Es un escritor y periodista peruano oriundo de Ica (1952). Su comienzo en la política fue en las filas del Partido Aprista Peruano (APRA), sin embargo, en las elecciones generales de 2016, fue candidato presidencial por Acción Popular (AP), quedando en cuarto lugar.

Entre 1977 y 1980 fue conductor del programa televisivo Contacto Directo de América Televisión. En su trayectoria como periodista ha sido publicado en más de cuarenta periódicos hispanos. ​Ha recibido la Orden de Bernardo O’Higgins, concedida por el Gobierno de Chile y la Orden de Isabel la Católica, concedida por el rey de España.

Su trayectoria política comenzó con la vuelta a la democracia en los años ochenta, cuando se afilió al APRA. Tres años después postuló a la Alcaldía de Lima quedando en segundo lugar. En las elecciones de  1985, en las que Alan García se convirtió en el primer presidente aprista, fue elegido diputado; ​ sin embargo, a consecuencia de discrepancias internas –especialmente criticando la estatización de la banca- renunció al partido en 1987.

Desde su renuncia al partido de la estrella cultivó la amistad de dirigentes de AP –el partido que más veces (tres) y más tiempo ha ocupado democráticamente la Presidencia del Perú (11 años)- especialmente con su fundador y expresidente, Fernando Belaúnde Terry. La amistad entre ambos se remonta a la campaña presidencial de Mario Vargas Llosa, que ambos apoyaron.

Su desaparición de la escena política obedeció a una larga residencia en Estados Unidos, donde se recibió como magíster en Administración Pública por la Universidad de Harvard y fue funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y llegó a ser Director de Relaciones Externas del mismo. También se ha desempeñado como asesor principal de la Secretaría General de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). En la esfera privada, ha asesorado y participado en el directorio de varias empresas peruanas y multinacionales.

En 2013, Alfredo Barnechea se inscribió en Acción Popular y dos años más tarde participó en las elecciones internas convirtiéndose en candidato presidencial con el 52% de los votos válidos. Las primeras encuestas no le daban más de un 0,2% de intención de voto, pero gracias a unas declaraciones en televisión que rápidamente se viralizaron comenzó a escalar posiciones, especialmente luego de que la autoridad electoral negara la inscripción de Julio Guzmán, candidato de perfil outsider y favorito en las encuestas. Barnechea logró captar parte de su caudal de votos, pues muchos no lo conocían o no lo recordaban vinculado a la política.

Su campaña de cara a las elecciones generales de 2016 se vio truncada por sus propias declaraciones. Barnechea subía en los sondeos hasta que se negó a comer el chicharrón que le ofreció una mujer en un mercado, lo que se sumó a la tosquedad con que devolvió un sombrero que le regaló un campesino y al desaire a la rival Mercedes Aráoz, a quien no le dio la mano en un acto público. Tras una inicial subida en las encuestas, sus gestos comenzaron a alejarlo de los primeros puestos. Consciente de ello, Barnechea aprovechó el debate presidencial para disculparse por sus conductas pero, nuevamente, su gesto le jugó en contra cuando se negó a darle la mano a su rival Pedro Pablo Kuczynski. Finalmente, obtuvo el cuarto lugar en los comicios detrás de Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski y Verónika Mendoza.