La estrategia de Enrique Peña Nieto, ante la crisis de legitimidad y el desgaste político que arrastra en su último año de Gobierno se centra en invertir el exiguo capital político restante en visibilizar e impulsar la candidatura de su primo, Alfredo del Mazo Maza, al gobierno del Estado de México. Se trata de un ejercicio de conservación del coto político familiar y último reducto estratégico, clave en los procesos electorales venideros, puesto que por su población representa el caudal electoral más grande del país.

El delfín político, priista de cepa, es hijo del exgobernador del Estado de México Alfredo del Mazo González (1981) y nieto Alfredo del Mazo Vélez (1945), se desempeñó inicialmente en el sector bancario, trabajando en el Banco Azteca y el Grupo Financiero Serfin, una experiencia que le valió para dar el paso a la estructura gubernamental en Gerencia de Financiamientos de PEMEX (Petróleos Mexicanos). En dicha empresa recibió una beca por 257 mil pesos para adelantar sus estudios de posgrado en Harvard, antes de contar con un título profesional, razón por la cual se ha observado un fallo procedimental que refleja las irregularidades en la obtención de la beca.

A continuación, en el año 2005, entraría al núcleo duro de la política mexiquense cuando el entonces gobernador, Enrique Peña Nieto, lo designa director general de Fomento de la Micro y Pequeña Empresa de la Secretaría de Desarrollo Económico, de allí pasó a ser el encargado de la Secretaría de Turismo de Edomex (Estado de México) para finalmente dar el salto a la Presidencia Municipal de Huixquilucan, para la que resultó electo en 2009.

A partir de 2012 fungió como director de Banobras (Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos). Allí su desempeño fue ampliamente cuestionado debido a la adjudicación de financiamientos cuyas obras no concluyeron, siendo un procedimiento que careció de vigilancia y un ejercicio de control, en una entidad bajo su responsabilidad, según la revisión llevada a cabo por la AFS (Auditoría Superior de la Federación). La revisión financiera realizada por la AFS revela las diversas irregularidades en el caso del Estado de Veracruz, gobernado hasta el año pasado por el hoy ex priista detenido, Juan Duarte de Ochoa, en el otorgamiento de créditos a estados y municipios por parte de Banobras, bajo el mandato de Alfredo del Mazo Maza.

Ya en 2014, previo a su renuncia como director de Banobras, Alfredo del Mazo Maza aprobó la garantía de 2 mil millones de pesos a favor de OHL (Obrascón Huarte Lain), empresa que habría financiado de manera irregular diversas campañas en el Estado de México, bajo una estructura que aprovecharía del Mazo en el marco de los próximos comicios estatales.

Desde la solicitud de licencia para contender a la candidatura de Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo viene repuntado con Delfina Gómez (Morena), en las encuestas de opinión, motivo por el cual Gómez se ha convertido en la principal diana de sus dardos, a quien le achaca escasa experiencia, sentenciando –paradójicamente–: “Reconozco que hay un malestar en los ciudadanos. Pero si elegimos a una persona sin la capacidad necesaria, podemos convertir el enojo en retroceso”, en su más reciente debate televisado que tuvo lugar el pasado 9 de mayo.

Las encuestas dan hasta ahora un empate técnico entre los dos principales contendientes, con eventuales repuntes de Alfredo Maza del Mazo, quien obvia los escándalos de corrupción, pero se jacta de su experiencia y desarrolla propuestas plagadas de lugares comunes, evitando reflexiones y soluciones específicas sobre la crisis que arrastra el Estado de México. Sin embargo y a pesar de los precedentes del Mazo Maza tiene el aval –nada desdeñable– de la maquinaria política del PRI y, en definitiva, amplias posibilidades de mantener el poder del Grupo Atlacomulco en el estado mexiquense, una vez el desgastado Peña Nieto abandone Los Pinos.