El impacto de la nueva geopolítica del petróleo -complejizada por la pandemia- en Latinoamérica es desigual: privatizaciones, pérdida de ingresos y recuperación de infraestructura.

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Una de las tantas consecuencias de la pandemia es la turbulencia que ha creado en los distintos mercados energéticos a nivel mundial. Más allá de la caída de precios, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que la demanda de petróleo caerá a los niveles de 1995 y la recuperación no será rápida ni homogénea.[1]

La alteración del mercado petrolero internacional, resultado de la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, la guerra comercial entre Estados Unidos (EE. UU.) y China, y la pandemia por Covid-19, no solo tiene impacto en los principales productores de petróleo, entre ellos, EE. UU., Arabia Saudita y Rusia, sino a nivel mundial. Después del colapso de precios, la sobreoferta y los acuerdos de la OPEP+, existe una gran incertidumbre para el sector energético, dibujando al 2020 como annus horribilis.

OPEP+ y caída de precios

La pandemia por Covid-19 provocó, a su vez, una caída de la demanda de petróleo a nivel mundial de alrededor de 30% en comparación con el año 2019, quedando más de 9 millones de barriles diarios de superávit, lo que generó una situación sin precedentes, ya que las reservas mundiales de petróleo alcanzaron sus topes haciendo que los países utilizaran buques petroleros y vagones como almacenes para resguardar el crudo.

A esta situación se sumó la nueva guerra de precios desencadenada el 6 de marzo en la 8va Conferencia de la OPEP+, una especie de blitzkrieg (guerra relámpago) donde Rusia y Arabia Saudita no consensuaron una postura común en cuanto a las cuotas de producción y sus condiciones, provocando una caída de los precios de más de 10%, llegando a niveles que no se veían desde los años ’90.

Este esquema, compuesto por los países integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) junto a Rusia, EE. UU., Reino Unido, Noruega y México, logró el consenso en abril. Acordaron un recorte de producción en tres etapas:

  • La primera etapa, durante mayo y junio del año en curso: la disminución en la producción de petróleo sería de 9,7 millones de barriles por día.
  • Luego se registraría un aumento gradual: a partir de julio, la reducción será de 7,7 millones de barriles por día.
  • Desde enero de 2021 a abril de 2022: 5,8 millones de barriles por día.

Sin embargo, el 6 de junio los países participantes en el acuerdo decidieron extender la primera etapa hasta julio[2] ya que, a pesar de la leve recuperación de la demanda sobre todo en Europa y China, ésta no es suficiente para aumentar la producción. Como resultado, según diversas estimaciones, el acuerdo se cumplió un 87%. Los países de la OPEP han cumplido en un 74-77%, llegando la producción total de petróleo en mayo a 24,7 millones de barriles por día, es decir, unos 5,9 millones de barriles diarios menos en comparación con el mes anterior,[3] contribuyendo a la estabilización de los precios de petróleo. Esto es y será relevante pues el papel que tenga la OPEP en la estabilización de precios futuros resultará crucial ante la probable caída de la producción estadounidense.

Crash del shale y Covid-19

En 2019 Ristad Energy, empresa de inteligencia energética de Noruega, alertó que el panorama para 2020 no sería bueno, debido en parte a la recesión económica, la guerra comercial entre China y EE. UU., al enorme endeudamiento de las empresas petroleras de hidrocarburos no convencionales y a los informes sobre la caída de producción de gas y petróleo de esquisto en Texas, que provocaría una disminución en la producción de EE. UU.[4] Después del brote de Covid-19 en China y su expansión por el mundo, vinieron dos procesos que hicieron caer los precios del petróleo: la guerra de precios de Arabia Saudita y Rusia, y el confinamiento de media población mundial.

En 2020 se cumplen quince años de producción elevada y constante de esquisto (shale) en EE. UU.; sin embargo eso no refleja necesariamente fortaleza y estabilidad de este sector industrial. Un reporte reciente de Deloitte afirma que la industria del shale perjudicó 450 mil millones de dólares de capital invertido y tuvo 190 bancarrotas desde 2010. El análisis de esta agencia indica que la sombría posición financiera de muchas compañías y las débiles perspectivas económicas a futuro podrían desembocar en un proceso de consolidación (monopolización) en la industria de esquisto.[5]

A pesar de estos pronósticos, la misma Deloitte -junto a la AIE- prevén que EE. UU. vuelva a convertirse en un importador de petróleo en el corto plazo, hasta que los precios se estabilicen y vuelva a ser rentable extraer petróleo. En el caso de la cuenca Pérmica en EE. UU., el precio rentable supera los 46 dólares por barril, lo que dificulta la extracción si no se recupera el precio en los meses por venir en un sector acostumbrado a trabajar con empresas sobreendeudadas, con sobreproducción,[6] y aumento ficticio de reservas.[7]

