La era Trump y la dependencia en América Latina: una aproximación

El siguiente informe es un intento preliminar de aproximación al nivel de dependencia económica, política y de seguridad de los países de América Latina y el Caribe respecto de EE.UU. Se trata del inicio de una vasta tarea de sistematización de datos cuantitativos y cualitativos que pueden ayudar a visualizar el modo en que se materializa la presencia de los intereses del gobierno y el sector privado de EE.UU en la región, a través de ejemplos concretos.

La era Trump y la dependencia en América Latina: una aproximación

ARGENTINA

En la era Trump-Macri

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: MEDIA

  • 16.799 millones de dólares en importaciones provenientes de EE. UU. en 2016. AUMENTA a 19.022 en 2018.

  • 15.196 millones fue la IED de EE. UU. en 2018.

  • 300 son las empresas de EE. UU. en el país.

  • 10 agencias del gobierno EE. UU. + 11 sub-agencias + 28 fundaciones y ONG desarrollan tareas de asistencia para el desarrollo entre 2016 y 2019.

  • 14 visitas diplomáticas + firma de 10 acuerdos comerciales, financieros y de patentes.
  • 76.994.445 dólares en compra de armas e insumos de seguridad a EE. UU. entre 2016 y 2018.

  • 2018: La Drug Enforcement Agency fue habilitada para Fuerza de Tarea en provincia de Misiones.

  • 2017: se abre base de “asistencia humanitaria” con presencia de FF. AA. de EE. UU. en Neuquén (área del yacimiento Vaca Muerta).

  • 2016: Asociación con la Guardia Nacional de Georgia.

  • 21 eventos con el Comando Sur.

BOLIVIA

Antes y después del golpe de Estado 2019

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: BAJA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: MEDIA

Durante el gobierno del MAS (2006-2019) persistieron las relaciones con EE.UU, sobre todo económicas, pero en un proceso histórico de recuperación de la soberanía y de diversificación de las relaciones comerciales y diplomáticas del país. En el ámbito político-diplomático hubo corte de  vínculos y fuertes tensiones en torno a la doctrina antinarcóticos exportada por EE.UU. Esta situación se ha revertido  totalmente a partir del golpe de Estado con un claro e inmediato acercamiento a EE.UU. en busca de apoyo político, diplomático y nuevos acuerdos económicos y de seguridad

  • Solo 6% del total de importaciones y exportaciones del país eran hasta 2019 con EE. UU.

  • Solo el 5% de la IED provino de EE. UU. en 2017.

  • 60 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas hacen operativa la asistencia de 8 agencias del Gobierno de EE. UU.a pesar de la expulsión de USAID en 2013.

  • Comunicado de Trump: “asistencia para Bolivia en 2020 es vital para los intereses EE. UU.”
  • 2 visitas diplomáticas + al menos 9 acuerdos políticos / pronunciamientos y 1 acuerdo comercial con EE. UU. en los primeros meses del Gobierno golpista:
      • Reunión con Pompeo
      • Comunicados y apoyo al Gobierno golpista de parte del Gobierno de EE. UU.
  • Comunicados de apoyo de la OEA al grupo golpista.

 

  • Asesor privado de Áñez afirma que se restablecerá vínculo con la Sección de Asuntos de Narcóticos de la Embajada de EE. UU. (NAS).
  •  

BRASIL

En la era Trump – Bolsonaro

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 53.766 millones de dólares en productos y servicios importados a EE. UU. en 2018. AUMENTA a 67.599 millones de dólares en 2019.

  • 18.063.352 dólares en asistencia para el desarrollo destinada a Brasil en 2016 AUMENTA a 24.342.037 dólares en 2019.

  • 103 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas, operacionalizan la asistencia de 12 agencias de EE. UU. en el país.

  • 24 visitas diplomáticas / llamadas telefónicas + 11 acuerdos políticos.
  • 2020: venta de la mayor parte de acciones de EMBRAER a la estadounidense BOEING.

  • 142.066.527 dólares destinados a compra de armas e insumos de seguridad de EE. UU. entre 2016 y 2018.

  • 2019: Brasil aliado prioritario extra OTAN.

  • 2019: Acuerdo de Salvaguardias Tecnológicas con EE. UU. que facilita acceso de EE. UU. a la base aeroespacial de Alcántara.

  • 25 eventos con el Comando Sur.

CHILE

En la era Trump – Piñera

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • EE. UU. apoyó las medidas represivas del Gobierno ante las manifestaciones y movilizaciones iniciadas en octubre de 2019.

  • 13.298 millones de dólares fue la IED en 2016. EE. UU. es el principal inversor en Chile, la mayor parte de la inversion va al sector minero.

  • 13 visitas diplomáticas + 10 acuerdos políticos + 2 acuerdos comerciales.
  • 122.295.197 dólares en compra armas e insumos de seguridad a EE. UU (2016-2018).

