En el día de hoy la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentará en los tribunales de Comodoro Py en Buenos Aires para prestar declaración indagatoria en una causa que investiga la venta de contratos de dólar a futuro por parte del Banco Central, entre septiembre y diciembre del año pasado. La denuncia fue impulsada por la alianza Cambiemos y recae en el ex presidente del Banco Central, acusándolo de delito de defraudación a la administración pública. Específicamente, esta acusación lo que cuestiona es que “el valor a futuro de la divisa norteamericana convalidado por el Central fue de 10,65 pesos cuando podría hacerlo sin dificultad a un valor de 14 o 15 pesos[1]”. El mismo Vanoli (ex presidente del Banco Central) en su carta de renuncia especifica esta operación, aclarando que: se “ha utilizado los contratos a futuros de dólar como una herramienta orientada a evitar la volatilidad en el mercado. Se trata de contratos que se compensan en pesos, por lo que no tienen repercusión en las reservas”. Y agrega que “tampoco tendrán impacto en el patrimonio de la institución aún en el caso de que se impulsara una devaluación, puesto que la revaluación de los activos en moneda extranjera será mayor que el impacto en el pasivo del Banco, que es fundamentalmente en pesos”[2].

Hasta aquí el hecho formal de denuncia que llama a declarar no solo a la ex mandataria sino también a el exministro de Economía, Axel Kicilloff.

Frente a este hecho jurídico y acto procesual lo que está  sucediendo es un gran hecho político, la reaparición en la escena pública de la ex presidenta Cristina.

Desde el día de ayer varias organizaciones kirchneristas y autoconvocados se han concentrado para recibirla en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery y simultáneamente realizaron una vigilia en la casa de la ex mandataria y en la puerta de los tribunales.

Lo que se reconfigura ante esta jugada por parte del actual gobierno nacional que –desde la campaña electoral hasta hoy a cuatro meses de haber asumido – sostiene el principio de transparencia y anticorrupción minimizando que uno de los nombres que aparecen en los “Panamá Papers” sea el de Mauricio Macri y su familia (más allá de las características e intenciones de esa denuncia) es el transformar la correlación de fuerzas no sólo material, sino simbólica atacando la imagen y “la herencia” del pasado gobierno.

Las expectativas generadas en gran parte de la población ante la aparición de Cristina parecen haber encontrado un cauce común para (re)encontrarse nuevamente apoyando multitudinariamente a la ex presidenta para escribir un hecho épico más en la narrativa que el kirchnerismo ha sabido consolidar durante los doce años de gestión. A menos de un mes de las elecciones internas del Partido Justicialista y en un momento donde se acentúa una creciente brecha social como consecuencia de una gestión marcadamente neoliberal por parte de la alianza Cambiemos, la intervención pública de Cristina junto a la militancia kirchnerista podrán abrir un nuevo capítulo en la historia política del país, donde lo que se disputa es la construcción de la conducción de la oposición al gobierno de Mauricio Macri.

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-285093-2015-10-31.html

[2] http://www.ambito.com/829213-vanoli-la-venta-de-dolar-futuro-fue-para-evitar-la-volatilidad-en-el-mercado