Alejandro Ordóñez (1955) fue electo como procurador general de la Nación en 2009, con el apoyo de 81 senadores (de un total de 102 que componen la cámara). Como jefe del Ministerio Público realizó una cruzada particular para limitar los derechos constitucionales de las mujeres, de las comunidades étnicas, del campesinado, del medio ambiente, de los sectores LGBTI y de la izquierda política. Su accionar lo hizo merecedor del ‘título’ de perseguidor, tras saldarse con la destitución de 800 funcionarios elegidos por voto popular —entre ellos, Gustavo Petro y Piedad Córdoba—, oponerse al derecho a la interrupción del embarazo, apoyar a los despojadores de tierras y un largo etcétera.

Militante del Partido Conservador desde su juventud, fue concejal del departamento de Santander en los años ochenta, magistrado del Tribunal Superior de esa provincia y miembro del Consejo de Estado. Presidió el Ministerio Público hasta el 7 de septiembre de 2016, cuando, por mayoría absoluta, el Consejo de Estado declaró ilegal su reelección como procurador general de la Nación, lograda en 2012, por considerar que utilizó la entrega de cargos públicos a familiares de los senadores y magistrados que votaron a favor de su reelección.

Dicha destitución fue un hecho importante y sin precedentes, porque constituyó un mensaje en la lucha contra la corrupción utilizada en las designaciones de jueces y magistrados. Además, se produjo sobre la figura del exponente más ultraconservador de la política colombiana, quien es, además, un declarado enemigo de la paz y de los cambios sociales.

En los casi ocho años al frente de la Procuraduría General de la Nación, Ordóñez también logró construir una red de poder clientelar que fortaleció su tendencia política. Nombró de forma sistemática una nómina de procuradores delegados y funcionarios de distintos niveles en todo el país que, según indican varios analistas, hacen parte de la misma congregación religiosa[1] de Ordóñez: la Hermandad Sacerdotal San Pio X, de inspiración Lefebvrista[2]. La misma a la que pertenece desde sus épocas estudiantiles, cuando sacaba de la biblioteca los libros de Jean-Jacques Rousseau, Gabriel García Márquez, Gustave Flaubert, Thomas Mann y demás librepensadores, para quemarlos en plaza pública como homenaje a la Virgen María; personaje bíblico a quien le dedica su tesis de abogado[3] titulada “Presupuestos Fundamentales del Estado Católico”.

Por esas razones se puede decir que la destitución de Ordóñez es también simbólica, dado que logra poner en disputa los sentidos sobre el accionar del Estado, sobre el papel de los funcionarios públicos y recoge el sentimiento de varias subjetividades agredidas por el accionar del procurador-inquisidor. Así se reflota uno de los grandes debates colombianos sobre la esencia de los acuerdos del siglo pasado entre las facciones del poder, que consistía en nunca cuestionar la primacía de la iglesia católica en el país.

Santos, encabezando la facción liberal de las elites, de manera tímida y tardía se enfrentó a Ordóñez (Partido Conservador), dándole un golpe que le arrebató tan solo cuatro meses de mandato en el Ministerio Público, pero que lo expuso ante la opinión pública como corrupto y clientelista. El Consejo de Estado dejó explícita en la sentencia condenatoria que Ordóñez utilizó el ilegal intercambio de nombramientos para hacerse elegir del Senado[4], es decir, clientelismo en su estado puro.

La sanción contra Ordóñez fue el primer round de las elecciones presidenciales de 2018, donde el apoyo abierto de Santos a su destitución dejó explícito un escenario hiper-ideologizado y radicalizado de cara a la campaña presidencial. Ofendido en su honor y sin la caja menor de la Procuraduría, hizo más reaccionario su discurso, adquiriendo una posición anti-Santos a quien consideró el responsable por su destitución. El exprocurador supo que le asestaron un golpe de mano, la justicia le quitó la “patente de corso” para destituir a los funcionarios del Gobierno y a más adversarios políticos.

El desaire del Ejecutivo y el rechazo de los sectores más progresistas de la política colombiana no supusieron que Ordóñez se amilanara, contrario a ello, puso de manifestó su interés de entrar en la liza presidencial. A finales de 2017 radicó 2 millones de firmas que recogió para buscar la Presidencia con el movimiento ‘La Patria de pie’. Si bien arrancó su carrera dando una sorpresa, por haber duplicado los apoyos que alcanzaron candidatos con recorrido como Sergio Fajardo y Marta Lucía Ramírez, quienes no lograron superar el millón, sus aspiraciones presidenciales se frustrarían prontamente.

En los próximos meses Álvaro Uribe y Andrés Pastrana consolidaron una coalición que uniría al candidato del uribismo (Iván Duque, que resultó electo en un sistema de encuestas internas del partido Centro Democrático) con los conservadores Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez, de entre quienes saldrían los candidatos a presidente y vicepresidente de la derecha. Los resultados de las consultas internas de marzo zanjaron la disputa: los más de 4 millones de votos de Duque y el millón quinientos mil de Marta Lucía dejaron clara la inviabilidad de la candidatura (demasiado) reaccionaria de Ordóñez (384.342 votos).

A pesar de los reveses, el ex-procurador no se siente derrotado y ya se atisban nuevas alianzas con el uribismo para relanzar su ya conocida cruzada en contra del aborto, dándole continuidad a su campaña dirigida a reflotar los valores más tradicionales del “país católico”, buscando compañía en su viaje al vetusto pasado de instituciones tan retardatarias como las iglesias evangélicas.

 

 

 

[1] Olivares, D., “Alejandro Ordóñez un fanático religioso”. 9 de diciembre de 2013. Recuperado de http://www.las2orillas.co/alejandro-ordonez-fanatico-religioso/
[2] Seguidora de Marcel Lefebvre.
[3] Coronel, D., “Tesis de grado desnuda al procurador Alejandro Ordóñez”. 16 de diciembre de 2013. Recuperado de http://www.ppdigital.com.ec/noticias/actualidad/1/tesis-de-grado-desnuda-al-procurador-alejandro-ordonez
[4] El Herlado, “Procurador busca desviar la atención del tema de su destitución: Rodrigo Uprimny, demandante”. 8 de septiembre de 2016. Recuperado de http://www.elheraldo.co/politica/procurador-busca-desviar-la-atencion-del-tema-de-su-destitucion-rodrigo-uprimny-demandante

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