  • 24 Eventos del Comando Sur.

  • 1601 miembros de fuerzas de seguridad entrenados por EE. UU.

COLOMBIA

En la era Trump – Duque

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: ALTA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 22% del total de la IED en Colombia proviene de EE. UU., que es el mayor inversor.

  • 41% de los productos y servicios importados en 2016 provenían de EE. UU.

  • 819.712.677 dólares suma la asistencia para el desarrollo en 2016-2019.

  • 200 organismos del tercer sector, empresas y fundaciones hacen operativa la asistencia asignada por 16 agencias y 27 sub-agencias del Gobierno de EE. UU.
  • 36 visitas diplomáticas + 9 acuerdos políticos / comunicados + 4 acuerdos comerciales.

  • 198.392.739 dólares en compra de armas e insumos de seguridad a EE. UU. (2016-2018).

  • 722.713.466 dólares en asistencia militar y antinarcóticos (2016-2019).

  • 52 eventos con el Comando Sur.

  • 11.215 miembros de fuerzas de seguridad entrenados por personal de EE. UU.

ECUADOR

En la era Trump – Lenín Moreno

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: MEDIA

  • EE. UU. es el principal socio comercial de Ecuador.

  • 87 millones de dólares fue la IED de EE. UU. en 2016.  AUMENTÓ 94 millones de dólares en 2018.

  • La USAID volvió a Ecuador.

  • 82 son los organismos del tercer sector, fundaciones y empresas que hacen operativa la asistencia de 11 agencias y 13 sub-agencias de EE. UU. en Ecuador.

  • EE. UU. incentiva ajuste neoliberal y apoya medidas represivas del Gobierno de Lenin Moreno contra las manifestaciones y protestas de octubre de 2019.
  • 14 acuerdos políticos y comunicados + 10 visitas diplomáticas + 5 acuerdos comerciales-financieros.
    • 2020: Lenín visita a Trump
    • 2019: Secretario de Estado Pompeo viajó a Ecuador

  • 2020: Memorando de Entendimiento contra el lavado de dinero con apoyo de la DEA y la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de EE. UU.

  • 10.829.627 de dólares en compra de armas en insumos de seguridad a EE. UU. (2016-2018).

  • 20 eventos con el Comando Sur.

EL SALVADOR

En la era Trump – Sánchez Cerén/Bukele

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: ALTA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 47% del total de las importaciones proviene de EE.UU. (2016).

  • 2.774 millones de dólares fue la IED de EE.UU. en 2016 AUMENTANDO a 3.277 millones en 2018.

  • 465.959.684 millones de dólares en asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 7 acuerdos políticos + 7 visitas diplomáticas.
  • 126 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas canalizaron la asistencia provista por 12 agencias y 17 sub-agencias del gobierno EE.UU.

  • 29.937.207 dólares en asistencia militar y antinarcóticos de EE.UU. (2016-2018).

  • 20 eventos con Comando Sur.

  • 1532 miembros de las fuerzas de seguridad entrenados por EE.UU.

GUATEMALA

En la era Trump-Jimmy Morales

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: ALTA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 30% es el total del comercio con EE.UU.

  • 15% era el total de la IED de EEUU en 2017. AUMENTO al 24% del total en 2018

  • 743.971.336 dólares sumó la asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 145 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas canalizaron la asistencia provista por 15 agencias y 25 sub-agencias del gobierno EE. UU.
  • 13 acuerdos políticos + 9 visitas diplomáticas + 3 acuerdos comerciales.

  • 98.860.394 dólares en asistencia militar y antinarcóticos de EE.UU. (2016-2018).

  • 22 eventos con Comando Sur.

  • 3002 miembros de las fuerzas de seguridad entrenados por EE.UU.

HONDURAS

En la era Trump – Juan Orlando Hernández

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: ALTA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 36.7% del total de las importaciones proviene de EE. UU (2018).

  • 1.283 millones de dólares en IED de EE. UU. en 2016.

  • 546.114.133 dólares es el total de la asistencia para el desarrollo proveniente de EE. UU. entre 2016-2019.

  • 158 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas canalizan la asistencia de 11 agencias y 21 sub-agencias.
  • 13 acuerdos políticos + 7 visitas diplomáticas.

  • 58.911.648 dólares en asistencia militar y antinarcóticos proveniente de EE. UU. entre 2016-2019.

  • 64 eventos con el Comando Sur.

  • 2.293 miembros de fuerzas de seguridad entrenados por EE. UU.

