La nueva reforma tributaria en Paraguay

Análisis Económico

¿En qué consiste el proyecto de reforma tributaria en Paraguay y por qué ha dividido la opinión de las cámaras empresariales?

El Gobierno de Mario Abdo se encuentra impulsando un proyecto de reforma fiscal en Paraguay. El mismo se viene debatiendo desde fines del año pasado y aún no se ha cerrado por la polémica que generó entre los distintos actores sociales. ¿En qué consiste? ¿Por qué ha dividido la opinión de las cámaras empresariales? ¿Qué temas no se han incluido en la reforma? Son algunos de los interrogantes que intentaremos responder en este artículo.

El presidente Abdo declaró que el objetivo de la reforma elevar los ingresos impositivos en un 1% del PIB, sin incrementar impuestos, lo que implicaría ingresos extra por 400 millones de dólares. Para ello, su Gabinete propone una “modernización” del sistema tributario y no cambios “radicales”. La idea reside en priorizar los impuestos directos por sobre los indirectos y en aumentar la recaudación por una mayor formalización.

El IVA, principal impuesto indirecto, se mantendría estable en 15% y 10% para los bienes básicos. El principal cambio impositivo estaría en el Impuesto a la Renta Personal (IRP), que abonan las personas que ganan más de tres salarios mínimos y se cobra en relación sus ingresos. Allí se busca eliminar deducciones, ya que actualmente muchas compras son deducibles, incluidos productos y actividades de esparcimiento[1]. De concretarse lo planteado en la reforma, el IRP pasaría a gravar ganancias de capital. Además, el proyecto propone incrementar las tasas máximas del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), que recae exclusivamente en determinados bienes como tabaco (al 35%) y bebidas alcohólicas (entre 8% y 20%). Además, se unificará el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE), que alcanza a empresas industriales y comerciales, con el Impuesto a la Renta Agropecuaria (IRA).

Desde cámaras empresariales como la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y el Centro de Importadores del Paraguay (CIP) han cuestionado el proyecto. El reclamo consiste en que el Estado estaría incrementando sus ingresos sin reglamentar el uso de sus gastos. Por lo tanto, plantean que el Gobierno debería revisar esto último antes de embarcarse en una reforma tributaria. No obstante, el sector empresario se encuentra dividido ya que otras cámaras, como la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), se han mostrado condescendientes con el proyecto.

Un aspecto relevante que ha sido dejado afuera en el proyecto de reforma es la aplicación de derechos de exportación a la soja. Desde el Ministerio de Hacienda aclararon que este punto no está en discusión a pesar del debate que existe en torno al tema desde hace varios años. Dada la fertilidad del suelo paraguayo, la producción agrícola ofrece una renta extraordinaria que queda en unas pocas manos debido a la alta concentración de la propiedad (tan sólo 12.000 grandes propietarios poseen el 90% de las tierras, mientras que 280.000 se reparten el 10% restante). En 2017 el Senado paraguayo votó aplicar una alícuota del 10%, lo que fue vetado por el entonces presidente Horacio Cartes.

Según la OCDE, Paraguay es el país con menor presión tributaria de la región detrás de Guatemala. Como se puede apreciar en el gráfico 1, un 1% del PIB de recaudación adicional sigue dejando a Paraguay muy lejos de la media regional (20,7%)[2]. En ese sentido cabe preguntarse si no habría espacio para una suba superior de los impuestos que permita favorecer una redistribución de la riqueza e incrementar la inversión pública en infraestuctura, salud y educación, aspectos en los que el país continúa, también, muy rezagado en relación al resto de la región.

Recaudacion de impuestos sobre PIB Paraguay

Desde ya que la búsqueda de una mayor recaudación dispararía el rechazo de las cámaras empresariales, que actualmente se oponen a un proyecto que aumenta de manera moderada el total recaudado. Por este motivo, la reforma tributaria continúa en discusión. Ello nos lleva a reflexionar, una vez más, sobre la economía como economía política y, consecuentemente, analizar las políticas económicas como arena de disputa entre distintos sectores.

 

 

[1] Las compras que se realicen con plata que debería destinarse al impuesto a las rentas se deduce cuando se presenta la factura de la compra.

[2] https://www.oecd.org/tax/tax-policy/base-de-datos-global-de-estadisticas-tributarias.htm

Pablo Wahren

Pablo Wahren

Licenciado en Economía (UBA) (Argentina)

Pablo Wahren es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente cursa la Maestría en Desarrollo Económico de la Universidad de San Martín (UNSAM) y el Doctorado en Desarrollo Económico de la Universidad de Quilmes (UNQ). Se desempeña como Investigador en el CITRA-CONICET, donde se especializa en temas…