Es un médico y político brasileño que se desempeña como gobernador del Estado de San Pablo desde 2001, ahora de licencia por campaña electoral. Nacido en 1952, comenzó tempranamente su carrera como Alcalde de Pindamonhangaba, la ciudad de donde es originario, entre 1977 y 1982, consiguiendo posteriormente ser Diputado Federal.

En 1994 fue elegido vicegobernador del Estado de San Pablo, bajo el mandato de Mario Covas. Allí, además de las funciones propias del cargo, coordinó el programa de privatización del Estado. La muerte de Covas, en 2001, lo llevó a ejercer por primera vez como gobernador del Estado de San Pablo, siendo reelegido en 2002. En el año 2006 se presentó a las elecciones presidenciales por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) pero fracasó, convirtiéndose en 2009 ens de Desarrollo del Estado. En 2010 se presentó a la Gobernación de San Pablo y consiguió el apoyo de 11,5 millones de electores. Fue reelegido en 2014 con más de 12,2 millones de votos.

Vinculado a lo largo de toda su vida política al PSDB, del que es cofundador, Geraldo Alckmin representa a la derecha más conservadora de la formación política de los ‘tucanes’[1]. Su alianza con el Opus Dei es ampliamente conocida[2] y se origina en una tradición familiar. Su tío, José Geraldo Alckmin Rodrigues, quien fuera ministro del Tribunal Supremo Federal durante la dictadura militar, se desempeñó como el primer supernumerario en la historia de Brasil. A lo largo de su carrera Alckmin hizo guiños a su formación religiosa, por ejemplo, cuando siendo alcalde de su ciudad natal, en 1978, en el aniversario del Opus Dei, honró al fundador de la orden denominando una calle de la ciudad, Escrivá.

A pesar de la más que evidente ligazón con “la obra”, Alckmin, en especial en periodos de campaña electoral, ha evitado el vínculo con la formación religiosa ultraconservadora. Ello sucedió durante la campaña presidencial en las elecciones de 2006 en Brasil, donde fue el principal oponente de Lula da Silva, consiguiendo en primera vuelta capitalizar el 41% del electorado y respaldado por la Coalición por un Brasil Decente, conformada por el PSDB, el Partido del Frente Liberal (PFL) y el Partido Popular Socialista (PPS) —este segundo sin entrar en la coalición—. En segunda vuelta, sin embargo, la coalición apenas adquirió el 39,17% de los votos, frente al 60% que logró Luiz Inácio Lula da Silva.

Desde 2013, Alckmin ha recibido fuertes críticas por los escándalos de corrupción de su partido: una plataforma política que ha permitido la supervivencia de la trama de corrupción más longeva del Estado. En 2013 se hizo pública la existencia de un cartel de contratación, formado por varias empresas que se repartían las licitaciones de venta, reforma y mantenimiento de los trenes del Estado de San Pablo. Este cartel, a cambio de la convivencia de los gobernadores, ingresó vía sobornos al menos 50 millones de dólares al PSDB[3], desde 1995.

Las políticas de ajuste de su Gobierno y los despidos en empresas públicas, en un marco de crisis económica, han tenido repercusiones especialmente en las capas sociales más vulnerables, derivando en movilizaciones colectivas con especial protagonismo de los jóvenes y estudiantes, quienes en 2015 respondieron a la subida del precio de los transportes en la ciudad de San Pablo con una clara, exitosa y contundente movilización, la cual fue reprimida violentamente. Con este proceso de movilización, se puso de manifiesto la crítica del acuerdo al que llegaron Alckmin y Fernando Haddad, alcalde de la ciudad por el Partido de los Trabajadores (PT), para encarecer el transporte público.

El incremento de las protestas y quizá también los coletazos del escándalo de corrupción relacionado con los trenes del Estado supusieron, a finales de 2015, una caída de la popularidad del gobernador, pasando de un 52% de la ciudadanía encuestada que consideraba buena su gestión a un 38%, según una encuesta realizada por Folha[4].

Sin embargo, el triunfo del magnate y creador del movimiento ‘Cansei’, Joao Doria Jr. en la Alcaldía de la ciudad de San Pablo, le permitió volver a tener cierto oxígeno presidenciable a G. Alckmin. Establecido que J. Doria sería el candidato del PSDB para la Gobernación de San Pablo, el camino dentro del partido quedaría despejado en términos de candidaturas a la Presidencia. Sin embargo, dos factores – durante 2017/2018- han conspirado para que su figuración pública a nivel nacional no haya despegado más, como candidato: por un lado, la identificación del PSDB con las reformas del Gobierno de M. Temer, y con el Gobierno en general, siendo que varios dirigentes del partido formaron parte del mismo estos años; por otro lado, el crecimiento de la figura de J. Bolsonaro, que le ha “quitado” al PSDB buena parte de su electorado más ubicado a la derecha del espectro político. Se verá si la alianza/coalición electoral lograda por G. Alckmin – amplia, con un grupo de partidos denominado “centrao”- le permite, teniendo bastante espacio en el horario de televisión gratuito, colocar al candidato en un lugar más competitivo.

 

 

[1] Forma en que se denomina a sus integrantes, en alusión al símbolo del partido, el tucán.

[2] Brum, E. y Mendonça, R., “O governador e a Obra”, Época. Recuperado de http://revistaepoca.globo.com/Epoca/0,6993,EPT1107598-1664,00.html

[3] Ferrer, T., “Un escándalo empresarial salpica la oposición al Gobierno brasileño”, El País. 23 de julio de 2013. Recuperado de http://internacional.elpais.com/internacional/2013/07/23/actualidad/1374601395_700922.html

[4] Último segundo, “Los 60 más poderosos del país”. Recuperado de  http://ultimosegundo.ig.com.br/os-60-mais-poderosos/geraldo-alckmin/5230f352a42b67f661000001.html