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@Sergio_MartinC

@Anibal_garcia89

El recrudecimiento de las medidas contra el Gobierno legítimo de Venezuela por parte de países como Estados Unidos y algunos países aliados de la región, hace que cada vez con más fuerza esté sobre la mesa la posibilidad de un embargo total a las exportaciones venezolanas de petróleo. Esto agotaría en el corto plazo la mayor vía de acceso de divisas a la economía venezolana; no obstante, también tendría importantes perjuicios para la economía estadounidense, y por supuesto, aunque eso no está sobre la mesa estratégica estadounidense, un gran costo para la población venezolana.

¿Qué persigue un embargo petrolero?

Para países en los cuales el petróleo es una de las principales entradas de divisas, el embargo es contra un sector estratégico de la economía y es fundamentalmente una medida política que tiene como finalidad la desestabilización económica y política, el socavamiento de una nación considerada como “enemiga” u “hostil” para lograr un “cambio de régimen” en el corto o mediano plazo. Cuando se toman este tipo de medidas, el golpe económico afecta a toda la población y a su Gobierno.

El embargo petrolero se suma al embargo militar impuesto por la Unión Europea recientemente, las sanciones económicas implementadas por EE. UU. contra figuras políticas de primer orden en Venezuela y el bloqueo financiero. Se suman instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), e instancias como la Organización de las Naciones Unidas (ONU)  y la Organización de Estados Americanos (OEA), otorgando legitimidad en la comunidad internacional.

Embargos similares han sido aplicados por EE. UU. contra Irak, Irán y Siria en los últimos años, con unas pretensiones similares, pues todos ellos se tratan de países con grandes reservas de petróleo con lo que los Estados Unidos no han tenido las mejores relaciones. Con el embargo, como se ha dicho anteriormente, se busca un cambio de Gobierno, pero en última instancia lo que se pretende es tener un control real de esos recursos energéticos de carácter estratégico (petróleo, gas…) a través de un Gobierno títere del estadounidense. VER: EEUU, los embargos petroleros y Venezuela.

Importancia del crudo venezolano en EE. UU.

A pesar de la caída de las importaciones en los últimos años, Venezuela sigue siendo el tercer mayor proveedor de crudo pesado a los Estados Unidos, solo siendo superado por Canadá y Arabia Saudí. Además de esto, Venezuela posee la sexta refinería más grande de EE. UU., CITGO, la filial de PDVSA en Estados Unidos, que en territorio estadunidense abastece a la costa oeste. Las sanciones impuestas por EE. UU. a PDVSA afectaron las actividades de CITGO,[1] obstaculizando el acceso al crédito y complicando la compra de petróleo para ser procesado pues los proveedores de CITGO están menos dispuestos a venderle con crédito abierto y exigen el pago anticipado.[2] La American Fuel & Petrochemical Manufactures (AFPM) afirmó recientemente que la posibilidad del embargo petrolero a Venezuela los obligaría a buscar suministros de otros proveedores, lo que impactaría directamente en la producción de derivados petroleros y provocaría una elevación del precio del petróleo en Estados Unidos derivado de la menor oferta para importar, y el aumento de los costos de transporte. Los países que podrían suplir el abasto son Canadá, México y Colombia, aunque la AFPM destaca dificultades para el transporte desde Canadá. Las empresas refinadoras afectadas serían Phillips 66, Valero Energy y Chevron.

Los últimos datos sobre importaciones de crudo venezolano por parte de EE. UU. muestran un descenso desde hace varios años, llegando en la actualidad cerca del nivel mínimo alcanzado en el año 2003 en pleno sabotaje petrolero contra el Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez (como lo muestra el gráfico a continuación). Por otro lado, el comportamiento de las importaciones estadounidenses de productos derivados del petróleo que provienen de Venezuela se mantiene en niveles similares a los de 2010. Eso sí, experimentando continuas subidas y bajadas y muy lejos de los niveles alcanzados en el año 2006 según los datos de la EIA.

FUENTE: U.S. Energy Information Administration

¿Puede Estados Unidos sustituir las importaciones venezolanas a través del aumento de la extracción a través del fracking?

El fracking o fractura hidráulica, es el método que en los últimos años ha permitido a Estados Unidos incrementar sus niveles de extracción hasta situarse muy cerca de los dos mayores productores mundiales: Rusia y Arabia Saudí. El fracking consiste en la fractura de la roca para liberar el petróleo y el gas que se encuentra atrapado en ella mediante la inyección de un cóctel de agua y de productos químicos que tienen un gran impacto en la contaminación del suelo (al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, algunos de ellos altamente tóxicos).

