El presidente español, Pedro Sánchez, realizó una visita de Estado a La Habana entre el 22 y 23 de noviembre, la primera visita oficial de un presidente del Reino de España desde 1986. Con ella escenificó un viraje en las relaciones de España con Cuba, un país que, por vínculos históricos e intereses económicos, continúa estando entre los prioritarios de la política exterior española en la región latinoamericano-caribeña. No puede olvidarse que la relación privilegiada con América Latina y el Caribe (ALC), sustentada en una suerte de neocolonialismo, ha sido utilizada por España para ejercer una posición de influencia en el marco de la Unión Europea (UE). Con ese peso simbólico, España ha llegado a marcar la línea política a seguir en las relaciones de la UE con Cuba logrando, en 1996, una posición común de ‘mano dura’ hacia la isla auspiciada por el Gobierno de José María Aznar. Desde hace años, la UE abandonó esta posición para adoptar un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba. La influencia española pareció quedar en segundo plano. Mientras varios presidentes de países europeos y autoridades de la UE se apresuraban a visitar Cuba, sobre todo tras el anuncio en 2014 de la ‘normalización’ de relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos (EE. UU.) y Cuba, la España de Mariano Rajoy parecía ir a remolque.

Según datos de 2017 proporcionados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de la República de Cuba, España era el tercer país con mayores niveles de intercambio comercial a escala mundial con Cuba, con 1.309.049 (calculado en miles de pesos) por detrás de Venezuela (2.213.943) y China (2.023.509).[1] Y es, con diferencia, el principal socio comercial de la región europea para la isla. A pesar de su mayor peso económico, en los últimos años ha perdido iniciativa política frente a otros países europeos. Por su parte, el intercambio comercial de Cuba con Estados Unidos era de 306.787 en el año 2017.

La visita de Pedro Sánchez estaba enfocada a recuperar la influencia política y fortalecer los intercambios económicos.[2] El deterioro de las relaciones EE. UU.-Cuba, profundizado por la llegada al poder de Donald Trump, supone para España la oportunidad de encontrar menos competencia. Si la ‘normalización’ de relaciones entre Estados Unidos y Cuba hacía pensar para algunos en un escenario en que la entrada masiva de capital estadounidense a Cuba desplazaría a los tradicionales socios, la paralización de ese proceso vuelve las aguas a donde estaban generando, por otra parte, tensiones al interior de la política estadounidense.

El establishment de Estados Unidos no se pone de acuerdo en qué hacer con Cuba. Dejando a un lado al ala dura del exilio cubano-americano, integrada en el lobby anticastrista y con un gran ascendiente en la administración Trump hasta la fecha, hay sectores económicos, sociales y políticos que abogan de manera creciente por el fin del bloqueo y el establecimiento de relaciones.

Aunque todavía no se sabe cómo quedará finalmente la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado ni del Comité de Asuntos Exteriores la Cámara de Representantes, tras los resultados de las elecciones legislativas del 6 de noviembre pasado, se puede aventurar el uso de ambas instancias para reforzar la política de hostilidad hacia la Revolución Cubana que ha emprendido la administración Trump.[3] El papel que asuma Marco Rubio[4] en el Senado, si acaba presidiendo el Comité, puede ser determinante pero no es el único actor interesado en aumentar los niveles de confrontación. El otro candidato, James Risch, es uno de los más conservadores de la bancada republicana en el Senado.[5]

Las declaraciones a principios de noviembre del asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, anunciando en Miami nuevas sanciones a Cuba, Venezuela y Nicaragua (“la troika de la tiranía”, en sus palabras),[6] sumado al fichaje de Mauricio Claver-Carone como director senior para el Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional,[7] y a un Comité en el Senado que se prevé de ‘línea dura’, no auguran buenas noticias para la mejora de las relaciones cubano-estadounidenses. El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara podría ejercer cierto contrapeso en función de su composición, pero todavía hay incertidumbre al respecto. Por lo pronto, el 15 de noviembre el Departamento de Estado hizo pública una lista de entidades cubanas a las que se impide realizar transacciones financieras con terceros.[8] Cuba vuelve a ocupar un espacio destacado en la agenda de seguridad de Estados Unidos, algo ilógico incluso para analistas del establishment estadounidense.[9]