MÉXICO

En la era Trump – Peña Nieto al Gobierno de AMLO

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: ALTA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: ALTA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

A partir del 2018, con el Gobierno de MORENA, liderado por López Obrador, es evidente un cambio en la política interna mexicana y en su acción diplomática, recuperando la política exterior de principios y los vínculos con los movimientos y gobiernos progresistas de América Latina, lo que le ha conferido un protagonismo en la región, también por su defensa del Derecho Internacional en los organismos multilaterales. Asimismo, a pesar de la fuerte dependencia en términos económicos con EE. UU. el Gobierno intentó renegociar ciertos aspectos del USMCA y hay tensiones con respecto a la doctrina antinarcóticos (aunque es evidente que un cambio estructural tanto de lo económico como la seguridad requiere de varios años). 

  • 60% del total de las importaciones proviene de EE. UU.

  • 114.877 millones de dólares alcanza la IED de EE. UU (2018).

  • 251.401.258 dólares en asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 166 organismos del tercer sector, empresas y fundaciones canalizan la asistencia de 14 agencias y 27 sub-agencias del gobierno EE. UU.

  • 36 visitas diplomáticas + 34 acuerdos políticos + 7 acuerdos comerciales.

  • 479.387.757 dólares en compras de armas e insumos de seguridad a EE. UU. (2016-2018).
  • 572.212.438 dólares en asistencia militar y antinarcóticos de EE. UU. entre 2016-2019.

  • 32 eventos con el Comando Sur.

  • 8790 miembros de las fuerzas de seguridad entrenados por EE. UU.

  • El gobierno de AMLO anuló compra de 8 helicópteros a la estadounidense Lokheed Martin en 2018 (por un valor de 1200 millones de dólares). En 2020 posibilidad de compra de helicópteros a Rusia.

PANAMÁ

En la era Trump – Juan Carlos Varela y Laurentino Cortizo

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 6.800 millones de dólares en importación de productos y servicios provenientes de EE. UU.

  • 5.050 dólares en IED de EE. UU. en 2018.

  • 38.310.921 es el monto de la asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 9 visitas diplomáticas + 6 acuerdos políticos.
  • 5.465.029 dólares en compra de armas e insumos de seguridad a EE. UU. (2016-2018).

  • 51.396.941 dólares en asistencia militar y antinarcóticos (2016-2019).

  • 26 eventos con el Comando Sur.

PARAGUAY

En la era Trump – Cartes/Abdo

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 1.844 millones de dólares en importación de productos y servicios provenientes de EE.UU. (2016). AUMENTA a 2.300 millones en 2018.

  • 68.674.356 dólares en asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 59 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas canalizaron la asistencia porvista por 16 sub-agencias y 11 agencias del gobierno de EE.UU.
  • 6 visitas diplomáticas + 3 acuerdos/comunicados políticos + 1 acuerdo comercial / financiero.

  • 1.156.877dólares en compra de armas e insumos de seguridad a EE.UU (2016-2019).

  • 15 eventos con el Comando Sur.

  • 1927 miembros de las fuerzas de seguridad entrenados por EE.UU.

PERÚ

En la era Trump – Kuzcinsky-Vizcarra

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: MEDIA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: MEDIA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: ALTA

  • 9.204 millones de dólares en productos y servicios provenientes de EE. UU.(2018), representa el 21% del total de las importaciones.

  • 6.403 millones de dólares en IED de EE. UU. (2018) para manufactura y minería.

  • 275.608.373 de dólares en asistencia para el desarrollo entre 2016-2019.

  • 197 organismos del tercer sector, fundaciones y empresas canalizan la asistencia de 12 agencias y 25 sub-agencias del Gobierno de EE. UU.
  • 15 visitas diplomáticas + 6 acuerdos políticos + 3 acuerdos comerciales.

  • 34.561.057 dólares en compra de armas e insumos de seguridad a EE. UU. (2016-2018).

  • 155.802.080 dólares en asistencia militar y antinarcóticos (2016-2019).

  • 30 eventos con el Comando Sur.

  • 1855 miembros de las fuerzas de seguridad entrenados por EE. UU.

URUGUAY

En la era Trump – Vázquez/Lacalle-Pou

DEPENDENCIA

ECONÓMICA: BAJA

DEPENDENCIA

POLÍTICA: BAJA

DEPENDENCIA

SEGURIDAD: MEDIA

  • Uruguay es el socio 81 de EE.UU. Representa el 6% de las exportaciones totales de Uruguay y el 6.4% en las importaciones en 2019.

  • 2018 la IED de EE.UU. Representó el 8% del total.

  • 500.000 dólares en becas Fullbright para formación de posgrado en EE.UU.

  • 2 contactos diplomáticos + 4 comunicados/acuerdos políticos.
  • 400 efectivos de seguridad estadounidenses + 8 aviones desde Uruguay brindaron apoyo a la delegación de Trump durante Cumbre G20 en Buenos Aires.

  • Integra Programa de Asociación con la Guardia Nacional de Connecticut desde el 2000.

  • En 2016 el Ejército uruguayo coordinó junto al Comando Sur la Conferencia Anual de Defensa de América del Sur en Montevideo.

