Fidelity y los obstáculos corporativos a la recuperación argentina

La resolución de las necesidades de los sectores más afectados por la pobreza y la indigencia ha sido la acción más urgente encarada por el Gobierno de Alberto Fernández. Concomitante con ello, y condición inexorable de supervivencia, el Ejecutivo está intentando descomprimir la asfixia financiera a la que ha sido condenada la República Argentina por la última experiencia neoliberal, liderada por el expresidente Mauricio Macri.

La deuda pública interna y externa se incrementó de U$S 240.665 millones en el 2015 a U$S 323.117 millones a fines del 2019, pasando de representar el 52,7% al 89,6% del PBI. Para hacer más difícil la situación, se aumentó la proporción de deuda nominada en divisas y de deuda emitida bajo legislación extranjera, se incrementó la tasa de interés media y se redujo el plazo medio, aún a pesar de la disparatada emisión de deuda a 100 años.[1]

En este panorama, y ante los riesgos que implica una negociación no exitosa en medio de esta nueva crisis, es indispensable tener en consideración quiénes son los principales acreedores, además del Fondo Monetario Internacional.

De entre los muchos fondos de inversión que anclaron recursos en bonos argentinos, por su papel en la negociación con la provincia de Buenos Aires, destaca entre los medios locales el Fondo Fidelity Investments, conducido por Abigail Johnson, heredera del cargo de su padre que, a su vez, lo heredó de su abuelo y fundador.

Fidelity administra un activo de aproximadamente 1,5 billones de dólares[2] que representa un 337% del PBI argentino medido en dólares de 2019[3].

Esta cifra deja en evidencia la dimensión relativa del fondo y su capacidad de negociación subyacente. Algún desprevenido podría aplaudir la entrada de un fondo de inversión de esta magnitud y bendeciría su aporte a la lluvia de inversiones. La realidad, sin embargo, requiere matizar ese sentido común.

Con unas pocas monedas, un fondo acreedor como el Fidelity tiene la capacidad potencial de vetar diseños de políticas de desarrollo diferentes a los de sus preferencias y, hasta de forzar el canje de sus activos financieros sujetos a pérdidas de capital, por activos reales con potencial de valoración creciente, tales como recursos naturales u otros activos públicos.

Unas pocas monedas para Fidelity no son pocas monedas

A poco de asumir Axel Kicillof, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ofreció la reestructuración de un vencimiento por 250 millones de dólares que, incluyendo intereses, alcanzaban un total de 277 millones de esa moneda[4].

En ese vencimiento, el fondo Fidelity tenía una participación entre el 16,4%[5] y el 25% según fuentes diversas. Como la reestructuración requería del acuerdo del 75% de las acreencias, Fidelity tenía una alta capacidad de veto que, de hecho, terminó ejerciendo y obligando al Gobierno bonaerense a cancelar el total de las obligaciones inmediatamente, restando recursos presupuestarios para invertir en salud, educación o para apoyar la política contra el hambre y la desocupación, áreas que han cobrado más relevancia aún después de desatada la pandemia.

En este punto es relevante medir cuál fue el esfuerzo financiero que comprometía la refinanciación del bono en cuestión. Fidelity debía cobrar o refinanciar entre 45,4 y 69,2 millones de dólares en concepto de capital más intereses, dependiendo de cuál sea su porcentaje de tenencia real. Esos montos representan entre 0,003% y 0,004% del activo total que maneja el fondo. A la escala del fondo, esto significa apenas unas moneditas.

Ese mismo porcentaje aplicado sobre un salario medio en argentina representaría apenas 1 peso. ¿Sería posible que con apenas 1 peso un trabajador pudiese tomar decisiones que perjudiquen a un tercero? Es impensable. Sin embargo, para un fondo de inversión, el equivalente a esas moneditas condicionó el destino de los recursos que, con mucho esfuerzo, los bonaerenses aportaron a las finanzas provinciales. El tamaño que han alcanzado esos fondos de inversión es tan desmesurado que, con el equivalente a monedas, desafían y condicionan los gobiernos nacionales y subnacionales.

En manos de estos actores nos dejaron las políticas de los “Messi de las finanzas”.

En ese contexto debe comprenderse el esfuerzo del Poder Ejecutivo Nacional argentino para conseguir adhesiones de líderes y gobiernos del mundo y de instituciones diversas, como el Fondo Monetario Internacional y la Iglesia Católica, como estrategia para contener y racionalizar los embates del capital financiero global. Esto es, conseguir que la política pueda reconducir la economía hacia procesos de producción, distribución y consumo que reduzcan la concentración de la riqueza y el poder de apropiación de rentas y recursos.

La evidencia indica que los procesos de desarrollo y cambio estructural han requerido el apoyo estratégico y financiero de los estados nacionales y subnacionales. Para brindar ese apoyo es imprescindible contar con recursos presupuestarios, hoy fuertemente afectados con compromisos emergentes del endeudamiento y de la crisis sanitaria y económica. En esa tarea están comprometidos el Gobierno nacional y algunas provincias argentinas. Del otro lado, los capitales financieros que ya han mostrado su mala predisposición.

Los catalanes suelen decir que en su tierra no sabe llover. Su país tiene unos monzones (les llaman la “gota fría”), que dejan caer demasiada agua, demasiado rápido y así no sirve para regar sino para destruir. La lluvia de inversiones en Argentina sólo regó el negocio financiero como la gota fría porque, en Argentina, los préstamos de afuera no saben llover tampoco.

 

 

 

[1] Dos excelentes informes sobre la deuda externa se han sido producidos por la Universidad Nacional de Avellaneda y por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala y se encuentran disponibles en: http://undav.edu.ar/general/recursos/adjuntos/25530.pdf, https://secureservercdn.net/198.71.233.1/d30.7be.myftpupload.com/wp-content/uploads/2020/01/Balance-2019-CON-FORMATO.pdf

[2] Según Bloomberg y otras fuentes https://www.lanacion.com.ar/economia/fidelity-cual-es-fondo-al-apunto-kicillof-nid2330100

[3]Calculado a partir de las estadísticas del FMI https://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2019/02/weodata/weorept.aspx?pr.x=38&pr.y=11&sy=2017&ey=2021&scsm=1&ssd=1&sort=country&ds=.&br=1&c=213&s=NGDPD%2CPPPGDP%2CNGDPDPC%2CPPPPC%2CPCPIPCH&grp=0&a=

[4] https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/buenos-aires-pagara-el-vencimiento-de-su-bono-y-reestructurara-la-deuda

[5] https://www.lanacion.com.ar/economia/fidelity-cual-es-fondo-al-apunto-kicillof-nid2330100

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Jorge Hernández

Máster en Economía Aplicada (UAB) (Argentina)

Jorge Hernández es magíster en Economía Aplicada, orientación Economía Urbana y Regional, por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Se desempeña como profesor adjunto efectivo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNRC. Exdirector de la Maestría en…