Informe preelectoral de las elecciones generales en Panamá

América Central y Caribe
Informe preelectoral de las elecciones generales en Panamá

La tendencia general de la campaña para la in inminente elección en Panamá ha sido el tradicionalismo ideológico y político.

11 min. lectura

En Panamá se realizarán las elecciones generales el próximo 5 de mayo, con un panorama novedoso por la aparición de candidaturas alternativas, como la del Frente Amplio por la Democracia (FAD), contrarias a los partidos tradicionales. En las elecciones participarán los siete partidos inscriptos ante el Tribunal Electoral y algunas candidaturas independientes, registradas por firmas. 2,7 millones de panameños y panameñas definirán la suerte de 825 cargos públicos, para un periodo de cinco años, a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, diputaciones del Parlamento Centroamericano, diputaciones a la Asamblea Nacional, alcaldías, representantes de corregimiento y concejales.

Los debates presidenciales se han desarrollado sobre cuatro ejes: educación con calidad, seguridad y salud social, institucionalidad democrática y crecimiento económico. Las respuestas de los candidatos tradicionales tendieron a la continuidad, con muchas evasivas debido a las responsabilidades de sus partidos en los escándalos de corrupción, en especial sobre los procesos judiciales relacionados con la constructora Odebrecht y con los llamados Papeles de Panamá (Panamá Papers). Los candidatos independientes, por su lado, vienen tensionando el cambio político, destacándose el candidato del Frente Amplio Democrático (FDA), Saúl Méndez, quien tiene una agenda de propuestas sociales más amplia, como incrementar el PIB destinado a educación al 6 %[i].

Estas elecciones arrastran el lastre de la corrupción y del autoritarismo que tienen en la cárcel al expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014), quien sigue participando de la actividad política desde la prisión, ya que hasta hace unos días se mantenía como candidato a la alcaldía de la capital por su partido, Cambio Democrático (CD)[ii]. En la misma línea se encuentra el actual presidente, Juan Carlos Varela, quien está sospechado de recibir sobornos de la constructora Odebrecht cuando ostentaba el cargo de vicepresidente de Ricardo Martinelli[iii]. Varela, admitió, sólo en parte, haber recibió recursos para financiar su campaña a la Vicepresidencia en el 2009, argumentando que no constituyó delito alguno, pues las leyes electorales permiten la financiación privada de campañas.

Candidaturas en disputa

Las fórmulas presentadas para las elecciones están divididas en tres bloques políticos. Un bloque de partidos tradicionales, conformado por el PRD, el CD y el Panameñismo, un bloque progresista con el FAD y, por último, un bloque de candidaturas independientes. En el primer bloque está el Partido Revolucionario Democrático (PRD), que lleva como candidato a la Presidencia a Laurentino Cortizo, un empresario formado en Estados Unidos como administrador y economista, exdiputado y exministro del Gobierno de Martín Torrijos (1999-2004). Su fórmula vicepresidencial será el empresario José Gabriel Carrizo, también militante del PRD, que ha logrado un acuerdo con el Partido Molinera y llevará como lema “Uniendo Fuerzas”; además, llevará candidaturas unificadas en los demás distritos electorales[iv]. En las encuestas conocidas en marzo y abril esta fórmula ocupa el primer lugar, con una intención de voto del 35% en marzo y del 36% en abril[v].

En ese primer bloque también está el derechista partido Cambio Democrático y el Partido Alianza, que tienen como fórmula un binomio compuesto por Rómulo Rox, administrador de empresas formado en los EE. UU. y el reportero Luis Casis, una figura mediática que pretende dar un aire renovador a la campaña del partido del expresidente Ricardo Martinelli, detenido por corrupción. Es la candidatura que más crece en las encuestas, y que representa un proyecto conservador. La encuestadora Doxa Panamá le da el 29 % de intención de votos, y la encuesta Cid-Gallup el 21 %.

El Partido Panameñista, el último de este bloque de partidos tradicionales, está actualmente en el Gobierno. En la contienda está representado por el exdiputado José Isabel Blandón y actual alcalde del Distrito de Panamá. Éste tiene un perfil nacionalista y crítico de la invasión de 1989, aunque es muy cercano al actual presidente. Su compañera es la líder evangelista Nilda Quijano, quien dirigió la administración del Canal durante un largo periodo[vi]. Esta candidatura propone una Asamblea Nacional Constituyente y una reforma política contra la corrupción, una performance que no convence dada la mala imagen de Juan Carlos Varela.