Con la llegada de Trump a la presidencia de EE. UU., numerosos análisis plantearon que vendría un cambio en la relación con América Latina y el Caribe (ALC), augurando una disminución en los vínculos económicos (en virtud de las medidas proteccionistas) e incluso advirtieron sobre el desinterés de la región para el Gobierno republicano, ahondando en la tesis de la insignificancia de ALC para la política exterior estadounidense.[1] Sin embargo, desde su carrera a la presidencia en adelante, ALC está en el centro de las “preocupaciones” de Trump: desde el muro con México y la “cuestión migratoria”, hasta la “amenaza comunista” de Venezuela, Nicaragua y Cuba.[2] Recientemente (en el medio del caos en EE. UU. por el coronavirus y pocos días después de haber lanzado un “Marco para la transición democrática de Venezuela”),[3] Trump ha anunciado un megaoperativo antinarcóticos en el Caribe y el Océano Pacífico con el argumento de que los cárteles de la droga se están aprovechando de la pandemia para amenazar las vidas de los estadounidenses. Semanas antes, el jefe del Comando Sur advertía que en 2020 aumentará la presencia militar de EE. UU. en la región.

La Administración Trump le ha dado un nuevo impulso al histórico expansionismo estadounidense en la región, reforzando la presión económica, política, militar y diplomática contra Venezuela, pasando por la asfixia económica a Cuba, e incluyendo el apoyo a golpes de Estado como el de Bolivia. Todo operacionalizado a través de un tejido institucional instalado hace décadas, especialmente a partir de la Guerra Fría. Estas instituciones y organismos, nacionales y multilaterales, que articulan los intereses del Gobierno y el sector privado estadounidense -en ocasiones fuertemente arraigados en las sociedades locales- constituyen la arquitectura sobre la cual se construye la hegemonía en la región, desplegándose en lo económico, político, y militar, marcando tendencias, organizando con mayor o menor incidencia la institucionalidad (y el tipo de institucionalidad) en estos ámbitos. ¿Cómo hacer visible, diseccionar, identificar los componentes de este proceso de construcción de hegemonía por parte de EE. UU. y el reforzamiento de la dependencia por parte de los países latinoamericanos?

El trabajo a continuación constituye un intento preliminar para aproximarnos a algunas respuestas, utilizando datos provenientes de los programas y actividades del sector público y privado de EE. UU., que suelen estar dispersos o dejados al margen a la hora de comprender la situación económica, política o social de los países de ALC pero sirven para ponderar su nivel de dependencia respecto de EE. UU. Se trata sólo del inicio de una vasta tarea de sistematización de datos que ayudan a visualizar el modo en que EE. UU. construye y aplica herramientas de poder blando y duro para consolidar su hegemonía (ver tablas de síntesis por país en el mapa).

Dependencia

En términos económicos implica, entre otras cuestiones: deterioro de los términos de intercambio de las materias primas, el déficit crónico de las balanzas de pago, la rigidez en la composición de las exportaciones y la descapitalización progresiva.
Pero no se reduce a lo económico, pues se enmarca en las dinámicas centro-periferia propias del imperialismo y el neocolonialismo en el sistema internacional organizado en una estructura de instituciones y de clases de acuerdo al poder. Esta estructura está diseñada por los países centrales y debe ser asumida por los países periféricos, limitando su libertad de acción económica, política y geopolítica, si es que han de evitar las sanciones del sistema.[4]

La dependencia no se mide sólo en términos económicos, sino en aspectos políticos, de seguridad, tecnológicos, culturales y, en última instancia, en la influencia en la construcción de un sentido común/reproducción ideológica sobre “cómo deben ser las cosas”, qué es (o debería ser) el “buen funcionamiento” de la economía, qué debemos entender por democracia, igualdad, etc. Es muy complejo cuantificar aspectos tan cualitativos como las relaciones políticas: una mayor dependencia no emana siempre de la cantidad de reuniones oficiales o visitas diplomáticas; tampoco se reduce a la cantidad de acuerdos para el desarrollo tecnológico o en materia comercial.

Las llamadas telefónicas entre Bolsonaro o Macri y Trump, o las visitas y reuniones entre ellos, valen más en términos cualitativos que cuatro visitas de diplomáticos del Departamento de Estado a cada país. La intimidad de los vínculos no se mide por la cantidad de encuentros sino por el tipo de personalidad (jerarquía) que se reúne y los temas que tratan, así como por la importancia de los intereses en juego. Además, hay que tomar en cuenta las alianzas, acuerdos tácitos y relaciones políticas entre élites gobernantes de EE. UU. y ALC que discurren fuera del ámbito de lo público o, cuando menos, no acaparan los focos. Lo mismo puede decirse para aspectos económicos: la venta de Embraer a la estadounidense Boeing es “una sola”, pero tiene un peso relativo enorme, considerando el rol de Embraer en el complejo industrial-militar y de aviación civil no sólo en Brasil, sino a nivel regional.[5]

