Actual presidente de la República de Honduras. Miembro del Partido Nacional y ex presidente del Congreso Nacional. Espacio que siempre fue un ‘trampolin’ para los candidatos a presidentes. Asume en el año 2014 luego de la presidencia de otro dirigente del partido Nacional, Porfirio Lobo. Desde el golpe contra Manuel Zelaya –quien pertenecía al Partido Liberal y ahora es dirigente de Libre-, los liberales no lograron acceder al poder y el sistema político se fragmentó en cuatro partidos. La alternancia y un bipartidismo de casi cien años se disolvieron, con el vacío de legitimidad que implicó el derrocamiento de Zelaya y con expresiones que adherían a la crítica a los partidos tradicionales. Xiomara Castro y Salvador Nasralla expresaron estrategias políticas desde la izquierda y desde la derecha. Una nueva izquierda y una nueva derecha han resurgido como parte del complejo proceso post golpe.

La presidencia de Juan Orlando Hernández, aprovechando cierta continuidad y apoyo internacional que logró Porfirio Lobo, se consolidó en el poder y logró un acuerdo con el Partido Liberal. Sus promesas de inseguridad, de empleo y de combate contra la pobreza no han dado resultado. Por el contrario, la inseguridad, el desempleo y la desigualdad han crecido. Su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional solo se centró en la estabilización económica y fiscal, mientras la producción no fue reactivada y las instituciones estatales (educación, salud) se han pauperizado y fragilizado velozmente. La mayoría de los ingresos estatales y los aumentos de impuestos directos a los ciudadanos se han direccionado al pago de la gran deuda que han generado los gobiernos post golpe para estabilizar la economía y no profundizar el conflicto social.

En 2016, el crecimiento del PBI estuvo entre el 3% y el 3.4% y se concentró en el sector financiero, telecomunicaciones, energía, agroexportación y una parte del comercio (todos éstos sectores que concentran poca mano de obra). La inversión en obra pública o infraestructura –gran creadora de empleo- fue insignificante en este contexto crítico. En el intento de lograr adhesión entre los sectores más pobres, su gobierno ha diagramado el programa “Vida Mejor”.

El presidente se ha sostenido con el apoyo de los liberales, los grandes empresarios y los militares, los cuales han recibido cuantiosos recursos y fueron integrados a las políticas de militarización de la sociedad. Para muchos analistas y periodistas, el gobierno de este presidente es una especie de “neoliberalismo” prolijo.

Juan Orlando Hernández ha conservado la estrategia de consolidación de rutinas y propuestas neoliberales que se desarrollan desde los años 80. La gran “continuidad” o el consenso político desde esos años se establecieron en torno a la propuesta económica y a los “modelos de crecimiento”. Los partidos Liberal y Nacional diagramaron una “ley de hierro” que terminó con la sanción y golpe al gobierno de Zelaya.

Para las elecciones presidenciales del periodo 2018-2022, el Partido Nacional deberá medir su capacidad de adhesión para continuar en el poder y su estrategia de fortalecer su predominio en el sistema político. La fragmentación partidaria ha configurado un nuevo sistema político y establecido otras dinámicas para la lucha electoral.

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

Co Authors :