El bloque progresista tiene un único candidato. Se trata del líder sindical y social Saúl Méndez, quien representa al Frente Amplio por la Democracia, una formación que reúne a sectores sociales y políticos con un proyecto democratizador y de restitución de derechos sociales en un país con altos índices de pobreza. La pobreza en Panamá, según datos oficiales, llega al 20,7% y de pobreza extrema al 9,8 %, sin incluir los datos de desigualdad, precarización laboral y tercerización, que mostrarían un panorama más cercano a las realidades locales (una amplia población indígena y campesina enclavada en las provincias periféricas en situación de abandono)[vii]. Saúl Méndez está acompañado por Maribel Gordón, una economista y catedrática con un perfil de izquierda, con capacidad de gestión y que ha manifestado la necesidad de construir un proyecto nacional para resolver las problemáticas sociales y económicas que vive la ciudadanía[viii].

Esta última es la candidatura más novedosa de la campaña electoral. En los dos debates presidenciales puso en tensión las monótonas respuestas de los demás candidatos, colocando el énfasis en la educación, la salud y el trabajo. Panamá crece, pero la desigualdad del modelo impide que ese crecimiento llegue a los trabajadores y genere puestos de trabajo reales. Saúl Méndez es, asimismo, una novedad, porque es candidato al parlamento, es joven y puede construir un proyecto de largo plazo para el cambio político en Panamá. Y viene creciendo en las encuestas: Doxa Panamá le daba el 1% de intención de voto en marzo, y el 10 de abril Cid-Gallup le daba el 6%[ix].

El último bloque de candidaturas está compuesto por tres fórmulas que fueron presentadas por firmas, consideradas como independientes de los partidos tradicionales. La candidatura con mayor intención de voto es la del abogado Ricardo Lombana, excónsul en Washington durante el Gobierno de Martín Torrijos (2004-2009). Representa una candidatura neoliberal y centrada en redes sociales, tratando de conectar con sectores jóvenes. Doxa Panamá indicaba en marzo que tenía 8% de intención de voto y Cid-Gallup 15%, en abril. La otra candidatura es la de Ana Matilde Gómez, exprocuradora, defensora de derechos humanos y exdiputada que fue perdiendo fuerza con el transcurso de los meses: en febrero aparecía con el 7,3% de intención de voto, en marzo 7% y en abril estaba cerca del 6%. A este bloque de independientes lo cierra Marco Ameglio, exmilitante del panameñismo, con un proyecto de derechas que parece no haber cautivado en la campaña, pues no llega al 2% de intención de voto.

En este punto vale recordar que las encuestadoras panameñas están cuestionadas por no ofrecer datos confiables[x]. Todo puede pasar en estas elecciones. Podría decirse que la campaña tuvo tres bloques en disputa: uno de continuidad representado por las fórmulas de la continuidad del modelo neoliberal, encarnadas por el PRD, el PAN y el CD; por el surgimiento de un proyecto progresista electoral liderado por Saúl Méndez, que es la novedad la elección, y por un grupo de exmilitantes de los partidos tradicionales con fórmulas independientes.

Una campaña con más participación

Siete candidaturas, cuatro de ellas independientes de los partidos tradicionales, realzan el desarrollo de estas elecciones. Los graves casos de corrupción estatales denunciados, que involucraron altas esferas del poder, y un debate nacional sobre la necesidad de reglas claras y trasparentes en el sistema electoral consiguieron que el Tribunal Electoral presentara, en el 2016, un proyecto de reformas a la Asamblea Nacional, aprobado en abril del 2018, que creó un código electoral para contener las reformas del 2018 y las anteriores.

Esas nuevas reglas fijan topes a la financiación de campañas electorales: 10 millones de dólares para la Presidencia, de los cuales sólo el 3% podrá ser de donaciones privadas; para las diputaciones y corregimientos la financiación el monto máximo es de 300 mil y 150 mil dólares, respectivamente. La financiación de las campañas crece y se establecen avances de financiamiento preelectoral que llegan a 50 millones de dólares. El 95% será recibido por los partidos, una parte distribuida equitativamente (25%) y el 75% restante distribuido de acuerdo al promedio de votos obtenido por cada uno en las cuatro últimas elecciones[xi]. Las candidaturas independientes o de libre postulación recibirán por partes iguales la distribución del 3,5% de los 50 millones destinados como anticipos preelectorales.

En ese contexto de cambios en el sistema electoral se ha desarrollado la campaña. Hasta el momento, los partidos tradicionales y los candidatos opositores indican que las nuevas reglas facilitan la participación de otros sectores de la sociedad, que ha hecho posible desarrollar la campaña de grupos sociales alternativos como del Frente Amplio por la Democracia, o de grupos independientes. Éstos han podido competir contra el despliegue millonario de recursos utilizados por los partidos y élites tradicionales aglutinadas en el Partido Revolucionario Democráticatico, el Partido Panameñista, del actual presidente, y del partido Cambio Democrático, del expresidente Martinelli.

