Por Camila Vollenweider

 

Tras la victoria del pasado domingo 15 en los comicios municipales, ALSur entrevistó al intendente electo de Asunción, Mario Ferreiro, sobre las perspectivas de su futuro gobierno en clave regional.

Ud. ganó la intendencia encabezando una alianza progresista. ¿Es posible pensar en una articulación de esas fuerzas a nivel nacional? ¿Se ve disputando la presidencia?

En cuanto a la primera cuestión, sí. Esa es una cuestión que nos desafía a todos porque hubieron resultados buenos; triunfó la fórmula de la alianza no sólo en Asunción, sino también en Encarnación que es una ciudad del sur muy importante de Paraguay y que no tenía un gobierno no Colorado desde hacía más de 80 años. Hay otros ejemplos también de otras coaliciones, alianzas y frentes que se formaron y que tuvieron buenos resultados de concejales y también de intendentes. Por lo tanto, lo que se demostró con esto que ocurrió en Asunción con nuestra concertación llamada Juntos Ganamos es que la gente, la ciudadanía, nos está mandando mensaje de unidad. A pesar de nuestras diferencias, nos pide que aunemos esfuerzos, que busquemos objetivos comunes y que, a partir de esos objetivos comunes, creemos un proyecto político que sea viable para lograr la alternancia. En Asunción después de 14 años va a llegar un nuevo gobierno no Colorado que tiene sectores de todo el espectro político, incluyendo nuestro sector progresista. Pero, evidentemente, para construir esto a nivel nacional habrá que trabajar bastante en los próximos meses, aprender la lección, aceptarnos y tolerarnos también entre distintos grupos, buscar las cosas que nos unan y no tanto las que nos marcan la diferencia. Hay una construcción que hay que hacer todavía para que esto se replique a nivel nacional.

Una de las cuestiones que surgieron apenas concluida la elección del domingo, y a la vista del resultado, fue esto de una posible postulación para las elecciones presidenciales. Yo estoy diciendo que es apresurado, que hay que ver cómo se conforma el escenario. Nuestra victoria generó un terremoto político en distintos niveles, incluyendo al gobierno nacional. Y la oposición tendrá que ser muy madura para tratar de construir lo que estábamos diciendo antes, pero además en generar candidaturas que partan de un consenso real, no de una imposición. Entonces, yo voy a estar ayudando ahí, pero no tengo la pretensión expresa de ser candidato en 2018. Si las coordenadas políticas tuvieran que hacernos pensar en esa posibilidad haremos el examen que haya que hacer para tomar la decisión que haya que tomar. Pero decirlo ahora sería contaminar el inicio de un proceso que es muy delicado, donde tenemos que gobernar en coordinación con 14 partidos y movimientos. Entonces, cualquier adelanto en este sentido puede ser contraproducente en este momento.

¿Cuáles serán los lineamientos de política pública que inaugurarán su gestión en la intendencia de Asunción?

Lo que hemos comprometido en campaña hay que aplicarlo rápidamente y ya hay un equipo de enlace que está trabajando en la municipalidad con el equipo saliente, por suerte con bastante tranquilidad. Nosotros hemos propuesto, sobre todo, la transparencia como eje transversal del gobierno, y también la participación. Así que las primeras acciones van a ser en esa dirección. Generar un momento de transparencia y, fundamentalmente, un esquema de transparencia que sea rápidamente verificable por la gente.

En las elecciones del domingo hubo una abstención de más del 50%. ¿A qué cree Ud. que se debe y cómo se hace para revertir esa fuerte despolitización?

Hemos percibido un fenómeno en el Paraguay de mayor participación en las elecciones nacionales que en las municipales. Hay mucha abstención por falta de interés, quizás, o por desconexión también de la clase política tradicional con las bases. En Asunción teníamos 403.000 inscriptos para votar y votó el 55%. En un momento dado de la elección, a mitad de la mañana, casi llegando al mediodía, teníamos el 18%, lo cual era una catástrofe. Por suerte subió esto al 55% pero sigue siendo insuficiente. No ha logrado Paraguay en las elecciones municipales superar el 50, 55%, cuando en el comienzo de este proceso democrático llegamos a tener hasta el 90% de participación. Era otro escenario, donde se disputaba casi el retorno de la dictadura o el avance hacia la democracia y la gente estaba más motivada. Evidentemente, la clase política debe hacer una autocrítica y generar más participación real de la ciudadanía, de manera que el elector se sienta parte de lo que después resulta elegido y no como una suerte de “convidado de piedra” que es convocado cada cinco años al voto y después es abandonado. Creo que eso es lo que tenemos que romper en este gobierno que se inicia el 21 de diciembre.

¿Es posible pensar desde el municipio en un fortalecimiento de los vínculos de Asunción con la región?

Asunción, en un país como el nuestro, es una capital muy particular porque es prácticamente el centro de todo. El Paraguay, por diversas razones, no ha desarrollado ciudades grandes y activas. Ciudad del Este es una ciudad muy comercial; Encarnación es la puerta de entrada de la Argentina. Pero, de todas maneras, Asunción es una capital muy particular porque casi que concentra toda la actividad comercial, financiera, política y económica del país. Por lo tanto, tiene una gran importancia. Por eso estas elecciones tenían ese grado de importancia tan superlativo. Yo estoy seguro que Asunción como tal, siempre por supuesto trabajando con el gobierno central, pero Asunción como tal, tiene la fortaleza necesaria para establecer vínculos de integración regional. De hecho, hemos recibido saludos de varios alcaldes e intendentes de la región afines a nosotros, como el caso del alcalde Daniel Martínez de Montevideo, Uruguay, quien ya manifestó su interés en cooperar con nosotros. Vamos a estar también en relación con el intendente de Rosario, Argentina, donde también tenemos un alcalde progresista. Yo creo que se puede crear una red de intendentes, de jefes de gobierno de ciudades de la región, que también consoliden una integración, incluso paralelamente al trabajo que se hace a nivel nacional.