Este método de explotación tiene numerosos detractores por los daños que ocasiona en el medio natural y en la salud humana, también en los Estados Unidos, pero es cierto que la correlación de fuerzas en esta batalla es sumamente desigual y queda balanceada del lado de las compañías petroleras que cuentan con el apoyo de la visión estratégica del Gobierno estadounidense.

Sin embargo, a pesar de estos aumentos en los niveles de extracción, hay un dato que resulta clave para saber por qué, a pesar de la gran subida de las extracciones estadounidenses, sigue necesitando importar crudo de otros países. Esto es porque la producción local es demasiado liviana por lo que debe mezclarse con petróleo pesado que no se encuentra presente en el subsuelo estadounidense. ¿De dónde procede el petróleo pesado? Pues en el caso de los Estados Unidos de sus tres principales proveedores: Canadá, Arabia Saudí y Venezuela.

Por tanto, el aumento continuado del número de explotaciones de fracking en Estados Unidos, así como los volúmenes de extracción de crudo, no serían suficientes para sustituir a las importaciones desde Venezuela y se deberían buscar otro proveedor, con el consecuente aumento de los costes que ya se ha comentado anteriormente y las limitaciones a la sustitución total de la producción procedente de Venezuela en el corto y medio plazo.

 

Posibles escenarios de un embargo total o parcial

  • Prohibición de importación de crudo venezolano en las refinerías estadounidenses. En este escenario, Venezuela vería directamente afectados sus ingresos, con una pérdida de alrededor de 4 mil 380 millones de dólares. PDVSA se vería obligada a reubicar sus exportaciones al mercado asiático (China e India) principalmente. El costo del transporte reduciría también los beneficios para PDVSA.[3]
  • Prohibición por parte de EE. UU. de la actividad petrolera venezolana en territorio estadounidense. El objetivo en este escenario es CITGO, la cual cuenta ya con restricciones financieras. CITGO tendría prohibido recurrir al crudo mexicano o canadiense para mantener operativas sus refinerías. Esta medida afectaría sus operaciones, el valor de mercado y la repatriación de ganancias a su matriz, que es PDVSA. En este escenario, la medida puede llevar incluso a la venta de CITGO o su confiscación.[4] CITGO opera tres de las refinerías de petróleo más grandes de los Estados Unidos con una capacidad total de 750,000 b/d, incluyendo una instalación regional importante cerca de Chicago. CITGO suministró quince mil millones de galones de gasolina en EE. UU. durante el 2015.[5] Varias refinerías que se surten del petróleo venezolano ya comenzaron a idear formas de consumir crudo estadounidense como una opción alternativa. Según Jonn Auers, vicepresidente de la consultora Turner Mason & Co, la medida fue tomada porque se “anticipa una interrupción”.[6]
  • Prohibición de exportación de crudo liviano de EE. UU. a Venezuela para ser mezclado con la producción nacional. EE. UU. es el mayor proveedor de Venezuela.[7] En los últimos siete años, las exportaciones de productos petroleros de EE. UU. hacia Venezuela han tenido altas y bajas pronunciadas. El mayor número de exportaciones fue en diciembre de 2012 con 6,111,000 barriles. El nivel más bajo fue en junio de 2016 con 741 mil barriles. El año 2017 terminó con 3, 480, 000 barriles exportados desde EE. UU. a Venezuela, según datos de la EIA, como se muestra en la gráfica “Exportaciones de productos petroleros de EE. UU. a Venezuela 2010-2017”. La exportación de gasolina y otros derivados petroleros de EE. UU. a Venezuela ya alcanzó en 2017 el 12 % del mercado interno venezolano de gasolinas y derivados.[8]

FUENTE: U.S. Energy Information Administration

[1] https://lta.reuters.com/article/businessNews/idLTAKCN1BP2QE-OUSLB

[2]http://misionverdad.com/LA-GUERRA-EN-VENEZUELA/eeuu-se-venga-con-citgo-por-apertura-de-dialogo-en-venezuela

[3]http://misionverdad.com/LA-GUERRA-EN-VENEZUELa/posibles-implicaciones-de-un-embargo-petrolero-contra-venezuela

[4]Íbidem

[5]https://www.cfr.org/blog/how-much-worse-can-it-get-venezuelas-state-oil-firm-pdvsa

[6]https://www.bloomberg.com/latam/blog/refinerias-de-eeuu-incorporan-crudo-mas-liviano-por-venezuela/

[7]https://oilprice.com/Energy/Oil-Prices/Sanctions-On-Venezuela-Could-Push-Oil-Into-The-Mid-50s.html

[8]http://elestimulo.com/elinteres/pdvsa-eleva-importacion-de-gasolina-y-petroleo-desde-estados-unidos/

 

 

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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