ANTE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Es la hora de
la condonación de la deuda
para América Latina

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolitica encabeza una campaña para pedir la condonación de la deuda externa como medida indispensable para afrontar la emergencia sanitaria y la subsecuente crisis económica.

Firma por la
cancelación de la deuda

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Ahora que el mundo ha asumido un tono más humano y cooperativo en lo económico ante la pandemia del Covid-19, desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) solicitamos la condonación de la deuda externa soberana de los países de América Latina por parte de FMI y de otros organismos multilaterales (BID, BM, CAF) e instamos a los acreedores privados internacionales a que acepten un proceso inmediato de reestructuración de la deuda que contemple una mora absoluta de dos años sin intereses.

La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo prevé una pérdida de ingresos globales de 2 billones de dólares como consecuencia de esta crisis. Y, por su parte, la Organización Internacional del Trabajo estima que 25 millones de empleos en el mundo están en riesgo. Y sigue la salida de capitales de los países emergentes. Ya está en valor récord: 60.000 millones de dólares en menos de dos meses (Instituto Internacional de Finanzas). Ante tantas dificultades, la condonación de la deuda externa es una acción tan justa como necesaria. Lo mismo ocurrió en otros momentos históricos marcados por grandes catástrofes como guerras, enfermedades y pandemias. Esta es una oportunidad única para evitar que el peso de la deuda sea un escollo aún mayor que añadir al complejo reto de superar este momento social y económico tan crítico.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el que se produjo después de que Alemania fuera devastada en la Segunda Guerra Mundial. En la Conferencia de Londres de 1953 se acordó perdonar cantidades sustanciales de su deuda. No fue la única vez que esto se llevó a cabo a lo largo de nuestra historia más reciente. Hay un sinfín de casos en los que la deuda externa fue perdonada.

Nadie puede dudar de que este es un momento oportuno para hacerlo si se quiere afrontar con éxito esta situación tan difícil. No podemos exigir a los países que hagan políticas efectivas en materia de salud pública para afrontar la actual pandemia y, al mismo tiempo, pretender que sigan cumpliendo con sus obligaciones de deuda; no podemos exigirles que implementen políticas económicas que compensen los daños de esta catástrofe a la par que deben seguir pagando a sus acreedores. Es absolutamente incompatible hacer efectivo un plan de reestructuración económica en el futuro próximo con los actuales niveles de endeudamiento externo (en promedio, supone el 43,2% del PIB en América Latina).

Tal como se hiciera con la resolución aprobada el 10 de septiembre de 2015 sobre los Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana, ahora debemos dar un nuevo paso y, por eso, desde CELAG solicitamos a las Naciones Unidas que a la mayor urgencia convoque a la Asamblea General para discutir una resolución que proporcione el marco legal internacional para llevar a cabo esta estrategia efectiva de condonación de la deuda externa de América Latina y fomentar el proceso de reestructuración (con mora de dos años) con los acreedores privados.

También instamos al resto de organizaciones internacionales a que se sumen a esta iniciativa de solicitud de la condonación de la deuda.

Invitamos a centros de pensamiento, universidades, instituciones religiosas, sindicatos, patronales y gobiernos a que se unan a este pedido.

No sólo es una cuestión de solidaridad, sino también de eficiencia.

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Ahora que el mundo ha asumido un tono más humano y cooperativo en lo económico ante la pandemia del Covid-19, desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) solicitamos la condonación de la deuda externa soberana de los países de América Latina por parte de FMI y de otros organismos multilaterales (BID, BM, CAF) e instamos a los acreedores privados internacionales a que acepten un proceso inmediato de reestructuración de la deuda que contemple una mora absoluta de dos años sin intereses.

La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo prevé una pérdida de ingresos globales de 2 billones de dólares como consecuencia de esta crisis. Y, por su parte, la Organización Internacional del Trabajo estima que 25 millones de empleos en el mundo están en riesgo. Y sigue la salida de capitales de los países emergentes. Ya está en valor récord: 60.000 millones de dólares en menos de dos meses (Instituto Internacional de Finanzas). Ante tantas dificultades, la condonación de la deuda externa es una acción tan justa como necesaria. Lo mismo ocurrió en otros momentos históricos marcados por grandes catástrofes como guerras, enfermedades y pandemias. Esta es una oportunidad única para evitar que el peso de la deuda sea un escollo aún mayor que añadir al complejo reto de superar este momento social y económico tan crítico.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el que se produjo después de que Alemania fuera devastada en la Segunda Guerra Mundial. En la Conferencia de Londres de 1953 se acordó perdonar cantidades sustanciales de su deuda. No fue la única vez que esto se llevó a cabo a lo largo de nuestra historia más reciente. Hay un sinfín de casos en los que la deuda externa fue perdonada.