La asistencia “para el desarrollo” obedece a una lógica similar: por ejemplo, en el caso de Bolivia, no es de gran relevancia el monto de la asistencia sino los organismos locales que la canalizan y en qué sectores, destacando el ámbito de formación política, de jóvenes líderes y asesoría a partidos políticos, en un escenario de tensión con el Gobierno del MAS, creciente desestabilización y culminación en un golpe de Estado.[6] Del mismo modo, el acuerdo que permite la presencia de una base de asistencia humanitaria de EE. UU. en Neuquén, Argentina, en el área de yacimientos de hidrocarburos clave como los de Vaca Muerta,[7] no se compara con las numerosas bases de las que dispone EE. UU. en Colombia, pero es de un enorme impacto al mostrar la intención de presencia militar a nivel territorial en la Patagonia, extendiendo el ya “tradicional” espectro de control en la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil.

En el ámbito de defensa, se expresa no sólo en la formación y el adoctrinamiento de las Fuerzas Armadas respectivas o la coordinación entre las fuerzas de EE. UU. y ALC sino también en términos de la dependencia en la tecnología militar (fabricación de equipos, compras de armamento y repuestos). Esta dependencia tecnológica militar implica ser rehén de un conjunto de intereses geopolíticos y económicos hegemónicos lo que, en última instancia, implica asumir una forma de pensar, de hacer las cosas, incluso la definición de ciertos enemigos.[8] La asistencia y ayuda militar, en términos generales, son un indicador de dependencia pero, además, abren la puerta a la desestabilización de los gobiernos de ALC, especialmente los de la izquierda o progresistas.[9]

Por un lado, entonces, exponemos algunos datos cuantitativos con respecto a los montos en intercambio económico, vínculos diplomáticos y políticos (incluida la asistencia para el desarrollo) y de relaciones en el ámbito de la seguridad. No obstante, en cada tabla presentamos también una serie de aspectos cualitativos que parecen fundamentales para contextualizar los números y dimensionar el tipo de vínculo, la intensidad y profundidad de las relaciones que cada país o gobierno va tejiendo con el sector público-privado de EE. UU.

En consecuencia, la ponderación sobre el nivel de dependencia bajo, medio y alto, en términos económicos, políticos y de seguridad de cada país, obedece a la articulación entre indicadores cuantitativos y cualitativos. México, Colombia, Guatemala y Honduras muestran los indicadores cuantitativos y cualitativos más altos de dependencia, y son el punto de referencia para la valoración de los demás países; a su vez, la ponderación obedece a las continuidades y cambios más significativos en los últimos años, que en general se asocian a los cambios de Gobierno y el tipo de proyecto (neoliberal, neoliberal conservador, progresista, etc.) planteado. Los datos no son exhaustivos, se trata de una aproximación más bien representativa, con el objetivo de contribuir a pensar y debatir en qué medida y en qué aspectos dependen nuestros países de EE. UU. La mayor parte de la información proviene de fuentes oficiales estadounidenses, de modo que tienen la impronta de EE. UU. (qué se mide y cómo se lo mide). A pesar de esta limitación, los datos pueden ser útiles para cruzar con información proveniente de los gobiernos de ALC.

Los países analizados son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. No incluimos a Venezuela, Cuba y Nicaragua, porque plantean procesos políticos y económicos en permanente tensión con EE. UU. Eso no significa que no existan vínculos con Estados Unidos (inversiones y relaciones comerciales, intercambio político, asistencia para el desarrollo, etc.) pero el escenario en el que se desarrollan esas relaciones es el de guerra híbrida permanente y no cabe analizar las mismas categorías insinuando la existencia de una “normalidad”.[10]

Algunas Conclusiones

Países más dependientes

  • Colombia, México y los países de Centroamérica (Guatemala y Honduras) tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) con EE. UU. y muestran mayor dependencia económica, a la vez que tienen acuerdos de seguridad alineados totalmente a la doctrina de seguridad hemisférica antinarcóticos y antiterrorista: Plan Colombia, Iniciativa Mérida, Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI).

  • Esto se materializa también en una alta dependencia política en el caso de Colombia y Centroamérica, con la excepción de México a partir del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que busca alternativas y “grietas” en una relación previa altamente dependiente (“dependencia estratégica”, según algunos analistas) para implementar una política nacional e internacional soberana.

  • Llamativo es el caso de Perú, que muestra una “dependencia silenciosa” o desapercibida. Es impactante la capacidad de injerencia de EE. UU. en aspectos políticos, de desarrollo y de seguridad.

Los vínculos económicos

  • En términos generales, a pesar de las voces de alarma frente al proteccionismo de la Administración Trump, e incluso ante la imposición de aranceles en algunos productos, se conservan las relaciones comerciales de los países de la región con EE. UU., caracterizadas por el expansionismo estadounidense y la lógica neoliberal.

