4 min. lectura

Por Esteban De Gori

@edegori

I

Syriza sabe que debe gobernar un país en crisis. Se preparó para ello. Sus interpretaciones y miradas cambiaron ineludiblemente con el correr de los acontecimientos y la tenacidad por ser mayoría se impuso como cuestión fundamental. “Hay que llegar”. La izquierda radical se planteó formar un gobierno de salvación nacional, resonando ante nosotros ese lejano legado deljacobinismo. Pero a su vez, dicho legado se articula con la pretensión de establecer un nuevo pacto o compromiso político. La inspiración rooseveltiana llego a Grecia. En una carta abierta a los alemanes, escrita el 13/01/2015, Alexis Tsipras indicaba: “Nuestro objetivo es crear un New Deal europeo, dentro del cual nuestro pueblo pueda respirar, crear y vivir en dignidad”.

Se propone rescatar el Estado-Nación y con ello su joya más preciada: la soberanía. El primer ejercicio de ésta, se encuentra en el reconocimiento de la imposibilidad de pago, “la deuda griega es insostenible actualmente y nunca será devuelta, especialmente cuando Grecia está siendo sometida a una constante asfixia fiscal”, indicaba el dirigente de Syriza en su carta a los alemanes.

II

Alexis Tsipras se transformó en Primer Ministro. Debió negociar solo dos votos con el partido de centroderecha Griegos Independientes (ANEL). Un espacio que se sumó al rescate del Estado porque tiene como enemigos, tanto a la imposición económica y política de la troika, como a la flexible política inmigratoria de la unión. Syriza y ANEL, sin salirse del programa cultural del unionismo europeo, se congregan para salvar la nación y así reactivan ciertos vasos e ideas comunicantes que izquierdas y derechas mantuvieron históricamente, fundamentalmente, en lo que se refiere a la idea de Estado. Gobierne quien lo gobierne, el Estado es el lugar de la soberanía, de la patria y de la nación. Es un instrumento al servicio de diversos intereses, pero un instrumento al fin, que debe funcionar como tal.

III

El partido Griegos Independientes, en su negociación con Tsipras, incorporó a su líder como Ministro de Defensa. Casi un lugar común para colocar a un partido de la derecha nacionalista. Panos Kamenos rechazo el apoyo de Nueva Democracia (ND) a las medidas de austeridad fiscal y fundó ANEL (2012). Expresa una derecha que rechaza el debilitamiento del Estado, a la cual le importa más contrariar la mano de hierro de Merkel, que el destino y situación de los pobres. Un partido de derechas anti-austeridad (leída, opuesta a la intromisión de la EU) puede asomarse en Europa si socialdemocracias y grandes partidos conservadores mantienen políticas excluyentes. El contexto europeo es un magma de posibilidades.

IV

La renegociación de la deuda, la recuperación de la capacidades estatales, la apelación a la patria y el limite a la troika vinculan a Syriza con Podemos. Pablo Iglesias –pese a las distancias y singularidades- está relacionado generacionalmente con Alexis Tsipras. No solo por una diferencia de 4 años, sino porque comparten la puesta en en vilo los bipartidismos históricos. Ambos son dirigentes “periféricos” del siglo XXI, que surgieron de las crisis de sus países, pero también de la lectura que hicieron de los laboratorios políticos latinoamericanos. Comparten una voluntad de poder, como una idea de soberanía y cierto decisionismo que tendrán que poner a prueba.

V

La “rebelión en la granja” de UE se afirma en Grecia, se consolida en España y crece en Irlanda (Sinn Fein). La periferia tiene su encanto. Pero no están solos. Rusia, que observa y padece el incremento de las presiones de la Unión Europea y de EEUU, ya ofreció colaborar con la renegociación de la deuda griega. Putin vuelve a mirar a las izquierdas europeas como futuros aliados. China –que ya había ayudado a Grecia durante la crisis-, también decide contribuir a aligerar la pesada carga financiera y consolidar su presencia en el periférico mapa europeo. Estos movimientos llevan a la troika y a la UE a repensar sus políticas e intransigencias, no solo porque están ante un gobierno legítimo y con una importante adhesión electoral, sino porque grandes actores extracomunitarios deciden intervenir en favor de Syriza. Europa está en movimiento.

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

Co Authors :