En este contexto, la prensa de derechas española ha alertado sobre el ‘acercamiento de España a Rusia’ dando voz a funcionarios estadounidenses no identificados que expresan su preocupación por el levantamiento del veto al repostaje de los buques rusos en puertos españoles vigente desde 2016.[10] Parece que la idea es señalar negativamente cualquier política mínimamente soberana que no pase por la ‘línea dura’ a Cuba, Venezuela o a terceros países, en los términos en los que EE. UU. diseña su política exterior (recordemos que Donald Trump anuló su reunión bilateral con Vladimir Putin prevista en el marco del G20).

El Gobierno español muestra tímidamente algunas señales de querer hacer las cosas de manera distinta a los gobiernos anteriores no sólo en Cuba, sino también en Venezuela. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, afirmando que la UE tenía que replantear sus relaciones con Venezuela buscando la negociación,[11] o la mediación en curso del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, del gobernante PSOE, son la cara de la clase dominante que apuesta por el soft power para reconducir los negocios con ALC. También está en juego la declinante influencia política de España en el continente que se vislumbra en la marginalidad actual de las Cumbres Iberoamericanas y en una correlación política desfavorable, con gobiernos reaccionarios vinculados con el PP y la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES)[12] de Aznar.

Como en otros tiempos, ALC es vista por las potencias como un territorio en disputa del que obtener beneficios económicos y sobre el que ejercer tutelaje político (la voluntad de influenciar la supuesta ‘transición’ cubana que aparece en todos los análisis del establishment español es una buena muestra de ello). Pero los intereses de España en Cuba chocan con los de Estados Unidos, tanto si se trata de un EE. UU. comandado por quienes quieren proseguir en una estrategia de Guerra Fría de bloqueo económico a la isla, como si se trata de un EE. UU. que quiere entrar a disputar el mercado cubano. En este último caso, Estados Unidos encontraría no sólo la competencia de capital español sino también venezolano, chino o canadiense, todos ellos mucho mejor posicionados en sus relaciones con la isla. De hecho, las empresas estadounidenses están desde hace tiempo en franca desventaja en este escenario.[13] Queda por ver si, como en otros tantos temas de la agenda política de Trump, se impondrá el pragmatismo de los negocios o la retórica estridente de la política espectáculo. Y, por supuesto, qué papel tendrán en todo ello los Comités de Relaciones y Asuntos Exteriores que se instalen a partir de enero de 2019.

 

 

 

[1] http://www.one.cu/aec2017/08%20Sector%20Externo.pdf

[2]https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/expectativas-empresariales-tras-la-visita-de-sanchez-a-cuba_590711_102.html

[3] https://www.celag.org/trump-cuba-regreso-la-guerra-fria/

[4] https://www.rubio.senate.gov/public/

[5] https://www.celag.org/analisis-preliminar-elecciones-legislativas-eeuu/

[6] https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/remarks-national-security-advisor-ambassador-john-r-bolton-administrations-policies-latin-america/

[7] https://foreignpolicy.com/2018/11/12/bolton-is-building-a-confrontational-latin-america-strategy/

[8] https://www.state.gov/e/eb/tfs/spi/cuba/cubarestrictedlist/287349.htm

[9] https://www.brookings.edu/blog/order-from-chaos/2018/04/16/u-s-cuban-relations-are-about-to-get-worse/

[10] https://www.abc.es/espana/abci-acercamiento-pedro-sanchez-rusia-inquieta-eeuu-y-otan-201811250329_noticia.html

[11] https://elpais.com/politica/2018/10/12/actualidad/1539366529_322989.html

[12] https://fundacionfaes.org/es

[13] https://www.reuters.com/article/us-cuba-usa-trade/blooming-u-s-business-interest-in-cuba-wilts-under-trump-idUSKBN1DA1VJ