Óscar Iván Zuluaga (1959). Economista de formación, comenzó su carrera en el sector privado desempeñándose en la empresa familiar Acerías de Colombia (ACESCO). En los años noventa dio el salto a la política, como concejal y, posteriormente, como alcalde de Pensilvania (Caldas), municipio del que es originario.

En el año 2002 llegó al Senado de la mano del movimiento Primero Colombia. Allí se convirtió en acérrimo defensor de la candidatura presidencial de Álvaro Uribe y, posteriormente, de las reformas políticas emprendidas durante sus años de mandato. Después de la reelección de Uribe, se convirtió en consejero presidencial y, más adelante, en Ministro de Hacienda, donde encabezó las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

Su gestión en la cartera de Hacienda no escapó a varios escándalos, entre otros, el haber declarado zona franca y, consecuentemente, revalorizado unos terrenos baldíos adquiridos previamente por los hijos del entonces presidente, Tomás y Jerónimo Uribe, a bajo costo. O la venta que se realizó en Santander de la empresa electrificadora a una filial de Empresas Públicas de Medellín (EPM) por un valor muy por debajo de su coste real. También se vio afectado por la cercanía con Maribel Galvis, concejal vinculada al paramilitarismo, en 2004.

Tras el distanciamiento entre Santos y Uribe y el realineamiento de los “fieles” de éste último en torno al partido Centro Democrático, Zuluaga fue la clave para las presidenciales de 2014. Allí ganó en primera vuelta a Santos, sin embargo, en segunda vuelta, apenas alcanzó un 45% del voto escrutado.

Después de la campaña fue designado director de partido y, a partir de entonces, se puso en la labor de fortalecerlo como plataforma política, aunque con escaso éxito: en las regionales de octubre de 2015, el uribismo fue perdiendo fuerza a favor de Cambio Radical: solo logró una Gobernación y dos Alcaldías. Esto supuso que al interior de la formación se empezaran a oír voces proclives al cambio en los liderazgos, para identificar figuras políticas nuevas, capaces de encarnar un uribismo renovado, acorde con la coyuntura actual.

En 2016 Óscar Iván Zuluaga dejó la Dirección del partido, abatido por los escándalos de financiación ilegal de su campaña por parte de Odebrecht y de espionaje ilegal. La Fiscalía cerró la investigación de espionaje ilegal, de igual manera que el Consejo Nacional Electoral (CNE) cerró la investigación de financiación ilegal de la campaña de 2014. Ello supuso que a finales de de 2017 Zuluaga todavía mantuviera las esperanzas de ser precandidato presidencial del Centro Democrático, sin embargo, pronto se frustraron sus expectativas, cuando, a principios de 2018, la revista brasileña Veja reveló que su estratega de campaña, Eduardo Duda Mendonça, contaría a la justicia que Odebrecht le habría pagado 1,6 millones de dólares por asesorar la campaña de Zuluaga a la Presidencia de Colombia en 2014. Esto supuso la inmediata renuncia del ex-director del partido para ser precandidato del uribismo en las elecciones de 2018.

Así las cosas, Zuluaga, que ha sufrido varios golpes en los últimos dos años, sobrevive aislado de la contienda política, tomó distancia de la última campaña desde que retiró su precandidatura y todavía es reacio arropar a Iván Duque. Zuluaga se sabe al margen en un partido que optó por conciliar el híper liderazgo caudillista del ex-presidente Uribe con el avance de nuevos actores políticos que encarnan la necesaria renovación de una formación política que tres años atrás estaba en declive.

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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