  • Aún aquellos países que han sido castigados severamente a través de restricciones migratorias y medidas antimigrantes, en general, como México, Guatemala y Honduras, no han mermado su vínculo comercial con EE. UU.

  • Entre los países con mayor brecha entre lo que exportan y lo que importan de EE. UU. (brecha a favor de EE. UU.) encontramos a Argentina, Chile y Brasil. A su vez, destaca el caso de Bolivia, que mostraba antes del golpe el mayor equilibrio a nivel regional en importaciones y exportaciones.

  • Con respecto a la Inversión Extranjera Directa (IED), los países con TLCs y alineados a la doctrina de seguridad de EE. UU. son los que reciben mayor inversión: Colombia, México, Honduras y Guatemala. Estos dos últimos conforman el área comercial del Tratado de Libre Comercio entre EE. UU., Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés), que incorpora al Caribe.

  • Destaca que la mayor inversión de EE. UU. en la región no es en recursos naturales. En Colombia, la mayor parte de las inversiones es en servicios y luego en recursos naturales; en Centroamérica y México destaca la inversión en manufactura. En estos casos, EE. UU. recurre a la mano de obra barata, la cercanía territorial, las ventajas comparativas por exención impositiva y otras medidas de atracción de inversiones, a la vez que utiliza y se ve beneficiado por la histórica presencia institucional de sus empresas y diversos organismos del sector público-privado de EE. UU. que facilitan el “hacer negocios” con empresas estadounidenses (esta trayectoria institucional y tendencias a las joint ventures, etc. data, al menos, de la década de los ’50 en adelante).

Asistencia “para el desarrollo”

  • Esta presencia institucional se materializa o visualiza especialmente a través de las agencias y proyectos de asistencia para el desarrollo. Si bien la Administración Trump advirtió desde un inicio que recortaría la ayuda (y así lo hizo) esto no significa que tal asistencia haya desaparecido pues, en muchos casos, se ha reconducido, incluso para propósitos para los que no había sido diseñada, como el respaldo al “cambio de régimen” en Venezuela.[11]

  • Los fondos tendieron a fluir a través del sector privado: agencias como la Overseas Private Investment Corportation (OPIC), la U. S. Trade and Development Agency (USTDA), que se reformaron desde el 2018 mediante la Ley BUILD,[12] o incluso las ya tradicionales fundaciones emanadas del Gobierno y los partidos Demócrata y Republicano, como la National Endowment for Democracy (NED), el National Democratic Institute (NDI), y el International Republican Institute (IRI).

  • Es clave la presencia de esta asistencia (por la vía bilateral o por la vía privada), pues abarca desde asistencia a sectores vulnerables, como mujeres, niños, comunidades indígenas y el cuidado de la naturaleza, pasando por la promoción de micro-emprendimientos, el asesoramiento para la mejora del aparato legislativo y judicial, hasta la formación de cuadros, jóvenes líderes y democracias transparentes. Es un espectro bastante completo de control en términos de poder blando.

  • Los países que mayor cantidad de asistencia reciben, y en diversos rubros, son Guatemala, Honduras, Colombia y México, sumando la asistencia antinarcóticos y antiterrorismo que es considerada como parte de la “asistencia para el desarrollo” por el Departamento de Estado. Destaca, en términos generales, el aumento de la asistencia a Brasil en 2019, así como la asistencia a Perú -incluida la asistencia al aparato jurídico y a ONGs dedicadas a transparencia y anticorrupción-. También en México fluye la asistencia en proyectos “anticorrupción” y reformas del aparato judicial, así como estrategias de transparencia democrática, entre otras.

  • En todos los países es una constante la presencia de la NED, NDI, el IRI; organismos como la Inter-America Foundation y la Pan American Development Foundation, así como las empresas Checchi, Chemonics, TetraTech, en procesos electorales.[13] Otras empresas e instituciones: FHI360; World Vision; RTI International; Mercy Corps; DevTech Systems; Consortium for Elections and Political Process Strenghtening, vinculadas a religión, procesos electorales, salud, etc. Se suma la presencia de universidades estadounidenses, de la cual destaca la Vanderbilt University que está presente en todos los países (es la que elabora la encuesta sobre opinión pública de mayor alcance a nivel regional a través de LAPOP, Latin American Public Opinion Project).

  • En la mayoría de los países se encuentra la Red Innovación financiada por el Instituto Democrático Internacional (vinculado a USAID y NED), para formación de nuevos líderes, transparencia, gobernabilidad, etc.

Vínculos políticos y diplomáticos

  • Destaca el estrechamiento de relaciones y la multiplicación de visitas entre la Administración Trump y los gobiernos de Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina y Moreno en Ecuador.

