7 min. lectura

Las elecciones en México están cada vez más cerca (faltan menos de dos meses) y uno de los temas que ha generado debate desde los comicios de 2012 es el uso constante de cuentas falsas en redes sociales. A esto se suman las denominadas fake news (noticias falsas) y la aprobación por el Senado mexicano de una reforma que podría censurar el acceso a contenidos en internet.1

Desde 2012, se denuncia el uso de bots (cuentas falsas) y trolls (gente que usa las redes sociales para provocar o desviar la atención en un debate) a favor del entonces candidato presidencial del PRI y actual presidente, Enrique Peña Nieto.2 Su actividad estaba enfocada a posicionar ciertas noticias o mensajes favorables a Peña Nieto, opacando y quitando de medios digitales aquellos tópicos y noticias en contra del candidato, o expresiones de descontento.3 De hecho, se acuñó el término “Peñabot” para designar al ejército de internautas supuestamente remunerados que trabajaban en la campaña de redes.

Seis años después, el problema adquiere nueva trascendencia. La publicidad en medios impresos, radio y televisión es controlada a raíz de las reformas electorales posteriores al 2012, por lo que la “guerra sucia” se desplazó hacia medios digitales. Hasta la fecha, no se ha legislado sobre el uso de medios digitales para las campañas políticas, y su importancia será decisiva en estas elecciones por un factor central: el voto joven. Son poco más de 25 millones de jóvenes los que elegirán presidente en estas elecciones y representan el 30% del electorado.4 Dato fundamental es que este sector poblacional tiene una tendencia a informarse a través de medios digitales y no por medios tradicionales como la televisión, la radio o la prensa escrita.

Ante el uso de la desinformación y la divulgación de noticias falsas, algunos medios y blogs alternativos propusieron, junto a otros medios digitales y asociaciones, la creación de un portal web que se dedique a verificar la veracidad de la información relativa a las elecciones y los candidatos. La propuesta se materializó con el nombre de Verificado20185 y, hasta la fecha, ha sido una forma de contrarrestar las noticias falsas -pero también de revisar las afirmaciones de los candidatos en torno a datos económicos y políticos-.

¿Injerencia rusa en elecciones?

En distintos medios mexicanos e internacionales trascendió la posibilidad de una injerencia rusa en las elecciones mexicanas. El entonces asesor de seguridad nacional de Estados Unidos (EEUU), el general Herbert McMaster, expresó la posibilidad de la injerencia rusa, sin información fehaciente al respecto.6 En respuesta a lo expresado por McMaster, el Gobierno mexicano declaró no tener pruebas de que los rusos estuvieran involucrados en las elecciones. El tema fue puesto en agenda, especialmente a partir de la publicación en medios y blogs de EEUU, en octubre7 y noviembre de 2017.8

A principios de mayo (2018), un medio hegemónico estadounidense publicó una nota en la que destaca el análisis hecho por un experto en estrategia e inteligencia política digital, que aseguró haber encontrado pistas de la posible injerencia. A partir del uso de la herramienta digital NetBase, el analista encontró en abril 4.8 millones de entradas en internet sobre el candidato López Obrador, del partido MORENA. Del total de estas entradas, el 63% coincidía con servidores en Rusia y 20% de Ucrania. De los otros candidatos, encontró que la mayoría de las entradas provenían de Estados Unidos, y sólo el 4% de Rusia.9 Este tipo de notas se reprodujo en otros medios nacionales e internacionales, y poco se discutió sobre el 96% restante en los candidatos Ricardo Anaya y José Meade, cuyas entradas provenían, en buena medida, de EEUU. La misma nota afirma que indagó con otros consultores y que no pudieron comprobar la existencia de injerencia mediática rusa en las elecciones.

De hecho, quienes han intervenido de diversa forma en las elecciones en México han sido los medios hegemónicos estadounidenses, pues los principales golpes mediáticos en las elecciones pasadas se construyeron en ese país, y esta elección no parece ser la excepción. La instalación de la probable “injerencia rusa” en México proviene de medios estadounidenses y de ahí se retomó la información para replicarla en medios nacionales. Estas noticias han sido empleadas por agencias de inteligencia de EEUU no sólo para influenciar en elecciones, sino que obedecen también a una serie de “internas” de las últimas elecciones estadounidenses: recordemos que se acusa a Donald Trump de haberse beneficiado de la injerencia del Kremlin para llegar al poder en 2016.10

Lo más sorprendente es que la empresa Cambridge Analytica, acusada en EEUU de haber maniobrado para beneficiar a Donald Trump manipulando el algoritmo de Facebook, llegó a México de la mano del canciller mexicano Luis Videgaray, vinculado al yerno de Trump, Jared Kushner, para participar en la campaña del PRI.11 Las investigaciones realizadas en torno a Cambridge Analytica en México vincularon a miembros del PRI y del PAN por su supuesta contratación.12

Blindaje de instituciones mexicanas

El Instituto Nacional Electoral (INE) firmó acuerdos con Twitter y Facebook para vigilar que no se difundan por esas redes sociales noticias falsas.13 A la par de los convenios del INE y la propuesta de organizaciones civiles y medios digitales, el Senado de la República aprobó, sin discusión y en tiempo récord, una reforma que podría censurar internet bajo el argumento de la defensa de los derechos de autor. Con 63 votos a favor, 11 en contra y 23 abstenciones el Senado avaló la reforma al artículo 215 de la Ley Federal de Derechos de Autor.

Según la organización Red de Defensa de los derechos digitales R3D, la reforma es anticonstitucional pues establece la censura a internet y permite “desde sacar videos de la red hasta el decomiso de equipos”. En este sentido, cualquier tribunal, sea federal o estatal, tendría la facultad de ordenar la censura de contenidos, o la confiscación de servidores, enrutadores u otros instrumentos usados para difundir contenido que haya violado la ley de derechos de autor.14

A pesar de estos intentos de blindaje,el problema de fondo continúa, y tiene que ver con la “guerra sucia” que ya se ha vuelto consustancial a las estrategias electorales de la derecha en sus intentos por impedir que la izquierda mexicana llegue a la presidencia. Desde 1988, cuando Carlos Salinas de Gortari -el candidato neoliberal del PRI- se hizo con la presidencia después de una “caída del sistema” en medio del escrutinio que favorecía al candidato de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, la mayoría de las elecciones se han visto envueltas en la polémica por las acusaciones de fraude.15

México es un país demasiado importante para los intereses geoeconómicos y geoestratégicos de EEUU, y hay mucha inquietud, tanto en las clases dirigentes de EEUU como en las mexicanas, ante la posible llegada al poder de un candidato que se ve a priori como poco “controlable”. La injerencia cibernética, que no es exclusiva del caso mexicano,16 está enfocada a disputar el relato que se proyecta nacional e internacionalmente sobre qué está pasando en México, así como a condicionar opiniones y voluntades.

Tratar de ganar en el mundo virtual lo que no puede ganarse en el mundo real, o acusar a las redes de condicionar el voto, comienza a ser una tendencia extendida en las campañas electorales de distintos países. Pero, quizás, necesitemos distancia y tiempo para analizar cuál es el impacto real de estas prácticas en el comportamiento electoral de los ciudadanos.

12https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/03/20/cambridge-analytica-opero-en-mexico-para-manipular-redes-sociales-con-fines-politico-electorales-como-hizo-en-eu-con-trump_a_23390127/

15 http://www.proceso.com.mx/352522/un-siglo-de-fraudes