de lo Constitucional: convierte en Ley de la República las detenciones arbitrarias y las violaciones a los Derechos Humanos ya denunciadas ampliamente por la ciudadanía, la oposición (FMLN) y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). La Ley constituye de facto en un mecanismo paraconstitucional de Estado de Excepción respaldando la permanencia de la PNC y el Ejército en las calles.
  • De otro lado la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), dirigida por Javier Simán -precandidato presidencial de ARENA para las elecciones en 2019- también apoyó la Ley de la cuarentena. Tras el acuerdo se encuentran los $000 millones pactados entre el Gobierno y la ANEP para “reactivar la economía”.
  • Entre tanto la encuesta de la consultora Mitofsky realizada en 11 países latinoamericanos situaba el pasado 16 de abril a Bukele como el dirigente mejor valorado de la región por su gestión de la pandemia. El ejercicio autoritario del poder y la comunicación política de Bukele estarían siendo atractivos para una población salvadoreña que no ve alternativa y que se caracteriza por su agotamiento y el profundo rechazo hacia ARENA y el FMLN. El autoritarismo de Bukele encuentra tierra fértil en un contexto en el que reina el miedo al contagio del COVID-19, la violencia callejera y un profundo descrédito de la política tradicional salvadoreña.
  • Esta tensión política y el rechazo hacia ARENA y el FMLN, además de la buena valoración de la gestión pandémica de Bukele, pueden encausar a posicionar a Nuevas Ideas como una nueva fuerza política en el Congreso salvadoreño para las elecciones de diputaciones y alcaldías, en febrero del 2021.
  • Bukele abre camino electoral con un discurso que deja en último plano su autoritarismo y coloca en primera plana su preocupación por la salud del pueblo salvadoreño ante el COVID-19, pero sobre todo por un sistema de salud profundamente afectado por las gestiones tanto de ARENA como del FMLN.
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Nery Chaves García

Licenciada en Relaciones Internacionales con énfasis en Política Exterior y Diplomacia por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). (Costa Rica)

Trabajó con organismos internacionales como OIM, OIT y ACNUR. Formó parte del programa de investigación Mi gracias, Cambio Social e Identidades del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional de Costa Rica.  Además realizó una pasantía, con su tesis de licenciatura, en el Instituto de Investigaciones…