Óscar Miguel Ortíz Antelo es un joven político y empresario boliviano que se presenta a las elecciones presidenciales por la Alianza Bolivia dice No, compuesta por el Movimiento Demócrata Social -el candidato afirma que tiene 350 mil militantes- y la plataforma ciudadana “Bolivia dice No”.

Ortíz se graduó en Administración de Empresas y obtuvo una maestría en Derecho Empresarial. Hasta 2006, que inició su carrera política de modo más contundente, su actividad profesional se centró en el ámbito empresarial, destacando su designación como gerente general de la Cámara de Industria, Comercio, Turismo y Servicios de Santa Cruz (CAINCO), de donde es oriundo, entre 1991 y 2005. O al menos ese tránsito “aséptico” entre lo privado y lo público es el que destacan los medios masivos de comunicación, opositores al Gobierno. Lo cierto es que entre 1997 y 1999 Ortíz fue asesor principal del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión y asesor general del Ministerio de Vivienda y Servicios Básicos durante el último Gobierno de Hugo Banzer.

En 2006 fortaleció su carrera política a escala nacional con su primer periodo como senador por el Departamento de Santa Cruz, por Podemos[1], llegando a ser presidente de dicho cuerpo legislativo entre 2008 y 2010. En 2008 rompió con Podemos y fundó Consenso Popular, partido que luego se aliaría con Samuel Doria Medina. Posteriormente trabajó para la Gobernación de Santa Cruz, encabezada por Rubén Costas, como secretario de Coordinación Institucional. En 2015 comenzó su segundo mandato como senador por Santa Cruz por Unidad Demócrata (UD).

En su haber profesional cuentan también sus cargos como secretario general de Movimiento Demócrata Social (demócratas), vicepresidente de la Organización Demócrata Cristiana de América Latina, exvicepresidente de la Unión de Partidos de Latinoamérica (UPLA) y presidente de la Fundación Nueva Democracia, un think tank para la difusión del ideario neoliberal en Bolivia.

Posturas y propuestas 

Desde su curul en el Senado, Ortíz se ha convertido en un denunciador serial de la gestión de Gobierno, particularmente orientadas a lo que él, como convencido neoliberal, considera una aberración: la gestión empresarial pública. En reiteradas oportunidades ha afirmado que las empresas estatales son ineficientes, corruptas y opacas, y por ello dirige sus esfuerzos a descalificarlas mediante denuncias a la Justicia. Las empresas observadas por Ortíz son, sobre todo, Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPFB)[2] y derivadas, y ENTEL (telecomunicaciones)[3].

El método y el objetivo no son nuevos por estas latitudes: desprestigiar la gestión pública de los principales recursos del país y conseguir, mediante un cambio de Gobierno, la privatización y extranjerización de las mismas. En 2006, ya como senador,  tuvo que reconocer que fue síndico y director de Andina, la filial boliviana de Repsol YPF, compañía a la que la Fiscalía involucró en la firma de un contrato con Petrobras que representó un perjuicio económico para el Estado boliviano en más de 161 millones de dólares[4].

No es casual, entonces, que otra de las fundaciones que presidió, FULIDE (Fundación Libertad y Democracia), esté vinculada con Atlas Network y todos los intereses petroleros y mineros que que tiene detrás. Dos años atrás, Ortíz fue acusado por el entonces ministro Juan Ramón Quintana, de haber recibido -y no declarado- recursos de la Fundación Konrad Adenauer de Alemania, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y Atlas Network, de Estados Unidos, como las fuentes que transfieren recursos financieros a las cuentas de Nueva Democracia con el fin de promover intereses de empresas extranjeras[5]. Según información provista por las dos agencias, en 2017 recibió 72.000 dólares de USAID, (canalizados por la NED a Nueva Democracia) para el “Observatorio Boliviano de Derechos Humanos” cuyo objetivo era “aumentar la conciencia nacional e internacional sobre la situación de los derechos humanos en Bolivia, especialmente con respecto a las violaciones de los derechos civiles y políticos”[6]

Relacionadas con el problema de la corrupción, el despilfarro y el mal manejo de los recursos públicos estarían, para Ortíz, las cuestiones del autoritarismo y el centralismo que caracterizarían el Gobierno de Morales. Como buen hijo de Santa Cruz, el candidato presidencial siempre abogó por el independentismo de su región, e incluso se lo vinculó con los episodios violentos que acontecieron en ese sentido, allá por 2008[7], durante su primer mandato como senador. Según él, es la ideología centralista del Gobierno -que habría predominado en la historia nacional- la que ha impedido que la demanda autonómica prospere, añadiendo que la demanda regionalista es por más y mejor democracia[8]. Sin embargo, sus aspiraciones para gobernar el país entero han incidido en una moderación de su discurso. En recientes declaraciones él y su candidato a vicepresidente, Edwin Rodríguez, han hecho hincapié en la versión autonomista de la salida al “centralismo”, mientras reafirman su “bolivianidad”.

A menos de una semana de las elecciones primarias, Ortíz reniega de su legalidad. Ha instado a sus militantes a abstenerse de votar porque son una “artimaña” del Gobierno para avalar una candidatura que no respeta la voluntad popular (el No en el referéndum por la reelección). Su estrategia es obtener una votación mínima necesaria para cumplir con el requisito y poder estar en las elecciones generales. Es una incógnita si, de haber logrado una alianza con Carlos Mesa o el movimiento de Samuel Doria Medina, seguiría renegando de las primarias. Tal vez, con ese respaldo hoy las utilizaría como lo hace el Gobierno: como una demostración de musculatura militante. Con Mesa, según Ortíz, el acuerdo no llegó por una tendencia del expresidente a privilegiar a gente de su movimiento, y con Samuel Doria Medina, por el condicionamiento de su apoyo al candidato mejor valorado en los meses que restan de las elecciones presidenciales. Según las encuestas, hoy no es Óscar Ortíz.

 

 

[1] Partido fundado en 2005 por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, que estuvo aliado hasta 2008 con Acción Democrática Nacionalista (ADN), del dictador Hugo Banzer.

[2] http://eju.tv/2018/06/senador-ortiz-denuncia-presunto-encubrimiento-a-contaminacion-por-amoniaco-en-bulo-bulo/

https://www.oxigeno.bo/pol%C3%ADtica/20161

http://www.gente.com.bo/economia/20180605/oscar-ortiz-denuncia-que-cada-us-100-ypfb-solo-gana-tres

[3] https://www.paginasiete.bo/economia/2018/10/19/denuncian-que-13-nacionalizadas-todavia-operan-como-privadas-197411.html

[4] https://www.notimerica.com/politica/noticia-bolivia-senador-oposicion-reconoce-fue-sindico-director-andina-repsol-ypf-20060828133602.html

[5]https://erbol.com.bo/noticia/politica/24082016/quintana_denuncia_que_eeuu_y_alemania_financian_ortiz

[6] https://www.ned.org/region/latin-america-and-caribbean/bolivia-2017/

https://explorer.usaid.gov/cd/BOL?fiscal_year=2017&measure=Obligations

[7] http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20160721111214/BoliviaLeaks.pdf

[8] http://oscarortiz.com.bo/sin-democracia-no-hay-verdadera-autonomia/