En el desarrollo logístico que realicen las candidaturas el próximo domingo 5 de mayo se podrán observar si todas las modificaciones en el sistema político han sido efectivas. Falta determinar si el Tribunal Electoral sancionará el entramado clientelista que sostiene a los partidos tradicionales y si las encuestadoras no resultaron determinantes para definir el voto “útil” de sectores sociales, como fue denunciado en las pasadas elecciones (2014).

Debates y condicionantes de la campaña

Además del tema de la corrupción y del mal gobierno, recurrentes en el debate latinoamericano y panameño, tal como se ha explicado, el uso de redes sociales y la conexión con nuevos votantes en los territorios municipales pueden modificar las intenciones de voto y el panorama electoral. Sin embargo, es preciso advertir que en Panamá, tradicionalmente, las personas afiliadas a los partidos políticos votan efectivamente por estos, de tal manera que existe un piso electoral previsible en el que los tres partidos mayoritarios y de derechas cuentan con una fidelidad importante.

Cerca de 1,5 millones de personas están inscriptas como afiliados a los partidos políticos legalmente constituidos o en formación, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) con 506,920 afiliaciones; el Partido Panameñista, con 361,664; Cambio Democrático (CD) con 352,146; el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena), con 83,113 afiliados; el Partido Popular (PP), que tiene 22,406; y el Frente Amplio por la Democracia, con 41,723[xii].

El día de las elecciones una porción importante de los votantes tomará su decisión, en especial los cerca de 55 mil panameños y panameñas que acudirán a las urnas por primera vez y los votantes entre 18 a 30 años, que representan el 29,9% del padrón electoral[xiii]. Las tendencias generales indican que es un electorado que se resiste a la política, muy influenciado por el sentido común del hastío político, por la corrupción y la continuidad existente en la cintura de América. Es un electorado que se enfrentará al clientelismo y la continuidad, a menos que su referencia con las redes sociales y las ideas de cambio lleguen con acierto.

La tendencia general de la campaña ha sido el tradicionalismo, lo cual indica que quienes tienen mayores opciones de ganar son los partidos del pasado, aquellos que no interpelan el tutelaje de los EE. UU.  sobre Panamá, tanto por su ubicación geopolítica en el centro del continente, y por el geoeconómico Canal de Panamá. Salvo la candidatura del Frente Amplio por la Democracia, todas representan la vieja política, aunque se quieran mostrar como nuevas, como el caso de Ricardo Lombana.

 

 

 

[i] http://www.telemetro.com/politica/elecciones-Panama/voto19/candidatos-presidenciales-confrontan-debate-presidencial_0_1234977429.html

[ii] https://www.prensa.com/politica/Ricardo-Martinelli-candidatura-Alcaldia-Panama_0_5231476839.html

[iii] https://www.hispantv.com/noticias/panama/348855/escandalo-odebrecht-presidente-carlos-varela-investigaciones

[iv] https://www.eldiario.es/politica/PRD-Molirena-formalizan-elecciones-Panama_0_852165171.html

[v] https://www.critica.com.pa/nacional/nito-y-el-loco-los-favoritos-545846

[vi] http://laestrella.com.pa/panama/politica/escogi-nilda-evangelica-blandon/24105948

[vii] https://www.elciudadano.cl/pueblos/comarcas-indigenas-de-panama-donde-la-pobreza-impera-y-el-desarrollo-no-llega/10/29/

[viii] https://www.tvn-2.com/tudecision2019/noticias/Maribel-Gordon-defiende-proyecto-nacional-FAD-politica-elecciones_0_5232976664.html

[ix] https://www.critica.com.pa/nacional/nito-y-el-loco-los-favoritos-545846

[x] https://www.celag.org/las-encuestas-no-aciertan-america-latina/

[xi] https://www.tribunal-electoral.gob.pa/financiamiento-publico/financiamiento-publico-preelectoral-40/

[xii] https://www.tribunal-electoral.gob.pa/estadisticas/adherentes/inscritos-en-partidos-politicos-2014-2017/

[xiii] http://laestrella.com.pa/panama/politica/voto-juventud-miel-atrae-candidatos-presidencia/24106128

Javier Calderón Castillo

Javier Calderón Castillo

Magister en Sociología (UBA) (Colombia)

Javier Calderón Castillo es magíster en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmete cursa el Doctorado en Ciencias Sociales de la UBA. Es miembro del Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, IEALC-UBA.