  • También el apoyo a los golpistas bolivianos por parte del Departamento de Estado, y el respaldo explícito a los gobiernos de Piñera en Chile y Moreno frente a las protestas sociales suscitadas en sus respectivos países. El mantenimiento de las estrechas relaciones políticas entre los presidentes de la derecha colombiana y chilena con EE. UU es una constante.

  • Con México se mantiene el alto intercambio a pesar del cambio de signo ideológico de AMLO. En los casos de Honduras y Guatemala, se observa de manera más nítida el tutelaje estadounidense sobre la política interna a través de un mayor número de comunicados emitidos sobre dicho aspecto.

  • En cuanto a influencia (o apropiación) de desarrollo tecnológico, destaca el lugar creciente que va ocupando EE. UU. en la asesoría en el desarrollo nuclear, en joint ventures para patentes en países clave como Brasil y Argentina, a la vez que ha logrado acuerdos sobre ciberseguridad con la mayoría de los gobiernos de la región.

Vínculos en materia de seguridad

  • Los países de la región no dejaron de comprar armas al Gobierno de Trump. Por el contrario, en los primeros años del Gobierno de Macri en Argentina y de Bolsonaro en Brasil, aumentaron exponencialmente las compras a EE. UU. Esto forma parte de los objetivos del Gobierno estadounidense de ensanchar su complejo industrial militar, lo que implica lograr mayores ventas.

  • Las medidas del gobierno de AMLO en México, han alcanzado el ámbito de la seguridad, articulándose también con una posible diversificación de proveedores, incluyendo la cooperación técnico-militar con Rusia.

  • Se mantiene la tendencia de EE. UU. como principal proveedor de armas y cursos de capacitación en la región.

  • Lo novedoso es la mayor presencia de fuerzas de seguridad de EE. UU. en países como Brasil y Argentina, que se suma a la presencia ya estable y apabullante en Colombia, Perú y Centroamérica. Esto otorga una dominación de espectro cada vez más completo, al menos desde la perspectiva de una geopolítica hegemónica y dura, que permite cierto control en costas del Pacífico (a través de la alianza con Chile y Perú), en la Amazonía (Perú y cada vez mayor presencia en Brasil) y el Atlántico Sur (Brasil y Argentina).

  • En lo que respecta a la asistencia militar, es fundamental el hecho de que el recorte presupuestario en muchos programas (lo que también se verifica en la asistencia para el desarrollo) no significa una disminución de la presencia militar en la región, sino justamente lo contrario. Según el Comando Sur, una mayor presencia militar compensa las pérdidas ocasionadas por el recorte de fondos en cooperación para la seguridad.[14]

Todo lo anterior nos permite demostrarque la expansión de los intereses estadounidenses en ALC no se detiene, ni siquiera con gobiernos como el de Donald Trump, a quien que algunos analistas califican erróneamente de “contrario a la globalización” es decir, a la expansión de los capitales en una lógica neoliberal. La Administración Trump, como sus precedentes, reproduce un liberalismo asimétrico, nada recíproco, pues exige apertura a terceros mientras mantiene su mercado protegido. Esta presencia comercial se asegura gracias a la gran influencia política del Gobierno y el sector privado, y por la presencia de FF. AA. de EE. UU. en la región, con un espectro de control cada vez mayor en territorios estratégicos. Ello contribuye a profundizar la dependencia de los países estudiados de ALC de la mano, en la mayoría de casos, de gobiernos de una derecha que representa a las élites políticas y económicas de la región, pero no necesariamente a sus pueblos.

[1] Tesis refutada en los trabajos de autores como Atilio A. Boron, John Saxe-Fernández, TelmaLuzzani, Mónica Bruckmann, Luis Suárez Salazar, María José Rodríguez Rejas, Ana Esther Ceceña, entre otras.

[2] https://www.celag.org/rol-america-latina-en-las-elecciones-eeuu/

[3] https://translations.state.gov/2020/03/31/marco-para-la-transicion-democratica-de-venezuela/

[4] Definición sintetizada a partir de los aportes de: Dos Santos, Theotonio, La teoría de la dependencia. Balance y perspectivas. Buenos Aires: Plaza & Janes, 2003; Sunkel, Osvaldo y Paz, Pedro, El subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo. México: Siglo XXI, 1980; Sweezy, Paul, Capitalismo e imperialismo Norteamericano. Buenos Aires: Merayo, 1973; Johnson, Dale “Dependencia, desnacionalización del desarrollo y sistema internacional” en Guder Frank, Andre; Cockroft, James y Johnson, Dale, Economía política del subdesarrollo en América Latina. Buenos Aires: Signos, 1970, pp. 93-192.

[5] https://www.celag.org/brasil-for-sale-bolsonaro-y-estados-unidos/

[6] https://www.celag.org/ee-uu-y-la-construccion-del-golpe-en-bolivia/

[7] https://www.celag.org/argentina-ajuste-militarizacion-alineamiento-ee-uu/

[8] Tellería Escobar, Loreta, “Estados Unidos-América Latina: la tecnología de la dependencia militar”, en Quintana Taborga, Juan Ramón, América Latina en el proyecto de dominación de Estados Unidos. Pautas y perspectivas en el siglo XXI, La Paz, Editorial del Estado, 2019, p. 126.

