El acceso a reservas en dólares se ha vuelto un cuello de botella para los países que deben enfrentar los gastos sanitarios y la actual crisis económica generada por la pandemia del Covid-19.

Uno de los mecanismos más utilizados para conseguir reservas en el corto plazo, las operaciones de recompra (REPO) -que consisten en que el Banco Central le ofrece bonos soberanos como colateral para conseguir divisas- ha desaparecido, en la práctica, con la retirada del sector financiero en estas operaciones.[1] Este vacío está siendo ocupado, al menos marginalmente, por una nueva política del banco central de EE. UU., la Reserva Federal (FED), el emisor de la moneda de reserva el sistema. Estos pasos, pequeños pero estratégicos, que está dando la FED generan grandes interrogantes porque pueden implicar una reconfiguración del sistema monetario internacional.

Creación de los instrumentos de recompra REPO FIMA por la FED

  • El 31 de marzo de 2020 la Reserva Federal creó una nueva facilidad de liquidez denominada REPO FIMA[2] (Foreign International Monetary Authorities). El instrumento está dirigido a los bancos centrales o autoridades monetarias de los países que posean bonos del tesoro de los Estados Unidos en la FED de Nueva York.
  • El instrumento consiste en que la Reserva Federal le entrega dólares a los bancos centrales y recibe, como colateral, los bonos del Tesoro de EE. UU. que estos bancos tienen entre sus activos.
  • El instrumento provee liquidez en dólares a los países, con la FED comprando temporalmente esos bonos del Tesoro que sirven de garantía, con el compromiso de que posteriormente estos serán recomprados por los bancos centrales a su vencimiento.
  • Es decir, el instrumento evita que los países vendan en el mercado financiero estos bonos, algo conveniente para los intereses de los EE. UU. en su intento de estabilizar los mercados financieros y evitar el descenso de los precios de los bonos y el aumento concomitante de los tipos de interés.
  • La denominación en dólares y el 100% del colateral garantizado por los bonos del Tesoro minimiza el riesgo a cero, por lo que el acceso a liquidez estaría limitado únicamente a las reservas internacionales de los países en bonos del Tesoro de EE. UU.
  • La tasa de interés de las operaciones FIMA REPO es del 0,25% por sobre la tasa de exceso de reservas de la FED (0,1%, actualmente).
  • La intervención de la banca local de los países que accedan a la facilidad se daría a través de los bancos centrales que proveerían de liquidez a los mismos. En Hong Kong, por ejemplo, la autoridad monetaria anunció el 22 de abril que utilizará la línea FIMA Repo por un valor de USD 10 billones en efectivo. Esta cantidad estaría destinada para proveer de liquidez a los bancos con una tasa del mismo nivel que aquella de la FED, canalizando los recursos y transfiriendo el costo a la banca local.

Operaciones SWAP de monedas

  • A diferencia de las operaciones REPO, donde la contrapartida es una cantidad de bonos del Tesoro, las operaciones de SWAPS tienen como contrapartida la propia moneda del país con el que se realiza el SWAP. Es un intercambio de monedas.
  • La FED viene sosteniendo acuerdos de SWAP con un grupo exclusivo de contrapartes (Canadá, Japón, Unión Monetaria Europea, Reino Unido y Suiza[3])
  • Pero ha lanzado una línea transitoria de SWAP con Australia, Dinamarca, Corea, Noruega, Nueva Zelanda, Singapur, Suecia y los dos países más grandes de la región: México y Brasil.
  • Los SWAP son instrumentos muy selectivos en términos geopolíticos. Solo dos países emergentes participan y son gigantes socios comerciales de EE. UU.: México y Brasil.
  • El desarrollo de estos instrumentos persigue el interés propio de evitar que se corte el flujo de pagos con socios comerciales.
    • Los montos involucrados en el canje de monedas son muy significativos. Se trata de 60 mil millones de dólares para cada una de estas contrapartes: Australia, Brasil, Corea, México, Singapur y Suecia, y de 30 mil millones para cada uno de los siguientes países: Noruega, Dinamarca y Nueva Zelanda.

El debate

  • Economistas norteamericanos opinan que debería extenderse el uso de SWAP para beneficiar a muchos otros países afectados por la escasez de divisas (Eichgreen).
  • Para muchos, si bien estas medidas son tibias e insuficientes, representan un primer paso: el de la FeED asumiendo el papel de Banco Central global o prestamista global de última instancia.

Conclusiones

El instrumento financiero REPO es limitado en su alcance: solo beneficia a los bancos centrales que posean bonos del Tesoro y en la magnitud que los posean. Dista de ser un instrumento que contribuya a la necesitada liquidez de los países en desarrollo, y solo los aliviaría de la tarea de vender estos bonos en los mercados financieros faltos de liquidez y aversos al riesgo en estos momentos. Está lejos de ser, siquiera, una contribución marginal de los EE. UU. a un sistema monetario global que se muestra incapaz de generar recursos para enfrentar las crisis sanitaria y económica.

Es una medida diseñada, sobre todo, para evitar ventas masivas a precio de saldo de estos bonos y estabilizar, así, el mercado de bonos del Tesoro (sosteniendo bajos los tipos de interés de esta economía). Según el think tank CSIS, “claramente el instrumento, preserva el interés de EE. UU”.[4]

El uso de SWAP, en cambio, muestra un cambio relevante en la política de la FED, un nuevo rol como banquero global. De todos modos, esta política actualmente es limitada porque se ciñe solo a los intereses comerciales y geopolíticos de EE. UU., dejando de lado al grueso de los países de bajo desarrollo, que son los que están más urgidos de contar con financiamiento internacional. Las motivaciones de EE. UU. parecen estar directamente relacionadas con el interés propio: estabilizar su mercado de deuda, sostener bajos los tipos de interés, evitar el desplome de los flujos comerciales con sus principales socios y, por último, ejercer un liderazgo monetario responsable en su área de influencia geopolítica.

 

 

[1] Ecuador entrego en pagos aproximadamente USD 700 millones de dólares en medio de la pandemia Covid-19 (marzo de 2020) por una operación REPO realizada en 2018 debido a la pérdida de valor de sus bonos soberanos 2022, 2023, 2026.

[2] Autoridades Monetarias Internacionales y Extranjeras (FIMA, por sus siglas en inglés).

[3] https://www.federalreserve.gov/newsevents/pressreleases/monetary20200320a.htm

[4] https://www.csis.org/analysis/dollars-demand-feds-new-fima-repo-facility

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Jameson Mencías

Economista por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Master en Economía por la Universidad de Queensland (Australia). Excoordinador nacional de Investigaciones y Estudios Fiscales en el Servicio de Rentas Internas. Consultor para la estrategia Data for Health de Bloomberg-Vital Strategies y UNICEF-Ecuador. Ha desarrollado y colaborado en investigaciones referentes a…

Guillermo Oglietti

Dr. en Economía Aplicada (UAB). Sub Director de CELAG (Argentina)

Guillermo Oglietti es doctor en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), postgraduado del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires y licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC, Argentina). Dirigió el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economía y Sociedad de la Sede…