Sergio Fajardo (1956), quien fue alcalde de Medellín entre 2004 y 2007, y se desempeñó como gobernador de Antioquia entre 2012 y 2015, fue una figura clave en las pasadas elecciones presidenciales en Colombia. Su discurso a favor de la paz, el uso de una narrativa “alternativa” a la política tradicional y su irrenunciable posicionamiento al centro-centro del espectro ideológico fueron factores decisivos para que se convirtiera en el único candidato capaz de disputarle el segundo lugar en la primera vuelta presidencial a Gustavo Petro, y convirtieron a su alternativa política (con 4.588.499 de votos) en la tercera fuerza con mayor potencial electoral del país.

Como docente investigador en matemáticas ha sabido posicionar su labor política desde una perspectiva tecnocrática, pedagógica y desideologizada. Ello le ha permitido poco a poco alternar espacios con eventuales incursiones en el sector público y mediático. Primero, como integrante de la Comisión Facilitadora de Paz que Álvaro Uribe –en sus tiempos de gobernador de Antioquia– promovió para el diálogo con grupos paramilitares que asolaban las comunidades del norte del Urabá Antioqueño. Más adelante pasó por la Comisión Nacional de Doctorados y Maestrías donde acompañó diversos estudios sobre la situación de la educación en el país.

En el sector mediático se desempeñó como director de El Colombiano (el periódico con mayor tirada de Antioquia) y como columnista en El Espectador, El Mundo y la Revista Dinero. De la misma forma, incursionó en la radio y la televisión.

En 1999 el polifacético profesor entró en la política, haciendo parte del movimiento “Compromiso Ciudadano”, con el cual se lanzó por primera vez a la Alcaldía de Medellín. Allí, con el apoyo de intelectuales y políticos independientes el entonces outsider se granjeó 60.000 votos que, si bien no le sirvieron para vencer a los cacicazgos locales pertenecientes a los partidos Liberal y Conservador, sí permitieron que su perfil político “alternativo” empezara a sonar en las cábalas de los antioqueños.

Tres años más tarde, avalado por la Alianza Social Independiente (ASI), logró la votación más alta registrada en la historia de la Alcaldía de Medellín (208.541 votos). Su elección como alcalde recibió apoyo de líderes políticos de tan diversas sensibilidades como Óscar Iván Zuluaga (hoy en el Partido Centro Democrático), Rafael Pardo (Partido Liberal) o Antonio Navarro (hoy, Partido Alianza Verde).

Sin embargo, y a pesar de la buena imagen que consiguió durante su Alcaldía, ésta no fue suficiente para aspirar al Congreso, donde fracasó rotundamente, cuando quiso incursionar con su movimiento, el cual apenas consiguió 182.000 votos. En 2010 se unió al Partido Alianza Verde, después de que Antanas Mockus lo propusiera como fórmula vicepresidencial.

Ya en 2011 se presentó a las elecciones para la Gobernación de Antioquia en alianza con Aníbal Gaviria (quien se postuló a la Alcaldía de Medellín). La opción ‘verde’ de Fajardo barrió nuevamente con los otros candidatos, obteniendo también la mayor votación en elecciones a Gobernaciones a nivel nacional.

Fajardo es un político con gran acogida a nivel departamental, aunque con menor fuerza a nivel nacional, un precio que tiene que pagar por no poder casarse –al menos públicamente– con los partidos tradicionales. Particularmente en Antioquia es capaz de generar apoyos en sectores que van desde el centro a la derecha, aunque él mismo siempre insista en desligarse de la política tradicional enmarcando su discurso en la administración ‘desideologizada y eficaz’. Esta faceta de político “diferente” le ha servido para ser laureado en diversos foros internacionales , como el ‘gurú’ de la reconversión de la capital antioqueña, siendo invitado a explicar su “receta mágica” del desarrollo en países como Argentina.

En 2016, Fajardo hizo campaña a favor del plebiscito y, de esta forma, dio el pistoletazo de salida para la pre-campaña presidencial de 2018, en la que oficializó su coalición con la senadora Claudia López (Alianza Verde) y el senador Jorge Enrique Robledo (Polo Democrático Alternativo). Para diciembre del 2017 su candidatura logró recoger casi un millón firmas, aunque se produjo una crisis para definir el liderazgo, que finalmente asumió Fajardo, dando lugar a que la senadora López se presentara a las elecciones como candidata a vicepresidenta por la Coalición Colombia (como denominaron a su formación).

En los comicios Fajardo se posicionó como el segundo lugar a Petro, para la segunda vuelta, quedando a poco más de 260 mil votos del candidato de Colombia Humana. Ello significó que, para segunda vuelta, los progresistas confiaran en que Fajardo iba a fomentar el voto pro-Petro. Sin embargo, el candidato se decantó por el voto en blanco, haciendo, una vez más, alarde de su neutralidad.

Pasadas las elecciones, Fajardo es consciente de que tiene un capital electoral importante. Su posición de líder “progresista moderado”, defensor de la paz y la educación, lo convierten en una opción política clave para las clases medias y medias altas de las grandes ciudades como Bogotá (donde ganó en la primera vuelta con el 33,77% de los votos), justamente allí donde emerge una ciudadanía que se abre paso hacia el progresismo por primera vez en la historia reciente del país.