El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegó a un consenso este miércoles en el que manifestó su apoyo al diálogo acompañado por UNASUR entre Gobierno y oposición en Venezuela. El embajador y representante permanente de México en la OEA, Luis Alfonso de Alba Góngora señaló que todo Estado tiene derecho a elegir su sistema político sin injerencia [1]. De este modo, se hizo valer uno de los principios de la Carta fundacional de la OEA (1948) en la que se establece, precisamente, que debe respetarse el sistema político que elija darse cada país.

Ante este apoyo indiscutido al gobierno Venezolano por parte de los países del continente, la petición de aplicación de la Carta Democrática a Venezuela y las declaraciones realizadas por el Secretario General de la OEA Luis Almagro aparecen como fuera de lugar o desfasadas. Sin embargo, esas declaraciones fueron realizadas: el informe de 132 páginas  mediante el cual se justifica la invocación de la Carta Democrática es real.

Frente a lo dicho ¿A qué obedecen estas acciones de Almagro que lo han expuesto públicamente no sólo como opositor del gobierno venezolano sino como aliado a la oposición de ese país, dando cuenta de su parcialidad? Una hipótesis es que Almagro fue el elegido por la derecha venezolana para medir la correlación de fuerzas con respecto a Venezuela: averiguar cuál es el apoyo real con el que cuenta ese país en caso de llevar a cabo acciones de intervención más directas de las que se vienen implementando hasta ahora, como una apelación a la Carta Democrática.

Aunque no se logró el objetivo más visible, el de alcanzar un consenso que asuma que en Venezuela la situación justifica la aplicación de la Carta Democrática, lo cierto es que sí se generó una gran tensión a nivel latinoamericano y por momentos se pudo respirar el ambiente de “límite de desestabilización” que antecedió a otras intervenciones en América Latina. Además, sí pudieron averiguar cuál es el nivel de sustento existente para este tipo de propuesta. El apoyo casi unánime (con la excepción de Paraguay) al gobierno venezolano da cuenta de que el escenario no está lo suficientemente preparado para legitimar una intervención en el país.

Esto generó “sorpresas” en la oposición venezolana, como lo deja entrever la declaración de Ramos Allup, por ejemplo, sobre la “hipocresía” del gobierno de Macri por no haberse prestado a un apoyo incondicional a favor de la invocación de la Carta Democrática. La canciller argentina Susana Malcorra aclaró que “el gobierno de Macri prioriza el diálogo por encima de cualquier otro mecanismo para encontrar una salida a la crisis venezolana” [2]. Así, parece que los “seguros aliados” de la derecha venezolana, son aliados pero no incondicionales.

Por último, la oposición venezolana, si bien dice “estar dispuesta al diálogo” sigue pidiendo a la OEA la activación de la Carta Democrática y presionando a las autoridades electorales para que aceleren el proceso de activación de un referendo revocatorio del mandato Maduro. Probablemente juegue su próxima carta en el MERCOSUR, pues Paraguay ha convocado a una reunión para tratar el tema de Venezuela y se rumorea que podrían invocar la aplicación del Protocolo de Ushuaia II. Se refieren a la aplicación de la Cláusula Democrática establecida en el Protocolo de Ushuaia (1998) y que en 2011 (Protocolo de Ushuaia II) fue actualizada incorporándose la posibilidad de aplicar las sanciones a un país que no cumpla con las premisas de la Cláusula sin necesidad de consenso. Sin embargo, este protocolo, como lo hemos enunciado con anterioridad, no está en vigencia. Precisamente, durante su campaña presidencial Macri deslizó que convocaría a que se utilizara la Cláusula Democrática para el caso de Venezuela, Florisvaldo Fier, alto representante general del Mercosur, sostuvo: “Yo creo que Macri tiene que informarse un poco mejor, porque la cláusula democrática se aplica cuando hay un golpe de Estado”. El único que apoyó en aquel momento la iniciativa de Macri fue precisamente el canciller el canciller paraguayo [3].

Pero las cosas parecen haber cambiado y si bien Paraguay sigue mostrándose claramente opuesto al gobierno venezolano, a partir de lo sucedido el día miércoles no se podría decir lo mismo sobre los demás gobiernos. Eso es lo que pudo averiguar la derecha venezolana: que tal vez está más sola de lo que pensaba.

[1] http://www.telesurtv.net/news/Venezuela-logra-victoria-en-la-OEA-tras-apoyo-al-dialogo-entre-Gobierno-y-oposicion-20160602-0005.html

[2] http://www.clarin.com/mundo/Dura-Macri-venezolana-Cristina-hipocrita_0_1588041195.html

[3] Para ver más sobre protocolo Ushuaia II https://www.celag.org/macri-contra-venezuela-tensiones-en-el-mercosur-por-agustin-lewit-y-silvina-m-romano/