El mensaje de elevación del proyecto de Presupuesto 2017 en Argentina descubre una serie de datos que no han trascendido, pero que exponen sin lugar a dudas, la verdadera estrategia de construcción económica del macrismo y su ambición, no por la corrección de “excesos del populismo”, sino de una verdadera reconfiguración de la faz económica argentina a favor del resto del mundo. “Volver al mundo” no para ser parte de él, sino para servirle pasivamente, para convertirse en su voluntaria “variable de ajuste”.

Analizando la estructura de los datos de la página 49 del proyecto de Presupuesto Nacional 2017 0015-JGM-2016 encontramos lo siguiente:

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Para facilitar la comprensión, lo tomamos como base para determinar cómo varía cada uno de los renglones y detectar el/los componentes dinámicos (“drivers”) del crecimiento y cómo se distribuyen las tasas de crecimiento esperadas allí expresadas:

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Es fácil advertir que mientras el consumo (motor del mercado interno) pierde dinámica, y aún se contrae en términos relativos, lo inverso sucede con el comercio exterior, y en especial, con las importaciones, el componente más dinámico del cuadro ¿Qué significa esto? Simplemente que:

  • Se reemplaza demanda de productos elaborados en el país, por productos importados.
  • El consecuente desplazamiento de demanda de trabajo e inversión en la Argentina, por demanda de trabajo e inversión en el resto del mundo, explicaría el menor dinamismo relativo de la inversión respecto de las importaciones (la diferencia de volumen entre ambas es de alrededor del 10%, por lo cual el “salto” importador no preanuncia “lluvia de inversiones” aquí, sino en el exterior);
  • Al perder dinamismo relativo el consumo, las inversiones se orientarán hacia los sectores más dinámicos que – a la vista de las previsiones – se vincularán con la importación, la exportación y sus sectores de servicio “de apoyo” (banca, transporte, seguros). Habida cuenta de que “más del 60% de las exportaciones pertenecen al sector agroindustrial”[1] y que “el 71% de las exportaciones argentinas se reparten entre empresas bonaerenses (33%), santafecinas (23%) y cordobesas (15%)”[2].

No requiere gran esfuerzo colegir que el mercado laboral enfrentará crecientes dificultades para sostener una dinámica capaz de absorber tanto a los desempleados creados por el ajuste, como para crear “empleo joven” (aunque “viejo”, creo que el artículo es ilustrativo, en particular porque no hubo cambios tecnológicos o estructurales que alteren fundamentalmente el componente “trabajo” de esas industrias[3].

El déficit fiscal para el Gobierno Nacional sería de 5% del PBI en 2016. La proyección para 2017 suponiendo la proyección de crecimiento de 3,5% del PBI sería un déficit similar, concretamente del 4,9%.

No existen razones para suponer que la demanda interna explique tal crecimiento, más aún si la proyección inflacionaria se sitúa entre un 12% y un 17% anual para 2017, lo que supondría un ajuste de proporciones y una caída fuerte adicional del salario. Lo más probable es una inflación superior al 20% suponiendo que no suban las tarifas y un crecimiento mínimo, lo que haría que el déficit fiscal sea mucho mayor al proyectado.

¿Cómo cierra este presupuesto y este modelo? Este modelo de ajuste cierra con endeudamiento. El Gobierno de Macri ha emitido más de USD 40 mil millones en nueve meses. Mientras que en 2015 se pagaron por intereses de la deuda $ 96.600 millones y en 2016 se alcanzarían $187.500 millones, el presupuesto 2017 prevé pagos por $ 246.629 millones, es decir casi tres veces más que en 2015. Estos son sólo algunos de los datos del ajuste que se viene en el presupuesto argentino y su “volver al mundo” con tintes que recuerdan al pasado.

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[1] http://infocampo.com.ar/nota/campo/82190/bircher-aseguro-que-el-66-de-las-exportaciones-argentinas-son-agroindustriales

[2] http://www.lanacion.com.ar/1936345-exportaciones-poco-federales-las-companias-de-tres-provincias-explican-el-71-del-comercio-exterior

[3]    http://www.lanacion.com.ar/607371-la-agroindustria-absorbe-el-356-de-la-mano-de-obra