[9] Saxe Fernández, John, Petróleo y Estrategia. México y Estados Unidos en el contexto de la política global, México, Siglo XXI, 1980.

[10] https://www.celag.org/lawfare-guerra-hibrida-disputa-geopolitica-america-latina/

[11] https://elperiodico.com.gt/mundo/2019/07/17/eeuu-desvia-fondos-destinados-a-centroamerica-para-ayudar-a-oposicion-venezolana/

[12] https://www.usaid.gov/work-usaid/private-sector-engagement/build-act

[13] Cuando fueron las elecciones en Argentina en 2019, se señaló la vulnerabilidad del sistema electrónico. https://www.jornada.com.mx/2019/07/30/mundo/022n2mun

[14] https://dialogo-americas.com/articles/southcom-deploying-more-ships-forces-to-latin-america/

Aclaraciones sobre las tablas

  1. Los datos económicos son tomados de datos oficiales de organismos estadounidenses, principalmente del Departamento de Estado (Presupuesto Fiscal Anual, documentos de Embajadas, etc.), la CEPAL, sobre todo los datos de “La Inversión Extranjera Directa en América Latina”, los reportes de distintos Bancos Centrales de países latinoamericanos y de la Oficina de Comercio de los Estados Unidos. Para los datos sobre seguridad recurrimos al Security Assistance Monitor, Comando Sur y USAID. Al final del documento se exponen las principales fuentes consultadas.

  2. Los valores del rubro político están extraídos, principalmente, de la información proporcionada por el Departamento de Estado. Son aproximaciones, pues habría que completarlos con otras visitas de menor rango no resaltadas por el Departamento, por visitas de respectivos funcionarios de otras áreas que no recoge el Departamento y, también, cruzarlos con la información de cada Gobierno sobre visitas diplomáticas, para tener un panorama mucho más preciso.

  3. Los valores del rubro Asistencia para el desarrollo son aproximaciones porque en el desglose de la asistencia provista por USAID, NED, etc., en muchas ocasiones aparece: “otras empresas”, “otras ONG”, etc., de modo que no se sabe ni sus nombres, ni cuántas son, ni su origen. Vale resaltar que incluye a: organismos internacionales, empresas, organizaciones religiosas, instituciones financieras internacionales, Universidades y ONG. Cuando nos referimos a agencias abarca: Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, etc. Cuando nos referimos a Sub-agencias: International Narcotics and Law Enforcement Affairs (INCLE), Counterterrorism Coordinator, National Endowment for Democracy (NED), Bureau for Policy, Planning and Learning, etc. (oficinas o reparticiones que en general dependen de cada departamento). En ocasiones, el mismo organismo puede cumplir dos funciones a la vez: por ejemplo, los Cuerpos de Paz o la USAID pueden ser considerados como agencia y sub-agencia.

  4. En el rubro Seguridad se consideran eventos reportados por el Comando Sur (no sistematizamos información de las FF. AA. latinoamericanas para cruzar la información) que están categorizados como: conferencia (anfitrión o participante), reunión entre altos funcionarios, maniobra/entrenamiento (in situ o en EE. UU.), ejercicio multilateral (anfitrión o participante), transferencia de equipos, misión/operativo (asistencia humanitaria/desastres naturales, control de narcóticos, rescates). Un aspecto importante es que en la asistencia para el desarrollo hay rubros correspondientes a lucha contra el narcotráfico, esos rubros fueron pasados a la asistencia militar.

Silvina Romano

Dra. en Ciencia Política (UNC) (Argentina)

Silvina Romano es investigadora del Consejo Nacional en Investigaciones Técnicas y Científicas (CONICET) en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires (IEALC-UBA). Es posdoctora por el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de…

Aníbal García Fernández

Máster en Estudios Latinoamericanos (UNAM) (México)

Aníbal García Fernández es magíster y licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus principales líneas de estudio son la guerra fría interamericana, las políticas de desarrollo y la relación de Estados Unidos con América Latina y el Caribe. Actualmente se encuentra realizando el doctorado…

Tamara Lajtman

Mg. en Estudios Latinoamericanos (UNAM) (Brasil)

Tamara Lajtman es magíster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y licenciada en Ciencias Sociales por la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ). Actualmente realiza el Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires (UBA) como becaria del Consejo Nacional de Investigaciones…

Arantxa Tirado

Dra. en Relaciones Internacionales e Integración Europea (UAB) (España)

Arantxa Tirado es doctora en Relaciones Internacionales e Integración Europea por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es también magíster en Estudios Latinoamericanos por la UNAM y Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración (itinerario de…

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