Los gobiernos conservadores la tienen fácil, siempre siguen el GPS de algún manual estándar de economía, aún a pesar de que conduzca inevitablemente al precipicio. En cambio, los gobiernos progresistas, son conscientes de los precipicios y procuran evitarlos, pero no cuentan con el GPS de un manual, así que tienen que avanzar abriendo caminos, y eso, claro está, es más difícil.

En este trabajo de abrir caminos, el gobierno de Rafael Correa ha resultado ejemplarmente innovador y eficaz. En temas fiscales, por ejemplo, ha desarrollado una plataforma de facturación electrónica por lo que las transacciones realizadas automáticamente son registradas en los sistemas contables de las empresas que intervienen, facilitando la contabilidad, el registro y la tributación. La notificación tributaria electrónica se ha consolidado como un mecanismo que notifica a los contribuyentes de manera digital, suprimiendo (progresivamente) a la antigua carta física que era ineficiente y costosa para el Estado. El Proyecto del SRI “Componente Integral de Aplicaciones Tecnológicas (CIAT)”,  el cual trasformará en el corto plazo la administración tributaria para reducir los costos de cumplimiento y fortalecerá el control tributario, todo basado en un nuevo sistema tecnológico. Además, sistemas informáticos desarrollados por el SRI que brindan a las personas naturales un software gratuito para registrar su contabilidad.

También en materia de eficiencia del sector público, por ejemplo, se ha desarrollado un eficaz sistema de comunicación interinstitucional que permite hacer el seguimiento de las actividades de funcionarios y personas denominado Quipux,  otro sistema de requerimientos presidenciales denominado Sigob, una plataforma para recibir recomendaciones de los ciudadanos que realizan trámites denominado “yo gobierno” y un sistema de evaluación y rendición de cuentas denominado “Gobierno por Resultados (GPR)” que  permite monitorear el avance de todos los proyectos y metas de las instituciones del sector público mediante un moderno sistema informático.

Por último, no se puede dejar de mencionar al sistema nacional de compras públicas,  plataforma informática por medio de la cual el Estado Central licita las compras de las instituciones públicas, corrigiendo como nunca antes el ineficiente y corrupto mecanismo de  compras del pasado. Otra innovación que ha contribuido sobremanera a mejorar el bienestar ciudadano ha sido la trasformación tecnológica que tuvo lugar en la seguridad ciudadana gracias al moderno sistema de vigilancia de ECU911. Comparando con otros países de la región, Ecuador ha dado un salto cualitativo y lleva una importante delantera en muchos aspectos. Esto posiblemente sea consecuencia del perfil de Correa, un economista heterodoxo y consciente de que un país en desarrollo necesita un Estado que debe ser eficaz para contribuir al desarrollo.

Otra de las grandes innovaciones que se está implementando en los últimos meses tiene que ver con nuevas formas de dinero. Concretamente se trata de un sistema apoyado en una tecnología muy segura de comunicaciones celulares, que ha desarrollado el Banco Central de Ecuador, y que permite crear cuentas de depósitos en los celulares a través del envió de mensajes SMS. Con solo mandar un mensaje al *153#, en menos de 2 minutos se puede abrir una cuenta de dinero bancaria. El sistema es muy innovador porque baja estrepitosamente los costos transaccionales y aumenta la seguridad y la inclusión financiera. No requiere de celulares sofisticados, por lo que prácticamente está al alcance de cualquier presupuesto. El usuario puede perder el celular pero no el dinero depositado porque cualquier transacción necesita una clave que solo posee el usuario.

Con este sistema se pueden pagar impuestos, servicios públicos y privados, hacer transferencias, por lo que reduce estrepitosamente todos los costos transaccionales. Disminuye también lo que se denomina el “gasto de suela” es decir, los desplazamientos vinculados a estas transacciones. Por ejemplo, se pueden pagar taxis porque desde el teléfono del cliente se puede transferir el dinero al conductor quien recibe un SMS de confirmación en segundos. Cuando el sistema se generalice, tendrá potencial para disminuir en gran cantidad el uso del dinero en efectivo circulante. Ecuador se ahorrará mucho dinero involucrado con el manejo de efectivo, por ejemplo, los transportes de caudales que representan grandes costos para los grandes establecimientos minoristas, con los retiros de los cajeros bancarios y también bajarán los costos de reposición de los billetes que Ecuador tiene que abonarle a la Reserva Federal de EEUU. En particular, las renovaciones de billetes dañados le generan un alto costo a Ecuador de acuerdo a declaraciones de las autoridades (el canje de billetes es mucho más costoso que imprimirlos porque el dinero debe viajar seguro y la Reserva Federal de EEUU debe revisar y contar los billetes). Un billete tiene una vida útil de entre 2 y 5 años y el costo es un poco menor al 1%, por lo que una estimación a mano alzada ubicaría el costo en torno a 4 millones anuales.

