Sergio Pascual expone las principales conclusiones de la última encuesta de CELAG en Perú, configurando un mapa de claves electorales cuyo clivaje es el cambio o la continuidad.

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A escasas tres semanas para la celebración de las elecciones presidenciales del Bicentenario en Perú la última encuesta de CELAG revela que la disputa a estas alturas parece cosa de tres.

Efectivamente, en un sondeo basado en 2.006 entrevistas presenciales a nivel nacional llevadas a cabo entre el 23 de febrero y el 13 de marzo en 29 localidades de 17 departamentos y las provincias de Lima y Callao, CELAG desvela que en el Perú de 2021 ningún candidato llega al 20 % de apoyos. Esta es quizá la principal característica de esta elección presidencial en el Perú: la indefinición. Hoy en Perú hay más ciudadanos indecisos respecto a la orientación de su voto (52 %) que decididos (48 %). La crisis institucional permanente del país andino, con tres presidentes en el último año y medio (sin contar a la efímera Mercedes Araoz) parece haberse llevado por delante también la credibilidad de su sistema político. No es de extrañar que en este escenario de anomia destituyente el 43 % de los peruanos considere que el país necesita una nueva Constitución y otros tantos que al menos se deberían realizar algunas reformas a la actual.

En este escenario, aparentemente sólo tres candidaturas estarían a día de hoy en posición de disputar el 11 de abril los 2 lugares del casi seguro balotaje, ya que resulta hoy día inimaginable que algún candidato obtenga el 50 % de los votos en primera vuelta. Todo apunta a que los peruanos y peruanas elegirán definitivamente al próximo presidente en un uno/a contra uno/a el próximo 6 de junio.

De los tres candidatos en liza el mejor posicionado es el populista Yohny Lescano, con un 15,6 % de apoyos. Lescano es oriundo de Puno, departamento situado en la frontera con Bolivia y ha logrado conectar bien con el tradicional sur de izquierda combativa y reinvidicativa del Perú. Para conseguirlo, en una campaña omnipresente en los medios de comunicación, emplea con contundencia un discurso que en materia económica pareciera aggiornar una suerte de neoestatismo nacionalista ya tradicional en el Perú. Su oferta electoral vaga y de tono populista en materia económica se completa conectando con los sectores más conservadores del país con una agenda fuertemente reaccionaria en materia de género y derechos humanos oponiéndose frontalmente al matrimonio igualitario y al aborto.

Lescano cuenta además con el respaldo e implantación territorial -gobierna Cusco, Cajamarca y Huánuco, además de haber ganado la alcaldía de Lima en las últimas elecciones municipales- del histórico partido Acción Popular, fundado por el dos veces presidente Fernando Belaúnde Terry, próximo a la democracia cristiana.

En segundo lugar se sitúa George Forsyth, con un 13,1 % de apoyos. Forsyth representa a la camada de candidatos latinoamericanos de corte neoliberal extraídos del mundo empresarial, como Macri en Argentina o Piñera en Chile. En el caso del peruano Forsyth, de origen venezolano, compensa su menor trayectoria en el mundo económico con un gran nivel de conocimiento público por su trayectoria como futbolista y alcalde del municipio limeño de La Victoria. Muy arriba en las encuestas durante el último año, a medida que las elecciones se acercaban fue perdiendo sistemáticamente apoyos.

Cierra el trío de los candidatos que superan la barrera del 10 % de adhesiones Verónika Mendoza, con un 11,2 % de apoyos. La candidata de izquierdas originaria de Cusco es la única contendiente de los tres que ya se presentó a las elecciones presidenciales en 2016 en las que obtuvo un meritorio 18,7 %. Es la única candidata con una propuesta electoral que impugna el actual modelo político y económico peruano. Si bien en su oferta electoral en la destaca la iniciativa de una Asamblea Constituyente, Mendoza habría logrado conectar con la ciudadanía también con propuestas concretas, como la reforma agraria (que sería apoyada por el 78 % de los peruanos) o el aumento de los impuestos a las multinacionales instaladas en el país (una medida respalda por el 68 % de los peruanos y peruanas).

La encuesta de CELAG explora otros aspectos de la cotidianidad peruana en este contexto preelectoral de pandemia en el que poder vacunarse contra el Covid-19 es la principal meta de la población para este 2021, mientras se revela una evaluación negativa de las políticas de un Gobierno -el de Sagasti- sólo aprobado por uno de cada tres peruanos.

Aún en este contexto, y a pesar de que las sensaciones sobre la situación nacional revelan un país angustiado (21 %), enojado (16 %) y sumido en la incertidumbre (34 %), el 56 % de los peruanos cree que esta elección puede significar un cambio positivo para Perú.

A la postre, este próximo 11 de abril Perú elige entre dos modelos opuesto para su futuro inmediato. El país con más letalidad de la pandemia de América Latina, el país en el que la estrategia de vacunación permite a los más potentados pagarse la vacuna que el Gobierno no garantiza a las mayorías, elige entre continuidad y cambio.

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Sergio Pascual

Ingeniero de Telecomunicaciones y Antropólogo (España)

Fue el primer secretario de organización de Podemos, cargo que dejó tras las elecciones del 20D de 2015. Fue diputado en el Congreso español durante las legislaturas XI y XII además de Presidente de la Comisión de Fomento de la Cámara. Destaca su colaboración en misiones de observación electoral y…