Nadie puede dudar de que este es un momento oportuno para hacerlo si se quiere afrontar con éxito esta situación tan difícil. No podemos exigir a los países que hagan políticas efectivas en materia de salud pública para afrontar la actual pandemia y, al mismo tiempo, pretender que sigan cumpliendo con sus obligaciones de deuda; no podemos exigirles que implementen políticas económicas que compensen los daños de esta catástrofe a la par que deben seguir pagando a sus acreedores. Es absolutamente incompatible hacer efectivo un plan de reestructuración económica en el futuro próximo con los actuales niveles de endeudamiento externo (en promedio, supone el 43,2% del PIB en América Latina).

Tal como se hiciera con la resolución aprobada el 10 de septiembre de 2015 sobre los Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana, ahora debemos dar un nuevo paso y, por eso, desde CELAG solicitamos a las Naciones Unidas que a la mayor urgencia convoque a la Asamblea General para discutir una resolución que proporcione el marco legal internacional para llevar a cabo esta estrategia efectiva de condonación de la deuda externa de América Latina y fomentar el proceso de reestructuración (con mora de dos años) con los acreedores privados.

También instamos al resto de organizaciones internacionales a que se sumen a esta iniciativa de solicitud de la condonación de la deuda.

Invitamos a centros de pensamiento, universidades, instituciones religiosas, sindicatos, patronales y gobiernos a que se unan a este pedido.

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Firmantes destacados
Rafael Correa

Presidente de Ecuador (2007-2017)

Gustavo Petro

Senador de la República de Colombia

Alfredo Serrano Mancilla

Director CELAG

Evo Morales

Presidente de Bolivia (2006-2019)

Álvaro García Linera

Vicepresidente de Bolivia (2006-2019)

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff

Presidenta de Brasil (2011-2016)

Fernando Lugo

Presidente de Paraguay (2011-2012)

José Luis Rodríguez Zapatero

Presidente del Estado español (2004-2011)

Ernesto Samper

Presidente de Colombia (1994-1998) | Secretario general de Unasur (2014-2017)

Luis Guillermo Solis

Presidente de Costa Rica (2014-2018)

Celso Amorim

Diplomático brasileño, canciller de Lula Da Silva y ministro de Defensa (2011-2014).

Jorge Taiana

Senador en el Congreso de la Nación por la provincia de Buenos Aires

Óscar Daniel Jadue

Arquitecto y sociólogo por la Universidad de Chile

marco-enriquez-ominami
Marco Enríquez-Ominami

Político y cineasta chileno

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8,752Ana Maria C. PeruOct 06, 2022
8,751Carlos Manuel P. EcuadorJun 30, 2022
8,750eddie r. ColombiaMay 22, 2022
8,749Carlos M. EcuadorMar 01, 2022
8,748Andrea L. HondurasFeb 21, 2022
8,747Aldahir Dante L. PeruSep 05, 2020
8,746Alexandre C. BrazilSep 03, 2020
8,745Samir S. ColombiaAgo 31, 2020
8,744Juan Carlos L. ArgentinaAgo 29, 2020
8,743Jonathan ezequiel B. ArgentinaAgo 29, 2020
8,742Melissa V. ColombiaAgo 27, 2020
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L’heure est venue d’annuler la dette extérieure de l’Amérique latine

Maintenant que le monde a adopté un ton plus humain et coopératif en matière économique face à la pandémie de Covid-19, nous demandons depuis le Centre stratégique latino-américain de géopolitique (CELAG) l’annulation de la dette extérieure souveraine des pays d’Amérique latine par le FMI ainsi que d’autres organisations multilatérales (BID, BM, CAF) et nous exhortons les créanciers privés internationaux à accepter un processus immédiat de restructuration de la dette qui envisage un moratoire immédiat de deux ans sans intérêt.

 

La Conférence des Nations unies sur le commerce et le développement prévoit une perte de recettes globale de 2 000 milliards de dollars en raison de cette crise. De son côté, l’Organisation internationale du Travail estime que 25 millions d’emplois dans le monde sont menacés. D’autre part, les sorties de capitaux des pays émergents se poursuivent: le niveau record de 60 milliards de dollars a déjà atteint en moins de deux mois (Institut de la finance internationale). Face à tant de difficultés, l’annulation de la dette extérieure est une action aussi juste que nécessaire. Cette mesure a déjà été prise dans d’autres moments de notre histoire marqués par de grandes catastrophes telles que des guerres, des maladies et des pandémies. Cette annulation serait l’occasion d’éviter que le poids de la dette ne devienne un obstacle de plus à ajouter au défi complexe que représentera surmonter cet épisode social et économique si critique.