Para tener una idea de los costos que los ciudadanos se ahorrarían, basta comparar el tarifario de la banca con los del nuevo sistema. Un retiro de dinero a través de un cajero electrónico tiene hoy un costo en torno a los 0.51 ctvs por operación, mientras que costaría entre 0 y 15 ctvs en algunos establecimientos y 35 ctvs en los cajeros bancarios. Los giros y transferencias tienen costos en el sistema financiero que oscilan entre 2.5 o 12 dólares, mientras que con el nuevo sistema, el costo puede oscilar entre 0 y 20 ctvs, si es entre personas naturales, y 20 ctvs si es entre personas jurídicas. Los cobros de servicios en los bancos pueden costar entre 35 y 60 ctvs, mientras que con el nuevo sistema costarían entre 15 y 35 ctvs dependiendo del servicio. Pagar una compra con el nuevo sistema tiene un costo muy bajo, de 2 ctvs si es menor a 10 dólares, de 10 ctvs si es menor a 100 dólares y de 20 ctvs si es de hasta 9.000 dólares. Una compra de 500 dólares con tarjeta de débito involucra un costo de 1 dólar, y 3 dólares una de 1500, frente a un costo de apenas 20 ctvs para cualquiera de las dos operaciones operando con el nuevo sistema.

Son claras las ventajas para la ciudadanía que derivarían de la masificación de este modelo transaccional. Una enorme reducción de costos de transacción y de utilización de dinero en efectivo. Es claro que el sistema le impone al sistema financiero una fuerte competencia que redundará en bienestar de los ciudadanos, beneficios empresariales y mayor competitividad.

Sin embargo, para entrar en funcionamiento el sistema requiere que sea adoptado por una masa crítica de usuarios, ciudadanos y empresas, que aún no ha alcanzado. Por el momento, el sistema avanza a una velocidad menor a la prevista y esto puede atribuirse a una resistencia coordinada en rechazo a la innovación. El grueso de la resistencia proviene de grupos de interés que están ejerciendo una extraordinaria influencia para desarticular la iniciativa. Formadores de opinión y opositores al gobierno, junto al sistema financiero que es un potencial perjudicado por la competencia del nuevo sistema, son quienes más resistencia están haciendo para desacreditar la innovación (que por cierto, ya está completamente extendida en otros países como Corea). Como el nuevo sistema asumió inicialmente el nombre de “dinero electrónico” se sentaron las bases para una campaña de desinformación e inoculación de confusión a la población, apoyada en la idea de que el gobierno buscaba reemplazar el dólar por el dinero electrónico. Quizás la elección del nombre de fantasía no fue muy afortunado, pero es claro, tanto para especialistas como no especialistas, que el sistema no introduce nuevo dinero, sino un nuevo contenedor e instrumento de pago. De hecho, lo único que diferencia a este nuevo sistema de una tarjeta de débito combinada con una cuenta bancaria es el menor costo. Sin embargo, se sembró malintencionadamente confusión hasta el punto de que han conseguido desparramar el descrédito sobre esta buena iniciativa dificultando, en contra de los intereses del país, su implementación.

La resistencia a la propuesta no es una experiencia novedosa. A principios del siglo XIX hubo un movimiento de artesanos, denominados luditas, que se hicieron famosos por quemar las maquinarias como estrategia para enfrentar la innovación y la introducción de maquinarias textiles que les quitaban el trabajo. Ludismo pasó a ser desde entonces sinónimo de resistencia a la innovación tecnológica. En lo que Ecuador muestra originalidad, lamentablemente, es que el ludismo siempre se les ha atribuido a los trabajadores afectados por la innovación, mientras que en nuestro caso, los luditas no son los trabajadores, sino grupos de interés corporativos, sobre todo financieros, que resisten la innovación al igual que los luditas del XIX. Solo que en lugar de romper máquinas, riegan de incertidumbre y confusión a la población para que prevalezcan sus intereses y ganancias.

Recientemente el gobierno ha cambiado el nombre de fantasía del proyecto, llamándole “monedero desde mi celular” un nombre que refleja muy bien de que se trata. El movimiento Ludita nunca pudo desafiar la historia y las innovaciones cundieron a su pesar. En el futuro cercano sabremos si el resultado es el mismo cuando los Luditas son las corporaciones en lugar de los trabajadores. Solo el futuro nos dirá si Ecuador se atreverá a desafiar a los Luditas, o si prefiere volver al siglo pasado.