Por Gisela Brito
@giselasbrito

“Mujer alteña, orgullosa hija de dos personas que vienen del área rural”1. Así se define La Sole, sintetizando en una frase la identidad social de la ciudad más joven y emblemática de Bolivia. Con 34 años, la joven dirigente de Unidad Nacional fue electa alcaldesa de El Alto, arrebatándole al MAS su principal bastión electoral –y simbólico- en lo que fue uno de los grandes cimbronazos que sufrió el oficialismo en las elecciones subnacionales de 2015.
El Alto es la ciudad-emblema del proceso de cambio liderado por Evo Morales, escenario de los episodios de resistencia más representativos del movimiento indígena como la Guerra del Gas en 2003 que derivó en la renuncia del Presidente Sánchez de Lozada. Con una historia de apenas tres décadas, el origen de la ciudad se remonta a su formación como periferia de La Paz, luego de los procesos migratorios internos impulsados entre otros factores por la relocalización de los trabajadores mineros tras la caída del precio del estaño a inicios de los ochenta. En la actualidad El Alto tiene una población mayoritariamente joven y un fuerte tejido social derivado de la organización popular iniciados desde los años noventa.
A diferencia del líder de su partido, La Sole es una auténtica representante de los sectores mayoritarios de la población boliviana. De ascendencia aymara, es hija de campesinos que migraron a la ciudad de El Alto. Estudió en el país, en la Universidad Mayor de San Andrés donde obtuvo la licenciatura en Ciencias de la Educación. “Me siento representante de la sociedad de a pie, no vengo de ninguna organización. Yo creo que como ciudadana de a pie, como he venido y he incursionado en la política ese es el grueso de la población a la que quiero representar, y de la cual me siento representante2” Su trayectoria política se inicia en 2006 cuando fue electa representante de su ciudad en la Asamblea Constituyente por el partido Unidad Nacional, donde se integró en la comisión de Multiculturalidad. Posteriormente impulsó proyectos de trabajo territorial destinados a población en situación de riesgo desde la oficina de servicio social que fundó, “La casa de los alteños”. Además participó en programas de radio y televisión de medios locales.
Las principales propuestas de su plataforma de gobierno, “El Alto seguro3”, giran en torno a los ejes seguridad y el reordenamiento de la ciudad en cuestiones como tránsito y urbanización. Para Chapetón, el modelo de ciudad es Santa Cruz de la Sierra. Modelo que se propone alcanzar con planificación “seria y responsable”. Con un discurso moderado, durante la campaña electoral, la ahora alcaldesa fue cuidadosa en dejar claro que su propuesta no era una impugnación total a la gestión nacional de Evo Morales y se mostró dispuesta a coordinar con el oficialismo acciones de gobierno: “Desde 2003 hemos generado esta transformación en el país, [El Alto] como ciudad ha generado una estabilidad económica (…) La ciudad de El Alto valora mucho al presidente Evo Morales, y por supuesto que es mi responsabilidad coordinar proyectos con el gobierno nacional” 4. Desde que asumió como alcaldesa, su principal enfrentamiento es con el poderoso dirigente de los gremialistas, Braulio Rocha, vinculado políticamente al exalcalde del MAS, Edgar Patana.
Si el máximo dirigente de su partido, Doria Medina, representa la vieja política que se disfraza para renovar su fuerza electoral con poco éxito, Chapetón es la expresión de una nueva camada de dirigentes jóvenes de derecha que van tomando peso en la escena política nacional. Su perfil fresco y popular oxigena al partido UN y pueden ser un gran escollo en la sucesión del oficialismo, escenario abierto pos victoria del No en el referéndum que eliminó la posibilidad de postulación de Evo Morales. Como sostiene Stefanoni5, Chapetón “busca ser una cara popular de un partido asociado al nombre de un empresario millonario”. Si logra desarrollar con relativo éxito su gestión en la alcaldía de El Alto, y es capaz de construir una proyección nacional que trascienda las fronteras de su ciudad, y si no se “mancha” con los vicios de sus compañeros de UN, Chapetón tiene todo para ser erigida como la principal candidata de la oposición en 2019. Es mujer, indígena, urbana, joven, y llegará a la contienda con experiencia de gestión al frente de la segunda ciudad del país. Recientemente estuvo involucrada en el episodio de violencia que culminó en el incendio de la alcaldía y la muerte de seis personas a pocos días del Referéndum por el cual existen acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición en un conflicto que recién se inicia y que supondrá la incursión de la Sole en la política nacional con mayor protagonismo.