3 min. lectura

“Con la reelección de Uribe ustedes, los colombianos, decidieron matarse” nos dijo un alto funcionario de un importante organismo multilateral, en una mañana gris de la ciudad de Ginebra-Suiza, a finales del año 2009, en las épocas del tenebroso mandato uribista en el que hablar de paz era una herejía. Piedad con paciencia y firmeza, le explicó al potentado funcionario que eso no era así, que había un pueblo mayoritario, trabajador, emprendedor, con muchos sueños, comprometido y luchador por la idea de construir la paz, con esa misma entereza, que desde el año 2006 venía convenciendo, a quien pudiera, para abrir una ventana humanitaria que rehiciera las posibilidades de una negociación de paz.

Piedad, recorrió Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, siempre cargada de esperanza, y con el firme propósito de conseguir esa ventana de posibilidad a construir alternativas a la guerra. La recibieron presidentes, parlamentarios, organizaciones de derechos humanos, y la abrazaron miles de militantes populares en todo el mundo. Se convirtió en la portavoz de la paz, desde Latinoamérica se le reconoció su valentía y su papel de mediadora en el proceso de intercambio humanitario y liberación de los policías, militares y políticos que estaban en poder de las FARC-EP. Allanó el camino para el proceso de paz que está avanzado en la Habana.

Logró ganar miles de personas para esta causa justa por la paz. En ese empeño la apoyaron los presidentes de la integración latinoamericana y caribeña, Hugo Chávez y Néstor Kirchner, le acompañaron  cientos de colombianas y colombianos luchadores por la paz y la justicia social. Ella, la senadora Piedad, con su fuerza afro-descendiente, feminista y transformadora logró que las mayorías impusieran su grito de paz, en medio del ruido ensordecedor de la guerra.

En septiembre de 2010, en el parlamento europeo Piedad hizo una presentación sobre los nefastos años de la “seguridad uribista”. Acompañada por el filósofo italiano y europarlamentario Gianni Vattimo, por el hoy consejero de exteriores de Cataluña Raül Romeva y por el exparlamentario de Izquierda Unida Willi Meyer, realizó un discurso memorable, donde relató los falsos positivos, la aparición de fosas comunes en cercanías a batallones militares y explicó al parlamento europeo por qué era necesario construir un escenario de paz en Colombia. Al día siguiente, estando aún en Bruselas, nos enteramos que el procurador Ordoñez había proferido el fallo judicial de la infamia, sancionándola por 18 años para ejercer cargos públicos. Dejó de ser senadora por el delirio de un hombre, aunque fuera una de las parlamentarias más votadas y más populares en el país.

Mientras nos enterábamos, ella exclamó con mucha vehemencia: ¡me condenaron por ser mujer, negra y de izquierda!, me hubiera gustado estar junto a ella al enterarse que el Consejo de Estado tumbó ese ilegal fallo, para decirle, que por ser Mujer, Negra y de Izquierda es que la quieren los compatriotas más humildes, quienes trabajan y se esfuerzan por un país en paz y democrático. Su tenacidad está triunfando, y su ejemplo de valentía y persistencia por la paz están a punto de convertirse en realidad. Le quedan a Piedad muchas luchas por librar, cómo lograr que se dé la paz completa, lograr una veeduría ciudadana que garantice rectitud en la implementación de los acuerdos y seguir trabajando para lograr la unidad popular. Ella lo va a lograr, porque ella ha conseguido una simbiosis que logran los grandes liderazgos, haciendo de las luchas de todo un pueblo su razón de vida y su programa.

Piedad abrió la ventana de oportunidad a la paz y hoy con la justicia que anuló el fallo de Ordoñez, empieza a cambiar la época marcada por los linchamientos mediáticos, por la mentira y las restricciones democráticas, se empieza a ver luz al final del túnel de esa larga noche de la guerra colombiana. Piedad, contigo viene la democracia.

Magister en Sociología y Doctorando en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires-UBA. Miembro del Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del Instituto de Estudios de América latina y el Caribe, IEALC-UBA.

Co Authors :