 

L’un des exemples les plus connus a été celui de l’Allemagne après qu’elle fut dévastée pendant la Seconde Guerre mondiale. Lors de la Conférence de Londres de 1953, il a été convenu d’annuler des montants substantiels de sa dette. Ce n’est pas le seul exemple de notre histoire la plus récente. Il existe de nombreux cas où la dette extérieure a déjà été annulée.

 

Personne ne peut douter que le moment est opportun pour mettre en place cette annulation si nous voulons affronter efficacement cette situation si difficile. Nous ne pouvons pas exiger des pays qu’ils mettent en place des politiques de santé publique efficaces pour faire face à la pandémie actuelle et, en même temps, prétendre qu’ils continuent à honorer leurs obligations en matière de dette ; nous ne pouvons pas exiger d’eux qu’ils mettent en œuvre des politiques économiques qui compensent les dommages causés par cette catastrophe tout en leur demandant de continuer à rembourser leurs créanciers. Il est absolument incompatible de mettre en œuvre un plan de restructuration économique dans un avenir proche avec les niveaux actuels de la dette extérieure (celle-ci représente en moyenne 43,2 % du PIB en Amérique latine).

 

Comme cela a été fait avec la résolution approuvée le 10 septembre 2015 sur les Principes fondamentaux qui doivent guider les opérations de restructuration de la dette souveraine, nous devons maintenant franchir une nouvelle étape et, pour cette raison, nous demandons depuis le CELAG aux Nations unies de convoquer d’urgence une Assemblée générale pour discuter d’une résolution qui fournisse le cadre juridique international pour mener à bien cette stratégie efficace d’annulation de la dette extérieure de l’Amérique latine et pour promouvoir un processus de restructuration (avec un moratoire deux ans ) vis-à-vis des créanciers privés.

 

Nous invitons également les autres organisations internationales à se joindre à cette initiative pour demander l’annulation de la dette.

The time for Latin American debt relief has come

Now that the world has taken a more humane and cooperative stance regarding economics in the wake of the Covid-19 pandemic, we as the Latin American Strategic Center for Geopolitics (CELAG) call for the cancellation of the sovereign foreign debt by the IMF and other multilateral organizations (IDB, WB, CAF) and urge international private creditors to accept an immediate process of debt restructuring that contemplates an absolute default of two years without interest.


The United Nations Conference on Trade and Development foresees a global revenue loss of $ 2 trillion as a result of this crisis. On the same note, the International Labor Organization estimates that 25 million jobs worldwide are at risk. Accompanied by capital fleeing from developing countries which is already at a record value: $ 60 billion in less than two months (International Institute of Finance). In the face of so many difficulties, foreign debt cancellation is an action as just as necessary. The same was done in other historical moments marked by great catastrophes such as wars, diseases and pandemics. This is a unique opportunity to prevent the burden of debt from being an even greater stumbling block, adding to the complex challenge of overcoming this critical social and economic moment.


One of the best-known examples occurred after Germany was devastated in World War II. At the 1953 London Conference it was agreed to forgive substantial amounts of this debt. It was not the only time this was done throughout our most recent history. There are countless cases of debt pardon.


No one can doubt that this is a timely moment to act if we wish to succeed overcoming this difficult situation. We cannot ask countries to make effective public health policies to deal with the current pandemic and, at the same time, expect them to continue meeting their debt obligations. We cannot demand them to implement economic policies that compensate for the damages of this catastrophe, and at the same time that they continue to pay their creditors. It is absolutely incompatible to implement an economic restructuring plan in the near future with the current levels of external indebtedness (on average, it represents 43.2% of GDP in Latin America).


As was done with the resolution approved on September 10, 2015 on the Basic Principles of Sovereign Debt Restructuring Processes, we must now take a new step and, this is why from CELAG we request the United Nations to call the General Assembly as a matter of urgency, to discuss a resolution that provides the international legal framework to carry out this effective strategy to condone Latin America’s external debt and promote the restructuring process (with a two-year delay) with private creditors.


We also urge the rest of the international organizations to join this initiative for debt pardon.


We invite think tanks, universities, religious institutions, unions, employers and governments to join this request.


It is not only a matter of solidarity, but of efficiency.