Es importante que el Supremo Tribunal Federal no se convierta en una corte ‘bolivariana`”1

Gilmar Mendes (Diamantino, Mato Grosso, 1955) ostenta en la actualidad dos cargos de vital importancia para la institucionalidad brasileña: es Ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) y Presidente del Tribunal Superior Electoral. En el primero se encuentra desde 2002, designado por el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso y, en el segundo, desde 2010.

Se graduó en Derecho en 1978 en la Universidad de Brasilia, donde culminó también una maestría en Derecho y Estado. Posteriormente, en la Universidad de Munster, Alemania, obtuvo una segunda maestría y un doctorado, en 1990. Ha ejercido la docencia de grado y posgrado en la Universidad de Brasilia, en el Instituto Brasileño de Derecho Público –una institución educativa privada co-fundada por el propio Mendes2– y en la Escuela de Derecho de Brasilia. También ha escrito libros sobre Derecho y ganado premios académicos.

Probo como jurista, inició su carrera como tal en el Estado como fiscal de la República en 1985 y, hasta su designación en el STF ocupó diferentes cargos, como Consultor Jurídico de la Secretaría General de la Presidencia, asesor técnico en la Cámara de Diputados y en el Ministerio de Justicia y Abogado General de la Unión. Este último cargo ocupaba cuando fue designado Ministro del STF. Justamente como Ministro del Supremo es que Gilmar Mendes ha tenido su mayor impacto en la política brasileña, en general envuelto en estridentes polémicas.

Un “tucano con toga”

Un sesgo de los casi 15 años que lleva en la máxima instancia judicial del país es su animadversión pública hacia los gobiernos del PT, especialmente los de Lula Da Silva, y su complacencia con las causas judiciales que enfrentaron y enfrentan miembros del PSDB (“tucanos”); de allí el apodo con el que lo conocen los “petistas”.

Una de sus actuaciones más controvertidas fue la relativa al financiamiento empresarial de campañas electorales. En septiembre de 2011, la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) presentó al STF un pedido de inconstitucionalidad de un artículo que autoriza las donaciones empresariales para campañas electorales y para partidos políticos. El asunto no era menor: en la campaña de 2010, sólo el 1% de las empresas habían donado el 61% del total de los recursos percibidos por los candidatos. Esa votación comenzó en 2013, con pronunciamientos favorables de varios miembros del Tribunal pero Mendes la suspendió cuatro meses después; la suspensión duró un año y medio. En ese interín se despachó sin tapujos contra el gobierno del PT, tachándolo de corrupto, pero al llegar el momento de su voto, consideró que no era inconstitucional el financiamiento empresarial. Señaló que esa prohibición iba a favorecer la práctica de la “caja 2”3. Dos años después, tras las denuncias en el marco de la Operación Lava Jato que envuelven a varios miembros del gobierno –incluido Michel Temer- y a otros políticos del PSDB, Gilmar sostiene que es “absolutamente normal que candidatos o dirigentes partidarios pidan recursos a empresas” y que “hay que desmitificar la caja 2”4.

También fue Mendes quien suspendió el nombramiento de Lula como Jefe de la Casa Civil en marzo de 2016. El juez entendió que el recurso presentado por el PSDB y el PPS contra el nombramiento realizado por Rousseff era válido, en tanto existían, para él, indicios de que el ex presidente utilizaría los fueros del cargo para evitar que sobre él recayeran las investigaciones de Lava Jato5, aunque en ese momento Lula no estuviera imputado ni condenado en acción penal alguna. En su decisión reiteró, asimismo, que las investigaciones contra Lula siguieran a cargo de Sergio Moro, cuya antipatía por el petista es más que evidente. Nada dijo cuando su colega del Supremo, Celso De Mello, avaló la nominación de Moreira Franco (PMDB) a la Casa Civil, citado 34 veces en la Operación Lava Jato6.

