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Autores: Alfredo Serrano Mancilla (@alfreserramanci) y Francisco Navarro Gálvez.

 

  • Tras la liberalización cambiaria en Argentina implementada por el gobierno de Macri, el tipo de cambio muestra una depreciación entorno al 56%. Pasando de 9,66 a 15,07 pesos por dólar (USD) a fecha 20 de julio de 2016 (Gráfico 1).

Gráfico 1. Evolución del tipo de cambio en Argentina (2014-2016)

Gráfico 1.

  • En perspectiva histórica, desde que el peso argentino dejó de tener una relación cambiaria fija con el dólar (régimen que se mantuvo de 1991 a 2002), el tipo de cambio promedio (desde 2003) hasta que el Ministro de Hacienda y Finanzas del Gobierno de Macri, Alfonso Prat Gay, puso fin a las restricciones cambiaras fue de 4,3 pesos por USD; mientras que el promedio desde el levantamiento ha sido muy cercano a 15 pesos por USD. (Gráfico 2)

Gráfico 2. Evolución del tipo de cambio en Argentina (2003-2016) y tipo de cambio promedio

Gráfico 2

  • Un ajuste liberalizador de este tipo conlleva una depreciación de gran magnitud que tiene consecuencias sobre la inflación y, por lo tanto, sobre la depreciación real del salario. En este caso, en el primer semestre del 2016 la tasa de inflación ha acumulado un 27,1% y la tasa interanual se ha situado en el 45,3%, muy por encima de la inflación de los últimos años.
  • El poder adquisitivo, medido a través del salario real, presenta una caída de un 8% desde noviembre de 2015 a marzo del 2016.
  • Debido a la estructura comercial argentina, con fuerte dependencia de importaciones en distintos productos, la devaluación puede traducirse en un aumento de las importaciones.
  • En este sentido, aunque las importaciones en total han disminuido levemente (2%) en los primeros cinco meses del 2016, el análisis desagregado sectorialmente muestra fuertes incrementos de estas importaciones en el último mes de mayo en sectores relacionados con los bienes de consumo como, por ejemplo, bebidas-alimentos (45%); marroquinería (83%); calzado (46%); juguetes (53%).
  • La transmisión de la devaluación a los precios podría ir más allá de aquellos bienes comerciados internacionalmente. En economías con situaciones estructurales de inestabilidad de precios donde el dólar es una referencia para la fijación de precios domésticos de aquellos productos “no internacionalizados”, las presiones inflacionistas pueden ser aún mayores si el traspaso se extiende a estos bienes y servicios.
  • La liberalización cambiaria tuvo además un efecto contraproducente en relación a las reservas internacionales.
  • Por un lado, la devaluación no atrajo más oferta de dólares. Todo lo contrario. Los exportadores privados no liquidaron ventas a pesar del tipo de cambio más atractivo. Siguen esperando que suba mas para continuar negociando la liquidación. Aumenta así la dependencia de este sector.
  • Por otro lado, se incrementó la demanda de dólares para simplemente ahorrar. Es decir, se canalizó recursos para ahorro sin destinarlo a ningún tipo de inversión productiva.
  • Esto provocó que esta caída de dólares fuera sustituida con mayor deuda externa. En el primer trimestre de 2016 la economía argentina aumentó su endeudamiento externo en un 11%[1]. El objetivo fue hacer frente a la constante fuga de capitales (en forma de divisas) causada por la reemisión de utilidades, por servicios (turismo especialmente, que suma una pérdida neta en el primer trimestre del año de 2.110 millones de dólares) y por la fuga de ahorros hacia el dólar (este concepto ha supuesto desde la aplicación de la libre flotación hasta marzo de 2016 unos 6.142 millones de dólares).
  • No hay que olvidar además que el gobierno de Macri ha decidido también el pago de la deuda pública mediante reservas.
  • En julio de este año se ha establecido por decreto el uso de 3.952 millones de dólares de las reservas del Banco Central para cancelar los vencimientos de deuda con organismos multilaterales de crédito durante el 2016.

Además, cabe resaltar el siguiente dato que demuestra cómo la devaluación no ha servido para nada, o mas bien, se podía afirmar que ha perjudicado a la economía argentina: se registró en junio un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 45.099,7 millones de pesos (3.006,65 millones de dólares). El resultado representa un incremento del déficit con respecto a junio 2015 de 22.375,5 millones de dólares.

 

[1] Gran parte del aumento vino determinado por el desembolso de un crédito puente de 5000 millones de dólares recibido por el Banco Central, y otros 5200 millones del swap de monedas con China.

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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