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El próximo domingo el pueblo paraguayo debe elegir entre dictadura o democracia. Así de paradójica resulta esta cita electoral en la que el Partido Colorado presenta un candidato muy vinculado al periodo más oscuro de la historia del Paraguay. Mario Abdo Benítez, hijo de quien fuera secretario privado de Stroessner, es “el candidato de la dictadura”. Representa mejor que cualquier otro la herencia de un sistema político sin libertades, en la que los privilegios son exclusividad de unas pocas familias, y donde el enriquecimiento ilícito está permitido si tienes apellido “Colorado Important Person”. El hijo de papá y mamá intenta presentarse como lo nuevo a pesar de abanderar lo viejo; habla del cambio, pero no puede disimular que viene a continuar la obra de Horacio Cartes, quien termina su gestión con una aprobación por debajo del 25%. De hecho, Cartes no se va de la política: es él quien encabeza la lista al Senado del Partido Colorado, ampliamente cuestionada por integrar a personajes vinculados al narcotráfico, al lavado de activos y al tráfico de influencias.

Al otro lado de la contienda está la Alianza GANAR, que aglutina a todo el vasto arco ideológico opositor. Con grandes divergencias políticas al interior, los partidos y movimientos que la integran lograron ponerse de acuerdo y presentar una única propuesta para que la democracia gane en Paraguay. Efraín Alegre, del Partido Liberal, y Leo Rubín, periodista independiente, conforman una fórmula presidencial que tiene como rasgo característico la transversalidad. Tanto es así que muchos personajes políticos del país decidieron apoyar esta candidatura para evitar que el stronismo regrese al Palacio de López. Mario Ferreiro, intendente de Asunción con elevada valoración positiva (58%), es uno de ellos. Fernando Lugo, el político con mejor imagen del país (70%) y actual candidato al Senado por el Frente Guasú, se sumó de lleno a la campaña presidencial aportando su arrastre de voto entre las clases más populares.

Así está el panorama a pocos días de la gran cita. Hay encuestas para todos los gustos. Las más descaradas (Capli, Grau), vinculadas directamente a los negocios del candidato stronista, le otorgan a su cliente entre 30 y 40 puntos de ventaja. Otras dan empate técnico o le asignan la victoria a la Alianza GANAR (Ati Snead). Un dato revelador en el que sí coinciden los sondeos es el crecimiento del Frente Guasú, que podría ser la segunda fuerza en el Senado, obteniendo casi un tercio de las bancas.

La campaña electoral transcurrió en un clima de blindaje mediático que se propuso invisibilizar las propuestas de la Alianza para favorecer al candidato colorado. Poco se vio en la prensa local el video de Mario Abdo comprando votos en plena campaña o las licitaciones millonarias con el Estado que obtuvieron sus empresas en los últimos meses. El debate presidencial del pasado domingo fue el único momento en que Mario Abdo y Efraín Alegre se encontraron cara a cara. La penosa performance de Abdo dejó en evidencia que la impostación y el marketing no alcanzan para interpelar al electorado. Los problemas que más le preocupan a la gente (empleo y salario, temas económicos, seguridad ciudadana) fueron evadidos por un candidato incapaz siquiera de memorizar correctamente las respuestas pre-cocinadas. Efraín Alegre, por su parte, lanzó propuestas concretas como la reducción de la tarifa de energía, el IVA cero para medicamentos y la progresividad impositiva en el impuesto a la renta, ganando así la agenda de los últimos días sobre temas que afectan directamente al bolsillo de los ciudadanos.

El próximo 22 de abril se abre una ventana de oportunidad para dejar atrás un modelo de crecimiento económico empobrecedor, sin gente adentro, manejado por el Partido Colorado que presenta al candidato más apegado a los vestigios de la dictadura. Las viejas élites se la juegan con un aspirante que, en caso ganar, será objeto de estudio porque sus escasos atributos hacen prever un liderazgo endeble. Veremos qué sucede. La democracia está en juego. La Alianza GANAR hace el esfuerzo final con un llamado a un gobierno de todos, en el que nadie quede por fuera, sea el que sea el color de su camiseta política. Todavía la contienda está abierta. Los indecisos y el voto de los jóvenes serán determinantes para dar la victoria a uno u otro.

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