Rusia ante el escenario Covid-19

La Federación de Rusia, ubicada en el top 3 de los mayores productores de petróleo, cuenta con una producción actual de 8,5 millones de barriles diarios, un nivel no visto desde 2003 debido al cumplimiento del 96% de su cuota de producción acordada en el marco de la OPEP+.[8]

Vale resaltar que los ingresos por concepto de gas y petróleo en el presupuesto federal cayeron alrededor de 70% interanual, unos 3 mil millones de dólares, teniendo en cuenta también que los aranceles de exportación cayeron más de 7 veces, de 52 a 7 dólares, lo que ha golpeado fuertemente al presupuesto federal.[9]

Como se mencionó, el restablecimiento de la demanda no será homogéneo, pues la recuperación de actividades tras el primer brote por Covid-19 difiere en cada país. En cuanto a la exportación del petróleo ruso Urals, las ventas pactadas para julio,[10] en los puertos europeos serán de 540 mil barriles diarios, es decir, un 42% menos en comparación a junio, un nivel no visto desde 2003.

En cambio, destaca la alta demanda de este tipo de petróleo tanto en China,[11] como en los EE. UU. Llama la atención que EE. UU. comenzó a comprar el Urals, debido a las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro a la petrolera estatal venezolana PDVSA.[12] Los portales de navegación Marinetraffic y Vesselfinder reportaron en junio diez buques Aframax cargados con Urals, con alrededor de 900 mil barriles cada uno, que se están acercando a las costas de EE. UU.[13]

Por lo tanto, teniendo en cuenta la reducción de la producción rusa y el aumento de la demanda del Urals en China y EE. UU., el precio es alto y a veces se comercializa hasta con una prima de 2,4 dólares por encima del Brent, por lo que las refinerías al sur de Europa -diseñadas para este tipo de petróleo- se les hace demasiado caro adquirir este tipo de petróleo y los sustituyen por petróleo de EE. UU., Noruega y África Occidental.[14] En junio, Polonia y EE. UU. firmaron acuerdos para expandir la presencia estadounidense en Polonia con gas natural y un programa de energía nuclear, entre otros.[15]

Sin embargo, no todo es negativo para la industria petrolera de Rusia. A pesar de la volatilidad e inestabilidad de los precios de petróleo, el nivel de inversión para la explotación de nuevos pozos se ha mantenido y se está discutiendo la construcción de almacenes subterráneos para el crudo, lo que fortalecerá la seguridad energética de ese país y su posición geopolítica en la región si el escenario de déficit se confirma.

Implicaciones para América Latina

Para los países latinoamericanos productores de petróleo, las consecuencias del desajuste de oferta y demanda, los precios a futuros y la especulación financiera, sumada a la pandemia, impactaron de diferente modo. Para México y Venezuela, las principales afectaciones se encuentran en los presupuestos que se verán reducidos en los siguientes años y la reducción de la producción.

En Venezuela se suma el bloqueo y sanciones al sector energético. En el caso de México, destaca que una reducción de la producción de gas en EE. UU., tendrá efectos enormes pues, tras la reforma energética de 2013, el país aumentó su dependencia del gas natural estadounidense y las gasolinas, consecuencias que está revirtiendo el Gobierno actual.[16] Las rondas de licitación de pozos en Brasil tienen pocos participantes desde antes de la pandemia[17], y con ésta se agravará (incluso, se canceló la 17a ronda).[18] Deber recordarse que Brasil se encuentra en proceso de privatización de su industria, lo que lo sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad.[19] Lo mismo que Ecuador.[20]

En relación con EE. UU., según el último reporte mensual de la EIA, las importaciones provenientes de Brasil y Colombia bajaron en los primeros tres meses del 2020 respecto de 2019. En el caso de México crecieron, pasando de 665 mil barriles diarios entre enero y marzo de 2019 a 722 en el mismo periodo de 2020. El caso de Ecuador es particular pues, tras el ajuste del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las protestas por el alza del precio de ciertas gasolinas, volvió a exportar petróleo crudo a EE. UU. Además, ya no es miembro de la OPEP.[21] En términos generales, América Latina se enfrenta a una alta incertidumbre mundial, endeudamiento de empresas paraestatales y mayor disputa geopolítica por recursos, proceso previo a la pandemia.