Sus plumas “tucanas” también han sido expuestas en otras ocasiones: el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, envió al Supremo dos pedidos para investigar a Aecio Neves (PSDB): uno por presuntos crímenes de corrupción pasiva, lavado de dinero y recepción de coimas, y el otro por “disfrazar” balances del Banco Rural. Ambos pedidos fueron devueltos por Mendes a la Procuraduría aduciendo que los argumentos ofrecidos por la defensa de Aecio habían sido suficientes. Con anterioridad, en 2008, ya había archivado causas de improbidad administrativa contra ministros del ex presidente Fernando H. Cardoso (PSDB), y concedido con una rapidez inusitada un habeas corpus a un banquero –Daniel Dantas- investigado por conexiones con el esquema de corrupción que afectaba a las privatizaciones de la época de Cardoso. Las recientes confesiones de 6 involucrados en la Operación Lava Jato que involucran a Aecio Neves y a otros miembros de dicha sigla y del PMDB han llevado a Mendes a moderar su apoyo a la mega investigación y acusar a Sergio Moro de “autoritario”.

Que un juez de la Suprema Corte se haya referido públicamente a los gobiernos del PT en 2015 como un modelo de “gobernanza cleptócrata” y corrupta” 7 en un evento organizado por los industriales de San Pablo, no sorprende que se haya pronunciado respecto de la manutención de derechos políticos de la ex presidenta Rousseff –luego del impeachment– como una decisión “vergonzosa” y “bizarra”8.

¿Guardián del golpe?

Durante este año se verá cuál será la postura de Mendes, como presidente del Supremo Tribunal Electoral, en relación al pedido de casación de la fórmula Rousseff-Temer. El pedido fue hecho por el PSDB mientras dicha fórmula aun gobernaba. El motivo serían supuestas irregularidades en el financiamiento de la campaña electoral de 2014. Ya destituida la presidenta, quien corre el riesgo de ser apartado de Planalto es Michel Temer. El procedimiento indica que si el ejecutivo quedase acéfalo, deberá celebrarse una elección indirecta mediante la cual el Legislativo elegirá al sucesor de temer. ¿Sucesor? Quizás sea el propio Temer el elegido si el Tribunal no le retira sus derechos políticos por 8 años. Al menos esa fue la apreciación de Mendes9, que dejó entrever también que la mayor responsabilidad por el delito sería de quien encabezaba la fórmula: “Es evidente que el vice participa de la campaña. Pero quien sustenta la fórmula es el presidente”10. Ergo, Dilma podría ver suspendidos sus derechos para postularse a un cargo público y Temer, con quien Mendes se reúne con frecuencia, continuar a la cabeza del gobierno golpista.

1http://www.gilmarmendes.org.br/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=58&Itemid=71&limitstart=20

2 Desde su creación en 1998 y hasta 2008, el Instituto recibió 1.6 millones de reales de convenios de formación suscritos con el Estado. Varios miembros del Supremo imparten allí clases, así como otras figuras del Poder Ejecutivo y el Judicial.

3 http://agenciabrasil.ebc.com.br/politica/noticia/2015-09/veto-financiamento-empresarial-favorece-caixa-dois-diz-gilmar-mendes

4 http://www.bbc.com/portuguese/brasil-39227149

5 http://g1.globo.com/politica/noticia/2016/03/gilmar-mendes-suspende-nomeacao-de-lula-como-ministro-da-casa-civil.html

6 http://brasil.elpais.com/brasil/2017/02/14/politica/1487090049_146210.html

7 http://politica.estadao.com.br/blogs/fausto-macedo/gilmar-mendes-acusa-pt-de-cleptocracia/

8 https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/agencia-estado/2016/09/19/para-gilmar-mendes-decisao-de-lewandowski-a-favor-de-fatiamento-foi-vergonhosa.htm?cmpid=copiaecola

9

10 http://veja.abril.com.br/brasil/temer-pode-ser-candidato-mesmo-com-cassacao-de-chapa-diz-mendes/

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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