Varias instituciones y think tanks,[22] auguran lo que podría ser un annus horribilis para la economía mundial y sobre todo para el sector energético, el petrolero en particular. Ante este panorama, no es de extrañar que el capitalismo fósil (todas las empresas energéticas de extracción de hidrocarburos, automotrices, líneas aéreas y turismo, principalmente) perciba en el Estado y los apoyos fiscales, rescates y otros mecanismos financieros, además de la reestructuración total de la industria petrolera (incluido el monopolio creciente), el modo de salir de la actual crisis económica agravada por el Covid-19.[23] En el caso de EE. UU., los apoyos ya comenzaron[24] y se suman a una larga lista de apoyos de todo tipo.[25]

Para Rusia, los desajustes en los precios de referencia agravados por la pandemia pueden dejar al Urals más caro que el Brent, tendencia que desde 2018 viene incrementándose y podría perder el mercado europeo y causar mayor distorsión en los contratos a futuro. En relación con Europa, el abastecimiento de petróleo para esta región será clave, pues en 2019 los suministros provenientes de Irán, Venezuela y Libia disminuyeron, aumentando los suministros provenientes de Rusia. Con la pandemia y el desajuste de precios, comenzaron los suministros desde EE. UU. y serán fundamentales la reapertura de actividades, el restablecimiento de la demanda y la estabilización de precios para ver cómo se reacomodan los suministros y las repercusiones que esto tendrá en Europa, Medio Oriente y Rusia.

Para el caso latinoamericano, los principales problemas serán presupuestales, la vulnerabilidad energética, la inestabilidad de precios, el escaso acceso a recursos financieros para reestructurar deudas contraídas por empresas paraestatales y el mismo Gobierno, lo que puede derivar en mayores privatizaciones (proceso que ha comenzado en Brasil, Ecuador y en menor medida Colombia). Aunque también hay casos de recuperación de infraestructura, como México. Y, por último y de mayor relevancia, está el colapso climático en curso, tema que engloba los procesos descritos y que podría tener repercusiones catastróficas no sólo para el humano, sino para la flora y fauna mundial.

 

 

 

[1]https://www.iea.org/reports/global-energy-review-2020/implications#abstract

[2] Una propuesta de Rusia, ya que Arabia Saudita planteaba extender los recortes hasta finales de año.

[3] https://tass.ru/ekonomika/8753677

[4] https://lta.reuters.com/articulo/petroleo-eeuu-panorama-idLTAKBN1Z110O

[5]https://www2.deloitte.com/us/en/pages/energy-and-resources/articles/covid-19-implications-for-us-shale-industry.html

[6]https://energyandcommerce.com.mx/fracking/

[7]https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-06-23/shale-oil-stocks-investors-question-industry-s-performance?sref=866aH6XX

[8] https://www.rbc.ru/business/02/06/2020/5ed657f39a7947f50ab09a2f?from=newsfeed

[9] https://www.oilexp.ru/news/russia/vygody-rossii-v-neftyanoj-sdelke-opek-video/210375/

[10]Las ventas para julio se pactan en junio, por lo que un mes antes se puede saber cómo serán la demanda y los precios futuros.

[11] Сhina compró un récord de 1.6 millones de toneladas de petróleo ruso durante las próximas 4 semanas, aprovechando los bajos precios para el grado de petróleo Urales, combinado con un colapso de la demanda en Europa. https://www.gazeta.ru/business/2020/06/08/13111555.shtml

[12]https://www.eia.gov/totalenergy/data/monthly/pdf/mer.pdf p. 67.

[13] https://ria.ru/20200613/1572799229.html

[14] https://www.finanz.ru/novosti/birzhevyye-tovary/rossiya-sdaet-neftyanoy-rynok-evropy-eksport-urals-rukhnul-na-40percent-1029346588

[15] https://www.energy.gov/articles/us-poland-cooperation-energy

[16] http://geocomunes.org/Analisis_PDF/Territorializacion_RE_GeoComunes.pdf

[17]https://www.milenio.com/negocios/financial-times/historica-decepcion-en-ronda-petrolera-de-brasil

[18]https://www.bnamericas.com/es/analisis/prospectos-fronterizos-de-brasil-en-duda-tras-suspension-de-17-ronda-de-petroleo-y-gas

[19] https://www.celag.org/brasil-for-sale-bolsonaro-y-estados-unidos/

[20] https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-licitacion-refineria-petroleo-negocios.html

[21]https://www.eia.gov/totalenergy/data/monthly/pdf/mer.pdf p. 67

[22] https://www.celag.org/como-sera-el-mundo-postpandemia-think-tanks-y-escenarios/

[23]https://www.iea.org/reports/global-energy-review-2020/implications#abstract

[24]https://www.energy.gov/articles/doe-announces-intent-provide-122m-establish-coal-products-innovation-centers

[25]http://priceofoil.org/content/uploads/2017/10/OCI_US-Fossil-Fuel-Subs-2015-16_Final_Oct2017.pdf

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Aníbal García Fernández

Máster en Estudios Latinoamericanos (UNAM) (México)

Aníbal García Fernández es magíster y licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus principales líneas de estudio son la guerra fría interamericana, las políticas de desarrollo y la relación de Estados Unidos con América Latina y el Caribe. Actualmente se encuentra realizando el doctorado…

Félix Caballero Escalante

Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela), Maestría en Relaciones Internacionales con especialización en las relaciones entre Eurasia y Latinoamérica por la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos en Moscú (Rusia). Se desenvuelve como consultor de varias empresas en la esfera de negocios y estudios regionales.